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Aragón

125 historias de heraldo de Aragón

Una donación de 100.000 pesetas para las "apremiantes" obras del Pilar

Una donación permitó en 1932 que se acometieran importantes obras de reforma y acondicionamiento.

Andamios durante las obras de reforma de la basílica del Pilar
Andamios durante las obras de reforma de la basílica del Pilar
Martín Chivite/Archivo Heraldo

La basílica del Pilar registraba en 1932 importantes desperfectos que amenazaban la estabilidad del templo. La defensa de los valores religiosos, arquitectónicos y artísticos del Pilar requería de una urgente intervención puesto que "las columnas del trascoro se habían separado de la vertical 90 centímetros. El arco roto tenía desprendida la clave. No se acierta a comprender por qué suerte de milagro se fue sosteniendo, poco menos que en el aire, un enorme bloque de mampostería que su caída hubiera producido una hecatombe". 

Así lo contaba HERALDO y la rica descripción, plagada de detalles, aseguraba que todo se había descubierto gracias a que "una señora piadosa había entregado cien mil pesetas para que se invirtiesen en las obras más apremiantes del Templo. El señor Pellicer llamó al arquitecto Ríos y le transmitió el encargo de la donante. Inspeccionó Ríos detenidamente los puntos que se estimaba más vulnerables y se aterró al encontrar tal fallo. Inmediatamente se acudió con aquel dinero a contener el riesgo".

"Se ha montado un ascensor que permite subir a las cúpulas con toda comodidad; ahora es cuando se puede ver todo sin molestia alguna; venga usted una mañana y no se arrepentirá. Penetramos en el Templo y franqueamos la pared provisional que incomunica absolutamente la parte frecuentada por el público del resto de la Basílica donde se están efectuando las obras. Este último gran espacio del Pilar se halla convertido en un inmenso taller. Andamios colosales de hierro y de madera se alzan por todas partes elevándose hasta las claves de los gigantescos arcos. Montones de sacos de cemento interceptan el paso. Grupos de obreros se agrupan en torno de las ciclópeas columnas trabajando sin descanso. Trepidan los motores de las perforadoras y de las inyectadoras y suenan con metálico estrépito los martillazos que el eco prolonga dejando en el aire una nerviosa vibración. En aquel ambiente de hangar polvoriento se ven los altares vacíos, el pavimento levantado en grandes trechos, los pilares (...)".

Las obras del Pilar
Bsjo el sugerente epígrafe 'Reportajes del momento', HERALDO elaboró en un domingo de 1932 -el 7 de agosto- una amplia información firmada por J. Valenzuela de la Rosa sobre las obras de consolidación del Pialr
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El relato de ‘las obras de consolidación del templo’, tal y como se tituló el reportaje, nació de una invitación que el propio Ríos cursó a un periodista de HERALDO, oportunidad única para conocer de primera mano los diferentes trabajos de mejora y para sumergirse en las profundidades de la basílica y alcanzar también las zonas más altas y desconocidas, ya que se había instalado un ascensor para que las reparaciones llegasen con comodidad hasta los espacios más inaccesibles. "Recuerda uno las fantásticas descripciones de los tejados y escondites de Nuestra Señora de París -escribía Valenzuela La Rosa, que completó su artículo con fotografías tomadas por Marín Chivite-, trazadas por Víctor Hugo, donde el famoso Cuasimodo hacía su vida".

La preocupación por el mantenimiento y cuidado de la basílica, una constante sostenida en el tiempo que ha dado lugar a múltiples intervenciones, también quedó reflejada en este texto, en el que se aprovechó para insistir en la culminación de la decoración de bóvedas, cúpulas, pechinas y entrepaños. "Estas nuevas generaciones que tienen un sentido de la decoración que faltó a sus antecesores, pueden muy bien obrar el milagro de convertir al Templo de la Virgen en el museo del naciente arte aragonés. Goya dio la iniciación y la pauta. No hay más que seguirlo y si se puede, superarlo".

Entre otros hitos en la historia del Pilar, cabe destacar su declaración como Monumento Nacional en 1904, la inauguración de la segunda torre en 1907, la bendición de las dos últimas de sus cuatro torres en 1961 o la inauguración de la iluminación exterior en 1968, que se renovó en 2008.

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