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Aragón

125 historias de heraldo de aragón

Visita de los primeros musulmanes al Pilar

Un largo viaje desde Marruecos hasta Zaragoza permitió a Abdel-LAh Mohamed Mesauri y a Chama descubrir los encantos de la capital aragonesa. No se perdieron sus monumentos, su comida, ni la jota.

Abdel-Lah y Chama fueron foco de la actualidad veraniega zaragozana aquel agosto de 1929
Abdel-Lah y Chama fueron foco de la actualidad veraniega zaragozana aquel agosto de 1929
HA

Un viaje a la europea. El 22 de agosto de 1929, HERALDO narraba el revuelo que provocó en Zaragoza la visita de una pareja de musulmanes procedentes de Xauen, al noroeste de Marruecos. Al parecer, "se les veía en todas partes. En la calle de Alfonso, en el Mercado, en el Pilar, en los cines, en los cafés céntricos, en la plaza de toros...".

Enfundados en sus chilabas, llamaban la atención, ya que en aquella época pocos ciudadanos de fuera de España (y menos aún de fuera de Europa) transitaban las calles de la capital aragonesa. Como explica el artículo, "la fantasía popular tejió, alrededor de esta pareja, las más disparatadas versiones". Algunos aseguraban que venían "huidos desde su tierra". Otros, que lo que querían era "convertirse al catolicismo y casarse como Dios manda". Sin embargo, solo se trataba de unos recién casados, "de viaje de novios".

Él, Abdel-Lah Mohamed Mesauri, era un oficial del Ejército español de 40 años, perteneciente a la Mehalla Jalifiana de Gomara número 6, una unidad creada para velar por el protectorado de España en Marruecos. En esta labor había conocido al zaragozano Santiago Gracia Bernal, con quien había forjado una buena amistad y quien le animó a acompañarle en el regreso a su tierra. Junto a ellos viajaba Chama, la esposa de Abdel-Lah. Una joven de 18 años que, al contrario que su marido, no hablaba español y escondía su pelo bajo un pañuelo.

Durante su estancia en Zaragoza, que les gustó "mucho más que Sevilla", recorrieron "todo cuanto de notable y curioso encierra nuestra ciudad", apuntaba Gracia, que les servía de guía. Pese a sufrir algún percance, como la pérdida de una cartera "con su cartilla militar y 550 pesetas en billetes de Banco", quedaron fascinados por los automóviles, los tranvías o el tren; se deleitaron escuchando jotas o saboreando la gastronomía local. Aunque Gracia reconocía que lo que a Abdel-Lah le gustaba era el jamón. "Claro que lo come a escondidas de ella. Porque Chama en este aspecto es una fiel cumplidora de sus creencias. Pero Abdel Lah… ¡Abdel-Lah es un elemento!", decía divertido.

Contemplaron la catedral de La Seo y, cómo no, la basílica del Pilar, en la que pudo haber sido, según aventuraba el cronista de HERALDO, la primera visita de musulmanes al templo.

Distintas nacionalidades tienen cabida en la calle del Conde de Aranda
Distintas nacionalidades tienen cabida en la calle del Conde de Aranda
Guillermo Mestre

La Zaragoza más acogedora y multicultural

Un bazar chino, junto a una iglesia evangélica y un pequeño puesto de venta de ‘doner kebab’. Lo que hace cien años hubiera parecido impensable es una realidad hoy en casi cualquier calle de Zaragoza. La ciudad vive la época más diversa y plural de su historia con vecinos de hasta 144 nacionalidades.

Como contaba HERALDO en 1929, una pareja de musulmanes recién casados en Marruecos llamaba la atención durante su viaje a la capital aragonesa y se les destacaba como los primeros practicantes del Islam que habían entrado en la basílica del Pilar. Hoy en día, sin embargo, solo en Zaragoza hay 120 centros de culto pertenecientes a religiones minoritarias, 29 de ellos para la amplia comunidad musulmana que vive en la ciudad. Como destaca el último informe del Observatorio del Pluralismo Religioso, elaborado por el Ministerio de Justicia, evangélicos, adventistas o budistas conviven en la capital aragonesa.

La población de Zaragoza continúa creciendo sin parar debido, principalmente, a la llegada de inmigrantes. Este año ha vuelto a marcar un récord histórico, ya que a 1 de enero de 2020, 716.040 personas residían en la capital, un 1,3% más que en el año anterior. Según datos del Ayuntamiento, con la última actualización del padrón municipal, el número de inmigrantes en la ciudad ha aumentado un 8,3% hasta alcanzar los 109.298.

Hay rusos, guineanos, sirios, chilenos... pero los cinco primeros puestos por mayor número de ciudadanos empadronados los ocupan la comunidad rumana (34.830), la nicaragüense (9.336), la marroquí (7.495), la china (5.768) y la colombiana (5.598).

Para facilitar su integración, en 1998 se abrió la Casa de las Culturas. Desde entonces vela por la protección de los inmigrantes y las minorías étnicas. Además de prestar atención jurídica, social y laboral a quienes la necesitan, trabaja para evitar los prejuicios ante lo diferente, potenciando la tolerancia y el respeto, frente a actitudes xenófobas y racistas.

Su directora, Mercedes Nicolás, destaca lo conseguido hasta ahora. “Nació como demanda de la sociedad ante el crecimiento de la población inmigrante y ha favorecido una integración menos conflictiva que en otras ciudades". Sin embargo, insiste en que no hay que bajar la guardia porque todavía queda camino por recorrer y retos pendientes. "Ya nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad multicultural. Coexistimos, pero debemos mejorar la convivencia", subraya. Reconoce que aún hay discriminación y barreras por romper, y asegura: "”eguiremos trabajamos por una ciudad mejor y para que se valore la riqueza que aporta la pluralidad”.

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