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Aragón

"Hemos sido responsables, toca extremar las medidas, pero sé que lo haremos bien"

La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, confía en que las restricciones reduzcan los casos, mientras que en Cella y Épila apoyan la decisión de las autoridades sanitarias.

Los turistas limpian sus manos antes de subir al tren turístico en la plaza del Torico de Teruel.
Los turistas limpian sus manos antes de subir al tren turístico en la plaza del Torico de Teruel.
Jorge Escudero

La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, se mostró este martes "profundamente preocupada" por el aumento de casos de covid en la ciudad, un incremento que ha devuelto a la población a la fase dos de la desescalada, con limitaciones de aforo en establecimientos hosteleros, comerciales y culturales así como en reuniones sociales y ceremonias. Sin embargo, expresó su confianza en que la responsabilidad individual evitará que las restricciones se prolonguen en el tiempo.

"Hemos sido responsables, ahora toca extremar la precaución, pero sé que lo haremos bien y lograremos frenar la enfermedad", aseguró Buj, quien recordó que Teruel ha sido la última capital aragonesa en retroceder a la fase dos. Según relató, la covid estuvo muy contenida durante el verano, pero en esta última semana la evolución de los datos no ha sido buena, lo que hacía prever la implantación de medidas de control por parte de la Administración. "Todos veíamos que era inevitable y que tarde o temprano esto tendría que llegar", agregó.

Más sorprendidos y muy intranquilos se mostraron hosteleros, comerciantes y empresarios turísticos. Andrés Villalba, dueño de un bar en la plaza del Torico, consideró que la vuelta a la fase dos "es un golpe más al sector de la hostelería". "¿Más limitaciones cuando se acerca el invierno con el mal tiempo? Nos vamos todos a la ruina", sentenció. Y alertó de que "se van a perder empleos, porque todo son gastos y los ingresos decrecen".

El vicepresidente de la Asociación de Empresarios Turísticos de Teruel, Roche Murciano, advirtió de que en el Centro Histórico "ya se han cerrado dos cafeterías en las últimas semanas y ahora, tras el puente del Pilar, será una hecatombe". "Quiero ser positivo, pero la realidad es que no todos vamos a salir de esta", añadió, al tiempo que se quejó de que "los hosteleros somos el conejillo de indias en esta pandemia".

Los visitantes que subían al tren turístico en la plaza del Torico se mostraban resignados. "Hay que asumir el momento en el que nos encontramos y tratar de viajar y salir por ahí con la mayor normalidad posible, aunque con mucha precaución", dijo Lidia Mostajo, de Zaragoza, quien junto al resto de su familia se ponía gel hidroalcohólico en las manos antes de subir al tren e iniciar el recorrido.

No ocultaba su temor a las consecuencias económicas Manuela Silvestre, dueña de una tienda de moda en la Calle Nueva. "La salud es lo primero y hay que hacer lo que sea necesario, pero no podemos evitar preocuparnos", dijo. Algunos viandantes, como Maricarmen García, reclamaban "más presencia policial para evitar que haya gente sin mascarillas y celebrando botellones en pleno centro". Un estudiante del Instituto Segundo de Chomón, Joan García Valero, consideró que las restricciones "deprimen y son muy molestas, porque no podré reunirme con todo mi grupo a la vez", si bien admitió que entre el colectivo de jóvenes "no todo el mundo respeta las normas".

"El miedo ha entrado en Cella"

El alcalde de Cella, Juan Sánchez, confesó que el temor se ha apoderado de la población, con 64 casos confirmados, 11 de los cuales están hospitalizados y algunos de ellos, en la uci. Según explicó, familias enteras están padeciendo la enfermedad y entre 100 y 120 vecinos -en el pueblo viven 2.600 personas- guardan cuarentena. "El miedo ha entrado en Cella", manifestó, y subrayó que los más mayores "no salen de casa".

La preocupación es compartida por el alcalde de Épila, Jesús Bazán, quien apuntó que tienen 37 casos activos tras sumar ayer otro cinco vecinos contagiados. "Reducir aforos es una faena para la hostelería, aunque no tanto para el comercio, pero tenemos focos por reuniones familiares y eso hace que sea más díficil de controlar", añadió.

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