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Teletrabajar en la habitación de un hotel o en una sala de 'coworking' tras la recepción

La situación del sector hotelero ha impulsado a algunos empresarios a buscar nuevas fórmulas para reinventarse.

Una pizarra digital, pantalla, una cafetera o una mini nevera con bebidas rodean una gran mesa con sillas -ahora al 50% dada la situación sanitaria-. Al fondo un par de sillones, una canasta y otros artículos de entretenimiento completan la estancia. Es una sala que recuerda a un moderno 'coworking'. En la puerta se lee un mensaje en inglés que transmite tintes de creatividad. En realidad es un espacio que se esconde tras la recepción del Innside by Melia Zaragoza, un hotel que se inauguró hace casi un año.

Entonces ya se concibió con este fin, se alquiló en alguna ocasión y ha sido ahora, tras el confinamiento cuando se ha utilizado para más videoconferencias o entrevistas de trabajo, los nuevos canales de comunicación que ha impulsado la pandemia. De 8.00 a 20.00 se puede alquilar con un precio a partir de 49 euros, que varía en función de tiempo de reserva y de los servicios que se solicitan.

Los empresarios que ofertan estos servicios apuntan que la demanda todavía está "en fase inicial". "En general, hemos visto que hay un interés creciente por este tipo de fórmulas de teletrabajo, aunque este producto no podrá compensar la caída de la demanda que está sufriendo el sector. Sin embargo, demuestra nuestra capacidad de adaptación a los nuevos tiempos, de reinventarnos, de buscar nuevas fórmulas para seguir aportando valor en el destino", declara Luis Sánchez, director del Innside by Melia Zaragoza.

"Yo creo que el teletrabajo es el futuro y ha venido para quedarse"
Hoteles que se reinventan como espacios para teletrabajar.
Hoteles que se reinventan como espacios para teletrabajar.
Guillermo Mestre

Tras la puerta de la habitación 216 del Hotel París Centro de la capital aragonesa se escucha a una persona hablando por teléfono. Parece que cierra un acuerdo o habla con un cliente. Es Yolanda Gil, una autónoma del mundo de la comunicación que ha encontrado en este alojamiento una oficina con vistas a la calle de San Pablo. "Nómada del siglo XXI" es cómo se define: "Los teletrabajadores de hoy en día somos gente muy creativa que busca refugio allá donde encuentre la inspiración". Gil asegura que da con su musa para trabajar en una habitación con una cama, dos mesillas, un armario, un escritorio y un baño. También con televisión, donde dice ver las noticias, y, por su puesto, wifi.

Yolanda vive sola y no tiene oficina desde 2012, pero aclara que no recibiría a un cliente en su domicilio. "Entiendo que tengan que existir las oficinas, pero para las personas que necesitan arraigo -añade-. Creo que una persona que no tiene oficina, su oficina es cualquier lugar que le inspire. Donde pueda tener ese refugio y, cuando decides que ningún bar es suficiente por ruido, está la opción del hotel".

Esa oportunidad brinda la libertad de elegir cuándo se va -siempre en función de la disponibilidad del hotel-, la obligación de arreglarse y salir de casa. "Lo que sí que es necesario cuando se teletrabaja, sea en un hotel o en casa, es una gran capacidad de disciplina", opina Gil, de La Tilde Comunicación. "Depende mucho de la edad. Soy una persona con cierta madurez, ya no soy una emprendedora joven, ese perfil tal vez necesite más socialización a través de los ‘coworking", considera esta vecina de Zaragoza.

"Tienes una infraestructura y hay que utilizarla"

"Este proceso está siendo lento, pero funciona", reconoce Alberto García Mir, director comercial de un grupo hotelero con complejos en Jaca y Zaragoza, entre ellos el París Centro, que durante la pandemia alojó a sanitarios y otros profesionales esenciales. "Tienes una infraestructura y hay que utilizarla", apuesta. García Mir, en el sector desde hace una década, cuenta que esta tendencia comenzó en Madrid y Barcelona, más en la Ciudad Condal. "Esto nace de cuando alguien tenía un aterrizaje de avión y tenía que salir en el siguiente. Lo utilizaban para descansar un rato, responder correos...", amplía este director comercial.

Se ofertan por plataformas por internet a un precio que oscila entre lo 25 y los 30 euros, dependiendo del tiempo y del nivel del hospedaje. Que se dediquen a teletrabajar es un aspecto novedoso, sin embargo, esta práctica se realiza desde hace tiempo. "Antes era para exposición de productos -‘showroom’-, entrevistas de trabajo, por ejemplo", recuerda García Mir. 

Esta iniciativa coincide con otras fórmulas, como las llamadas 'gastrosiestas' -siesta en cama después de comer de restaurante- que se ofertan en hoteles tarraconenses.

Los primeros pasos

Fuera de la capital aragonesa esta fórmula se ha planteado, aunque no lo descartan. "Los hoteles pequeños nos tendremos que adaptar a todo, a la gastrosiesta o a lo que sea", augura Anabel Costas, del hotel El Privilegio de Tramacastilla de Tena y vicepresidenta de hoteles de la Asociación de Hostelería de Huesca y provincia. Desde la Asociación de Empresario Turísticos de Sobrarbe, Paz Agraz celebra que "hasta el momento no ha habido que reinventarse en esta zona", pero tampoco considera que sea un fuerte.

Misma percepción se comparte en Teruel. "El teletrabajo en hoteles de la capital turolense no se hace y no creo que vaya a funcionar. Además, no es que Teruel sea una ciudad con mucho teletrabajo", manifiesta Roche Murciano, vicepresidente de la Asociación de Empresarios Turísticos de Teruel y director del Hotel El Mudayyan, en el centro de la ciudad.

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