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Los bares cierran, pero las casas de apuestas abren… y con consumiciones en el interior

La hostelería cree que no es "ni justo ni ético" que los salones de juego puedan abrir con un aforo del 25% y ellos no. Pese a las restricciones, algunos de estos locales siguen sirviendo bebidas.

Un cliente entra en un salón de juegos en el que se marca el aforo que establece el decreto del Gobierno de Aragón.
Un cliente entra en un salón de juegos en el que se marca el aforo que establece el decreto del Gobierno de Aragón.
Toni Galán

Las restricciones del nivel de alerta 3 han supuesto un mazazo para muchos negocios en Aragón. Especialmente, en el sector de la hostelería. La prohibición de servir comidas y bebidas en el interior de los locales ha empujado a muchos bares y restaurantes a, directamente, tener que cerrar sus puertas. Mientras tanto, las casas de apuestas, los locales de juego y los bingos siguen abiertos. Con aforos limitados, horarios restringidos y la prohibición de servir consumiciones. Una norma, esta última, que no se cumple en todos los casos, según ha podido comprobar este periódico.

Este mismo miércoles, a media mañana, en un céntrico salón de juegos de Zaragoza había unas 15 personas. Todos eran hombres. Algunos en las tragaperras, otros en las máquinas de apuestas deportivas, varios jóvenes en la ruleta electrónica... Estos últimos acumulaban junto a la máquina varias botellas de zumos y batidos, mientras un empleado servía una cerveza a un hombre de mediana edad y otro, más mayor, apuraba un chupito de hierbas.

José Antonio Rubio, presidente de AESA (Asociación de Empresarios de Salones de Juego de Aragón), mantiene que "las barras de los salones están cerradas” y que los clientes “no pueden pedir consumiciones". Sin embargo, asegura que, tras hacer una consulta telefónica, desde el Gobierno de Aragón se les permitió “servir algo a quien esté jugando”. "Es algo exclusivo para el jugador, no para la gente de fuera", mantiene.

Es decir, que según su criterio no se puede entrar a consumir directamente a la barra de los salones de juego, pero sí se puede jugar y que te sirvan una consumición. Un extremo que ayer negaron desde el Gobierno de Aragón, donde además desmintieron que hubiera habido ningún permiso verbal en ese sentido. Lo que está claro es que esta posibilidad en ningún caso está recogida en el decreto-ley del Gobierno de Aragón, donde se refleja que en el nivel de alerta 3 estos negocios "en el caso de tener actividad de hostelería, restauración o bar deberá ajustarse a los requisitos establecidos sectorialmente para la mencionada actividad". Es decir, que -como en los bares y restaurantes- no se pueden servir consumiciones en el interior de los recintos.

Fuentes del Gobierno de Aragón apuntaron que la Unidad de Policía Nacional adscrita a la Comunidad, encargada del control en estos locales, aún no ha detectado estos incumplimientos pero que, no obstante, van a reforzar el control durante los próximos días.

Por su parte, Juan Tristán, presidente de la Asociación de Empresarios de Juego de Aragón (AEJU), asegura que en los bingos no se sirve "ni agua", lo cual es "un problema" porque "hace menos apetecible venir". Fruto de estas y otras restricciones, asegura que la facturación en sus cuatro locales de Zaragoza esta semana está cayendo "un 80%" con respecto a los mismos días del año anterior.

La plataforma Fuera Casas de Apuestas de Zaragoza ha comprobado que son varios los salones de juego que sirven consumiciones por toda la ciudad. Otros, en cambio, tienen carteles en los que especifican que esta práctica está prohibida, incluso la introducción de comida o bebida desde el exterior. "Antes de la pandemia no se podían servir consumiciones gratuitas y lo hacían. A veces parecen establecimientos sin ley", apunta Mariano López, miembro de la plataforma. A su juicio, es “paradójico” que se establezca que “no puedes meterte en un bar con los amigos”, pero "sí en las casas de apuestas". "El mensaje que se lanza a la sociedad y, en particular, a la juventud, no es bueno", añade.

Un cliente toma un café esta semana en una sala de apuestas de Zaragoza.
Un cliente toma un café esta semana en una sala de apuestas de Zaragoza.
Plataforma Fuera Casas de Apuestas de Zaragoza

El sector de la hostelería ve estos días cómo muchos bares cierran de forma obligada, porque no tienen terraza o porque su reducido tamaño hace imposible que el negocio sea mínimamente rentable. Mientras tanto, los salones de juego pueden abrir con un 25% de aforo y horario hasta las 22.00. “No es ni justo ni ético”, apunta José María Marteles, presidente de Cafés y Bares. Aunque aclara que su sector "no va en contra de nadie”, se pregunta “cuál es el criterio sanitario que se está aplicando". "¿En un bar de 30 metros cuadrados no puede entrar nadie y una sala de juego se puede llenar al 25%? No lo entiendo", apunta.

Rubio, por su parte, considera que la diferencia es que las salas de apuestas tienen controlado "quién está dentro del local en cada momento", ya que por ley los clientes deben identificarse con el DNI al entrar. "Ante un posible brote, la trazabilidad es muy sencilla de hacer, la tiene la propia DGA", subraya el presidente de AESA.

Durante estos días también se da otra circunstancia en torno al juego. Hay bares en los que se está permitiendo que los clientes accedan al interior a jugar a las máquinas tragaperras o a los terminales de apuestas. Se acogen a que el decreto del Gobierno de Aragón prohíbe consumir, pero no hace referencia a este tipo de actividad. Fuentes del Ejecutivo aragonés admiten que se trata de "un vacío", y que la interpretación del decreto es dudosa. Lo que dejaron claro es que, en cualquier caso, aunque se esté jugando a la máquina no se puede consumir. 

El juego tras la pandemia

La pandemia también ha alterado algunas conductas en torno al juego. Lejos de paralizar las ludopatías, lo que ha hecho es variar las modalidades más exitosas. En Azajer, la Asociación Aragonesa de Juegos de Azar, señalan que este año hasta agosto recibieron 137 solicitudes de información por parte "de familiares que quieren poner límites" a los jugadores o -en menor medida- de los propios jugadores. Sin apenas competiciones deportivas durante el confinamiento, las apuestas desaparecieron. Sin embargo, entonces "el bingo electrónico aumentó un 36%", señala Miriam Gañán, secretaria de la junta rectora de Azajer.

Según su experiencia, quienes han caído en comportamientos abusivos durante la pandemia "ya tenían un contacto previo con el juego". A su juicio, el hecho de que los salones de juego estén abiertos, mientras no se permite entrar a los bares, no es justo: "Entendemos que puedan estar abiertas, pero en las mismas condiciones que un bar. Es algo que la gente comenta con cabreo, y es normal", apunta Gañán.

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