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Aragón

Los padres piden que los alumnos de la ESO y bachillerato vuelvan al aula cuanto antes

Las familias critican que la semipresencialidad no funciona. Los docentes admiten los fallos pero esgrimen que con el retorno no se cumplirían las medidas sanitarias.

Dos hermanos, que cursan 3º de la ESO y 1º de bachillerato, hacen los deberes en su casa
Dos hermanos, que cursan 3º de la ESO y 1º de bachillerato, hacen los deberes en su casa
Toni Galán

Raquel Vicente está muy preocupada por la educación de sus hijos. El mayor cursa 1º de bachillerato y la segunda 3º de la ESO a turnos en un instituto de Zaragoza. "Van a instalar cámaras en las clases para poder retransmitir en ‘streaming’, pero aún no están. Hacen un gran esfuerzo, pero nada sustituye a las lecciones presenciales. Los estudiantes de 2º de bachillerato han vuelto a las clases y 1º es también un curso clave porque la nota hace media de cara a la Evau", cuenta.

Esta madre valora también que se crea un "agravio comparativo" con los centros privados que lo están impartiendo con normalidad. Su desasosiego fue a más cuando la tutora del grupo de su hijo le dijo que por mucho que se esforzasen "iban a dar la mitad del temario". Esto le llevó a impulsar una recogida de firmas en la plataforma change.org para exigir a Educación la vuelta de los jóvenes de 1º de bachiller a las aulas. Una reclamación que hace extensiva a 3º y 4º de secundaria.

Padres "desesperados"

La intranquilidad en los hogares con hijos en estas etapas es generalizada. "Las familias están desesperadas porque están constatando cada día que no funciona la semipresencialidad", señalan desde la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de la Escuela Pública de Aragón (Fapar).

Desde Fapar exigen al Departamento que, mientras no sea posible el retorno, tome medidas para garantizar una adecuada docencia. El paso dado en 2º de bachillerato, que desde principios de octubre es totalmente presencial, y el hecho de que ya se haya autorizado a 39 institutos a impartir con total normalidad sus clases, la mayoría de ellos en el medio rural y con bajo índice de alumnado, hace albergar esperanzas de que la medida se pueda extrapolar. También entienden que hay que actuar con "paciencia, prudencia y cautela" hasta conocer si las ‘no fiestas del Pilar’ provocan un incremento de contagios.

Un opinión que comparte y también ha trasladado a la DGA la Federación Cristiana de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fecaparagón). "A medio plazo, el trabajo en casa va a perjudicar a muchos adolescentes. Los hay que son responsables, pero otros, si no tienen a alguna persona pendiente de ellos, se van a quedar atrás. La mayoría están acostumbrados a escuchar, hacer ejercicios y que el profesor los corrija", asegura su presidenta, Concepción Ibáñez. La falta de ordenadores u otros dispositivos en los hogares es otra carencia sin solucionar.

¿En qué está fallando la semipresencialidad? Hay formas de llevarla a la práctica mucho mejores que otras, varían de un instituto a otro e incluso dentro de uno entre profesores. Muchos centros no están dotados tecnológicamente y hay competencias digitales muy dispares entre docentes y alumnos. Los padres lamentan que en muchos casos se están limitando a mandar deberes, sin llevar a cabo tutorías ni enviar material de apoyo o vídeos, ni aplicar nuevas metodologías.

"Necesitamos algo de tiempo"

Desde Educación insisten en que el objetivo fundamental del presente curso es "garantizar que los centros estén abiertos y conciliar el derecho a la educación y el de la salud", y que en la medida en que se compruebe cómo evoluciona la pandemia "se valorará la presencialidad completa".

La presidenta de la Asociación de Directores y Directoras de Institutos de Educación Secundaria de Aragón, Eva Bajén, entiende la inquietud de los padres pero asegura que necesitan "algo más de tiempo" para terminar de organizar la semipresencialidad y pide un "voto de confianza". "Se puede aprovechar también lo positivo, desarrollar la autonomía del alumno y una atención personalizada que va a salir ganando", afirma. Llama la atención sobre que también la FP es semipresencial.

Hoy no ve viable extrapolar la normalidad que ha vuelto a los institutos del medio rural, puesto que no cuentan con espacios para hacer desdobles y seguir manteniendo la distancia social. Faltan docentes y se incrementaría la movilidad en las instalaciones y, con ello, el riesgo de contagios. Reprocha que a estas alturas no han llegado los 10.000 portátiles y tabletas con internet del plan del Ministerio y no se esperan hasta diciembre. "Ahora se pone de manifiesto la falta de inversión en la escuela pública", concluye Bajén.

Voluntad política e inversión

Los sindicatos docentes coinciden en abogar por la presencialidad siempre y cuando venga acompañada de una bajada de ratios, espacios para desdoblar grupos y un refuerzo real de las plantillas.

"Desde el primer momento hace falta voluntad política para encontrar soluciones e inversión", asegura Mónica de Cristóbal de CSIF. Más presupuesto es la clave también para UGT y CC.OO. "La presencialidad es básica, es la única forma de garantizar la igualdad de oportunidades y la equidad social", defiende José Luis Flores (CGT). También entiende que académicamente la semipresencialidad "no es buena, y menos con el déficit que hay de formación para exponer las materias telemáticamente". Desde STEA, Tomás Sancho mantiene que con el escaso aumento de profesorado ante la covid-19 es "muy difícil compaginar la seguridad con ratios más bajas y las ventajas pedagógicas indudables de la presencialidad".

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