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Aragón

125 historias de heraldo de aragón

Rastros de sangre y dolor en Aragón

Igor el Ruso ha marcado un triste hito en la historia de violencia en esta Comunidad. Pero no ha sido el único que ha disparado contra otros.

Tiroteos en las calles de Zaragoza, informaba HERALDO el 17 de febrero de 1932
Tiroteos en las calles de Zaragoza, informaba HERALDO el 17 de febrero de 1932
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No es que Aragón sea una tierra abonada a la violencia, ni mucho menos. Pero tampoco está exenta, y en su historia reciente cuenta con algunas refriegas que acabaron en tragedia. En la memoria de esta tierra está grabado a fuego el nombre de Igor el Ruso, que asesinó al ganadero José Luis Iranzo y a los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Caballero en la localidad turolense de Andorra, el 14 de diciembre de 2017. Unos días antes había herido a otras dos personas en Albalate del Arzobispo. Nobert Feher, el nombre real de este individuo, fue detenido al día siguiente de cometer los asesinatos.

Esta historia tuvo una siniestra réplica el pasado mes de junio, cuando se detuvo en la misma localidad de Andorra a Pedro Lozano, conocido como el Rambo de Requena. En su huida, este hombre, que había cometido numerosos robos en la Comunidad Valenciana y en Teruel, hirió a un Guardia Civil en el abdomen y él también recibió un disparo en la pierna.

Detención de Norber Feher, conocido como Igor el Ruso
Detención de Norber Feher, conocido como Igor el Ruso
orge Escudero

Ya en Zaragoza, en noviembre de 2018, una mujer murió tras ser tiroteada a las puertas de su casa, situada en el barrio de Movera. La víctima, una joven de 28 años, regresaba a casa con su hermana tras hacer unas compras, y allí la esperaban. Un año después fueron detenidas diez personas por el crimen de María Marian. La hipótesis que siempre barajó la policía fue un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas. El compañero sentimental de la joven cumplía en esos momentos condena en Zuera por tráfico de estupefacientes.

En febrero de 2020 se volvieron a escuchar disparos en Zaragoza, esta vez fue en el barrio de Las Delicias. Al parecer el motivo fue una discusión en un bar por una chaqueta. Y el tiroteo se saldó con una mujer de 28 años herida.

Unos meses más tarde, este mismo año, un hombre disparó contra su exjefe cuando este salía del garaje de su casa. La víctima era jefe de Mantenimiento del Sector I del Servicio Aragonés de Salud y el agresor, un exempleado del Hospital Royo Villanova, que había sido despedido. Por suerte, la víctima solo resultó herida y pudo reconocer a su agresor.

Tiroteos en las calles de Zaragoza
Tiroteos en las calles de Zaragoza
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Entre 1.500 y 2.o00 balas p0r espacio de tres horas

Uno de los sucesos más impactantes sucedió el 16 de febrero de 1932. Un enfrentamiento entre grupos de extremistas y las fuerzas del orden se saldó con un tiroteo en el centro de Zaragoza que se saldó con tres muertos y nueve heridos y quedó plasmado en las páginas de HERALDO.

El panadero de San Pablo Adolfo Riaza, de 58 años; José Garín, operario metalúrgico, de 28 años, y «un tercer hombre sin identificar pero que vestía con humildad» perdieron la vida en un tiroteo que aconteció en Zaragoza, en el entorno del Portillo, el 16 de febrero de 1932. Era la segunda jornada de protesta por la deportación de los anarquistas del Alto Llobregat, a los que se consideraba instigadores de una insurrección de mineros y obreros en aquella zona. El enfrentamiento se produjo entre grupos extremistas y las fuerzas del orden. Todo comenzó cuando un grupo apostado en la calle de García Burriel atacó a la fuerza pública. Así se inició un tiroteo en el que se llegaron a disparar entre 1.500 y 2.000 balas por espacio de tres horas. Otras nueve personas también resultaron heridas, cuatro de ellas eran guardias del Cuerpo de Seguridad. La confusión se adueñó del centro de la ciudad, desde la avenida del Conde de Aranda y sus calles adyacentes, hasta el inicio del paseo de la Independencia se cortó el tráfico a los vehículos y el paso a los transeúntes. Pasadas un par de horas desde que comenzó el tiroteo, la Guardia Civil y el Cuerpo de Seguridad comenzaron a detener a gente, hasta un total de 70 personas. Los detenidos fueron alojados en el castillo de la Aljafería, y su vigilancia fue encargada al Ejército. No obstante, esa misma noche aún pudieron escucharse algunos tiros en la plaza de Aragón. Un grupo de «revoltosos» disparó sobre el vehículo de la Comisaría de Vigilancia mientras circulaba.

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