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De decorar bodas a vender flores por whatsapp, la floristería Victoriano Huerta se reinventa

Mario Huerta lleva un negocio familiar de principios del siglo XX en Borja. Debido a la covid y a la falta de grandes eventos ha adaptado sus servicios.

Mario Huerta, dueño de la floristería, participa en demostraciones de diseño floral como ésta, en Expoborja.
Mario Huerta, dueño de la floristería, participa en demostraciones de diseño floral como ésta, en Expoborja.
Heraldo

Si Vicente Huerta levantara la cabeza y viera lo que ha cambiado su pequeño negocio de venta de flores en una cochera de Borja, estaría cuanto menos orgulloso de ver cómo sus descendientes han mantenido la tradición.

Los orígenes de Victoriano Huerta Diseño Floral, como se llama actualmente la empresa, se remontan a principios del siglo XX, cuando el bisabuelo de Mario, actual dueño del negocio, cultivaba y vendía sus propias flores en la localidad de Borja, especialmente con motivo de la festividad de Todos los Santos.

Esta pasión por las plantas pasó de padre a hijo y la segunda generación de los Huerta como floristas quedó representada en Victoriano. Fue jardinero toda su vida, trabajando para el Ayuntamiento y, entre sus trabajos, destaca la realización del parque de Borja.

Lo más parecido al negocio actual es la floristería que abrió uno de sus hijos, Javier, en la década de los 80. Se dedicaba a la venta de plantas y flores al estilo más tradicional, pero a partir de los 2000 y con la entrada en la empresa de Mario, se dio un giro al negocio, que pasó a centrarse en la decoración floral de eventos.

Tras años de formación, participación en concursos nacionales y especialización en diseño floral, el 60% de la facturación del negocio provenía de bodas, por encima de la venta directa en tienda o los encargos para domicilio. Pero el covid llegó para acabar con todos los eventos y, por extensión, con las previsiones de Mario.

“Sin bodas hemos tenido que ampliar mucho más la venta directa”, explica. ¿Cómo lo han hecho? Poniendo todas las facilidades posibles al cliente, que ahora puede realizar encargos con una llamada, por correo electrónico o por whatsapp. Además, la incorporación de nuevos métodos de pago, como bizum, es una de las novedades que más éxito están teniendo, especialmente entre los clientes jóvenes. De hecho, más de la mitad de las ventas actuales de la floristería se realizan así.

Unos clientes que, dicho sea de paso y según constata Mario a diario, están respondiendo muy bien. “Desde que pude volver a abrir el 11 de mayo la gente no ha dejado de venir a la tienda y no paramos de recibir encargos”, dice. “Notamos en la población ganas de vivir, de consumir y de tener una vida normal”, añade.

Tal ha sido el volumen de trabajo desde la reapertura que el ERTE al que tuvo que someter a su única empleada fue retirado esa misma primera semana. “Yo solo no podía con todo”, reconoce Mario.

Más plantas de exterior y flores como regalo

La pandemia ha marcado un antes y un después no solo en la línea de negocio de la floristería de Mario, sino también en la tendencia de compra de los clientes. Aunque los clásicos, como la rosa en cualquier momento o el clavel para Todos los Santos, se mantienen intactos, ahora se venden muchas más plantas de exterior que antes. “Por aquí se vive mucho en casas con jardín y es probable que, al pasar más tiempo en casa, la gente se esté dedicando más a decorar sus espacios”, explica Mario, como posible motivo.

Pero lo que realmente está supliendo el vacío que han dejado las bodas es la compra de flores, centros y otras composiciones como regalo. Antes de la covid, la floristería ya repartía a domicilio los encargos en un radio de unos 30 kilómetros, saliendo incluso de la comunidad aragonesa. Con las limitaciones de movimiento actuales, la distancia del reparto se ha acortado pero los encargos de flores para llevar a los pueblos de alrededor de Borja van en aumento.

A ello han contribuido las mejoras realizadas en la página web de la tienda. La venta online no está disponible como tal, se barajó la opción en su día pero se descartó por complicaciones logísticas. No obstante, con la reapertura tras el primer confinamiento, se incorporó a la web una sección de regalos, con imágenes y precios de las opciones. Así, ahora el cliente puede llamar o enviar por correo electrónico o whatsapp una imagen de su encargo. “Si es para Borja, lo habitual es que el cliente pase a recogerlo por la tienda. Para el resto de la comarca, lo llevamos a la dirección que se nos indica”, explica Mario.

Mil rosas y 6.500 claveles vendidos en Todos los Santos

Con mucha incertidumbre, como casi todas las decisiones que se toman este 2020, en septiembre Mario hizo un pedido para la campaña de Todos los Santos con la mitad de cantidades que en años anteriores. No poder prever cuánto se iba a vender le hizo ser precavido para, finalmente, comprobar que se ha vendido tanto como siempre. “Con el paso de los días vi que íbamos bien de encargos y fui pidiendo más a mis proveedores”, dice.

Al final, se vendieron 6.500 claves y unas mil rosas, repartidas en alrededor de mil composiciones, entre centros y ramos. En este caso, que los residentes en Zaragoza no pudieran salir de la ciudad ha afectado, según Mario, de forma positiva a su negocio. “Muchos venían directamente al cementerio, con las flores ya compradas. Este año, como no han podido desplazarse, han encargado las flores en Borja para que algún familiar que viviera en la localidad las llevara al cementerio por ellos”, comenta.

Teniendo en cuenta el funcionamiento del negocio en estos meses, Mario se muestra optimista, aunque cauto, con la próxima campaña de Navidad. “Si no se permiten las grandes reuniones familiares, es posible que se opte por enviar unas flores, una planta o un centro que supla esa ausencia”, vaticina Mario.

En cualquier caso, la Navidad ya ha llegado a la floristería Victoriano Huerta, con las primeras flores de pascua ya encargadas y los escaparates, tanto el suyo como el de otros establecimientos de cuyo diseño se ocupa Mario, a punto de montarse.

Lejos de haberse echado atrás con el coronavirus, Mario ha visto la oportunidad en medio de la crisis y, gracias a la receptividad de sus clientes y al buen servicio prestado, su negocio está más vivo que nunca. Tan vivo como las plantas y flores que en esta floristería de orígenes centenarios trabajan con mimo y dedicación para seguir demostrando que las cosas se pueden hacer bien, incluso en plena pandemia.

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