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Aragón

125 historias de heraldo de aragón

El asesinato de Lucas Cepero

Lucas cepero, fotógrafo de Heraldo de Aragón, fue asesinado en 1924 en la calle de Blasón aragonés por un marido ofendido por la aventura que mantenía con su mujer; el asesino sería absuelto.

Autorretrato del fotógrafo Lucas Cepero
Autorretrato del fotógrafo Lucas Cepero
FOTO OLDE - DPZ - H. LATAS

Noviembre de 1924. Lucas Cepero (Monegrillo, 1881-Zaragoza, 1924) redactor gráfico de HERALDO DE ARAGÓN  y uno de los fotógrafos más famosos de la ciudad, murió a manos de Francisco Calvo Lezcano, de 29 años. Despechado por la relación adúltera que el fotógrafo mantenía con su mujer, acabó con su vida de un tiro en el pecho en la calle del Blasón Aragonés, junto a la plaza de Sas. 

Bajo el epígrafe de ‘Emocionante suceso’ (calificativo que ahora extraña, pero aludía a la conmoción que causó al ser una persona popular en la ciudad) HERALDO titulaba en su edición del 13 de noviembre de 1924, jueves: "El fotógrafo señor Cepero muere víctima de una agresión". El redactor informaba de que el suceso sangriento se había producido poco antes de las ocho de la tarde. 

Lucas Cepero acababa de salir de una fiesta organizada por la Asociación de la Prensa en el Teatro Principal y se dirigía a su casa de la calle de Méndez Núñez, cuando en San Gil (ahora Don Jaime I) -donde el fotógrafo tenía su estudio- se encontró con Francisco Calvo. Los dos hombres, según recabó el periodista, debido a los "resentimientos por cuestión de índole privada" que existían entre ellos, entablaron una "viva discusión". 

"Esta se prolongó, llegando a términos de gran excitabilidad, siguiendo el señor Cepero y el señor Calvo por la calle de Estébanes, hasta llegar a la plaza de Sas". Allí adquirió "tintes de gran violencia" y Calvo acabó sacando una pistola marca Buffalo, calibre 7,65, y le disparó en el corazón. Luego se entregó. 

El crimen causó ciertamente conmoción por la personalidad de la víctima, un reputado profesional que había fotografiado las grandes riadas del Ebro y ganado premios y certámenes. En esa primera crónica el periódico silenció el móvil del asesinato -aludía a "motivos privados"- y ese día solo hubo lugar para el dolor y el elogio: "Cepero, hombre afectuoso, simpático, servicial, era nuestro compañero queridísimo y camarada sencillo y afable, a quien todos estimaban". 

La crónica del asesinato lamentaba que se hubiera cometido el día en que los periodistas celebraban su fiesta
La crónica del asesinato lamentaba que se hubiera cometido el día en que los periodistas celebraban su fiesta
HA

Luego, en sucesivas entregas, contaría toda la historia. El historiador José Antonio Hernández Latas, la plasmó en 2014 en un artículo en la revista ‘Rolde’ y el escritor y periodista de HERALDO Antón Castro la contó ficcionada en su libro ‘Vivir del aire’, como recogía en sus notas costumbristas el bibliófilo José Luis Melero. 

El 1 de junio de 1925 comenzó el juicio. Calvo, obrero de la Azucarera de La Puebla de Híjar, fue defendido por el abogado y exalcalde de Zaragoza Emilio Laguna Azorín. El homicida se enfrentaba a seis años y un día de prisión, pero fue declarado inocente porque se apreciaron atenuantes como el haber cometido el homicidio "en vindicación de una ofensa grave" y existir hechos que "excitaron el arrebato y la obcecación" del encausado.

El letrado hasta convenció al tribunal de que actuó en legítima defensa. "En realidad, no se había juzgado a Calvo, a quien se consideraba legitimado para tomarse la justicia por su mano, si con eso restituía el honor agraviado, sino que se había juzgado al fallecido Lucas Cepero, cuando ya no tenía posibilidad de defenderse, y moralmente se le consideró culpable de seducir e inducir al adulterio a la joven Pilar Larpa", concluía Hernández.

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