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Aragón

El testamento ológrafo, protagonista en tiempos de pandemia: "Muchos mayores han testado en soledad"

Tan solo en el mes de julio, en líneas generales, se ha registrado un aumento del 30% del número de firmas de testamentos con respecto a 2019.

Dámaso Cruz, decano del Colegio Notarial de Aragón
Dámaso Cruz, decano del Colegio Notarial de Aragón
Camino Ivars

Durante los primeros meses de la pandemia, sobre todo a raíz del inicio del confinamiento, muchas personas mayores y en situación de soledad sintieron la necesidad de otorgar su testamento de la única manera posible en esos momentos. Es el llamado testamento ológrafo, un documento hereditario del derecho de sucesiones, escrito a mano por el propio testador y que no exige la necesidad de pasar un notario.

Una acción que en ciertos escenarios se ve favorecida, como ha ocurrido tras la reciente situación provocada por la epidemia producida por la covid-19, ya que, durante los meses de pandemia, estas oficinas públicas permanecieron abiertas -al ser declaradas servicios esenciales- pero sólo para atender asuntos urgentes. El testamento no fue uno de ellos.

Aunque se trata de un dato difícil de cuantificar, pues como explican desde el Colegio Notarial de Aragón en la mayoría de los casos estos documentos han podido llevarse a cabo sin previo aviso, lo que sí se ha multiplicado es el número de verificaciones de este tipo de documentos una vez se producía el fallecimiento. “Muchas personas mayores lo han hecho en la soledad de su casa, sin poder salir ni ver a nadie y seguramente sin avisar”, explica Dámaso Cruz, decano del colegio notarial de Aragón.

“Muchas personas mayores lo han hecho en la soledad de su casa, sin poder salir ni ver a nadie y seguramente sin avisar”. Dámaso Cruz, decano del Colegio Notarial de Aragón

La diferencia es que, cuando se lleva a cabo un testamento ante notario, siempre se produce un registro oficial de Voluntades Anticipadas para evitar precisamente su pérdida. “Existe otra modalidad, el testamento en tiempo de epidemia, que viene recogido como tal en nuestro Código Civil, el cual debe hacerse ante dos testigos y que pierde su eficacia si el testador no fallece en la epidemia. El testamento ológrafo sí puede conservar su eficacia”, destaca Cruz.

Pero, ¿qué otros pros y contras tienen este tipo de documentos hereditarios?, ¿realmente tienen la finalidad que se espera de ellos?, ¿qué riesgos entrañan? Como explica Cruz, en efecto pueden tener una cierta utilidad en momentos como la pandemia, sin embargo, conlleva una serie de riesgos muchas veces desconocidos por el grueso de la ciudadanía: Además de la posible pérdida, “en la práctica, los dos problemas fundamentales que plantea son los defectos de forma -ya que podrían dificultar su adveración o verificación- y los de contenido. Muchas veces, uno, sin saberlo, puede estar llevando a cabo errores que puedan conllevar su nulidad”.

Esto se debe a que, aunque se trata de un testamento que no exige la intervención de notario y que el propio testador puede redactar de su puño y letra, lo cierto es que la ley determina una serie de requisitos mínimos para su adveración y protocolización, es decir, su conversión en documento público tras la muerte del testador. Entre ellos, ser mayor de edad, que el documento sea de puño y letra del testador y que contenga el lugar y la fecha del momento de la firma, así como que quede clara la voluntad de hacer testamento.

Una vez que fallece el otorgante se inicia el proceso de adveración para comprobar que el documento es real. “Este tipo de testamentos exige una comprobación con todo lo que ello puede implicar, desde la participación de peritos calígrafos hasta una serie de pruebas a testigos, etc.”, añade Cruz. Algo que puede encarecer el proceso, pasando de costar unos 40 euros a rondar los 300, según el caso.

Ya verificado, se acude al registro de últimas voluntades para ver si existen versiones anteriores. “También suelen optar por esta opción aquellas personas que tienen reservas a la hora de manifestar sus últimas voluntades por cualquier conflicto personal”, añade Cruz.

Un aumento del 30% con respecto a 2019

España es el país del mundo en el que más fallecimientos se producen habiendo otorgado testamento. Tan solo hasta el 31 de julio de este año se han registrado 347.000 testamentos en España, 9.000 en Aragón. Otro dato relevante es que tan solo en el mes de julio de 2020, con la llegada de la denominada ‘Nueva normalidad’, se ha registrado un aumento del 30% del número de firmas de testamentos con respecto a los datos de 2019. “Durante este mes se pasó de firmar 58.000 testamentos en toda España en 2019, a 80.000 en el mismo mes de 2020. Es decir, que cuando la gente pudo salir de casa, lo primero en lo que pensó fue en hacer testamento, o el legalizar el que había hecho en su casa durante el confinamiento”, admite Cruz.

"Cuando la gente pudo salir de casa, lo primero en lo que pensó fue en hacer testamento, o en legalizar el que había hecho en su casa durante el confinamiento”. Dámaso Cruz.

Además, el Derecho aragonés presenta una serie de particularidades que lo hacen distinto al de otros ordenamientos. Por ejemplo, en Aragón puede otorgarse de forma mancomunada, es decir, conjuntamente por dos personas en un mismo documento sin necesidad de ser cónyuges. “Otra de las peculiaridades es la legítima, que, en Aragón, sigue siendo a favor de los descendientes, aunque el testador puede dejar los bienes a uno sólo de ellos y omitir al resto siempre y cuando los mencione expresamente como excluidos de la herencia”, señala Cruz. “Otra particularidad  es la denominada fiducia aragonesa, es decir, la posibilidad de atribuir a otro la distribución de nuestros bienes”, resume el decano.

Testamentos 3.0

Dados los problemas producidos por esta realidad durante la pandemia, el Consejo General del Notariado solicitaba hace varios meses al Ministerio de Justicia y a la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública la aprobación de la realización de testamentos y poderes por videoconferencia. “Disponemos de la tecnología y de la plataforma que permiten la realización de ciertos documentos por esta vía. Es un procedimiento muy sencillo que permite geolocalizar a la persona y escanear su DNI de forma segura para identificar a los otorgantes sin salir de casa”, admite Cruz.

Sin embargo, parece que la admisión de este trámite de manera telemática, por el momento, tendrá que esperar. “Se comprometieron a darnos una respuesta en el plazo de tres meses. Creemos que sería un avance muy interesante dadas las circunstancias”, concluye. 

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