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125 historias de heraldo de aragón

Los alicientes de Zaragoza cuando calienta el sol

En el inicio de los años 30, varios reportajes narraban las actividades que realizaban los zaragozanos que no salían de la ciudad.

Veraneo en Zaragoza
Veraneo en Zaragoza
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"En el inicio de los años 30, varios reportajes narraban las actividades que realizaban los zaragozanos que no salían de la ciudad. Cómo veranean en Zaragoza los que no salen a veranear. Verano, lo que se dice rigores del verano, no los sufrimos mucho ni muy seguido, afortunadamente en Zaragoza. Y un año tras otro venimos notando que cada vez sale menos gente de la capital. O por lo menos que en plena canícula no nos quedamos muy solos los que nos quedamos. Hemos hecho un ligero recorrido a la caída de la tarde en un día de calor agobiante, por la ciudad y sus afueras, por todos los lugares donde se reúne el bien público que veranea sin salir de casa. Y de nuestro paseo hemos obtenido la conclusión que antecede. Veamos lo que hacen estos días quienes se quedan.

El ‘muelle’ del Ebro. Con ese embellecimiento del Paseo del Ebro, no se ha dado todavía cuenta la población de la prestancia adquirida. Los zaragozanos teníamos un poco en olvido al río famoso. Y ello era debido más que nada al descuido en que se tenían a sus orillas. La Ribera -antes de la transformación- era un trozo de carretera mala con todos sus inconvenientes. Y la Arboleda era -y sigue siéndolo- el lugar más sucio y abandonado de Zaragoza y sus arrabales. Ahora ya es otra cosa. La Ribera del Ebro es un paseo casi, casi, hasta elegante.

Otro de los lugares veraniegos zaragozanos es nuestro Paseo de la Independencia. Este Paseo tan amable, pero que lucha por mantener la diferencia de clases. Estos años últimos, la ‘crema’ o la gente bien hicieron coto cerrado para sus vueltas del andén derecho, conforme se va a la plaza de Aragón. Aquel espacio era ‘Biarritz’, léase lo selecto. Este año, ‘Biarritz’ se ha mudado de sitio y es el andén izquierdo. Al centro del Paseo, un amigo nuestro le llama el ‘Senegal’. No por lo abigarrado de público, que no es un público de color ni muchísimo menos. Sino porque con el calor que coge durante el día se convierte en zona tórrida para toda la noche".

Las piscinas municipales han suavizado el verano a los zaragozanos
Las piscinas municipales han suavizado el verano a los zaragozanos
TONI GALAN

Los veranos son hoy en Zaragoza más cálidos de lo que eran años atrás. Si en los años 30 del siglo pasado la capital aragonesa no era una ciudad con tórridas temperaturas en julio o agosto, esto sí ocurre ahora más a menudo. De ahí que tantas familias opten por desplazarse a la playa, a la montaña y a países extranjeros, opción esta última favorecida por un acceso más generalizado de la población a paquetes turísticos y billetes de avión a precios mucho más asequibles que antes.

Para quienes se quedan en Zaragoza, las opciones son hoy más amplias que las existentes para quienes no salían a veranear en la década de los años 30 del pasado siglo, referida en la página anterior. En todo caso, si hay algo que marca la diferencia respecto de entonces es el acceso generalizado de la población a las piscinas. Porque a las privadas (desde la primera que fue el Centro Naturista Helios -años después, Centro Natación Helios, construida con aportaciones de sus socios en 1935-) se fueron sumando con los años muchas públicas. La hay ya en la mayoría de los barrios de la ciudad y en los barrios rurales. Instalaciones accesibles para todos que en muchos casos nada tienen que envidiar a las instalaciones privadas.

La primera piscina pública fue la de la Hípica, que se incorporó a la red del Ayuntamiento en 1980 tras ser cedida por la antigua Sociedad Hípica. Anteriormente había habido otras abiertas en varios parques de Zaragoza, como el Parque Grande, el parque Bruil o el parque Tío Jorge. Se construyeron a mediados de los años 60 y se cerraron a principios de los 80 por motivos de salubridad y seguridad.

Después, el Ayuntamiento fue incorporando piscinas a su red municipal y construyendo nuevas en los barrios de la ciudad durante los años 90. Hoy ya son más de 20, número al que se acercan también las instalaciones privadas, pertenecientes a clubes como el Olivar, el Stadium Casablanca, Helios, Stadium Venecia o el Tiro de Pichón.

El verano en Zaragoza ha ganado mucho también con una ciudad más agradable para el paseante con mejoras en la ribera del Ebro realizadas para la Expo 2008 y una oferta de hostelería y cultural más rica que en 1930.

Los 125 reportajes del libro '125 Historias de HERALDO DE ARAGÓN'.

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