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El acusado del crimen de Fuentes de Ebro dice que "nunca" pegó a su madre

Solo ha respondido a las preguntas de su abogado defensor, Carlos Giménez, ante el Jurado 

El acusado en la sala de la Audiencia de Zaragoza durante la primera sesión del juicio del Jurado del crimen de Fuentes de Ebro.
El acusado en la sala de la Audiencia de Zaragoza durante la primera sesión del juicio del Jurado del crimen de Fuentes de Ebro.
Efe/ Javier Cebollada (Pool)

La declaración del acusado Julio Pérez Lapeña, de 44 años, apenas ha durado cinco minutos y solo ha respondido a su abogado, Carlos Giménez, para que el jurado presidido por el magistrado Mauricio Murillo decida si es culpable o inocente respecto al homicidio de su madre en su vivienda de Fuentes de Ebro ocurrido el pasado 9 de enero de 2019.  

“No he pegado nunca a mi madre”, ha manifestado el acusado. La mujer falleció como consecuencia de dos heridas sufridas en el occipital del cráneo, pero el acusado ha explicado que, el día del crimen, él se levantó y vio a su madre sentada en las escaleras. “Me fui a tomar un café fuera y comprar un paquete de tabaco. Al volver mi madre estaba durmiendo en el sofá”, ha agregado. Su madre estaba fallecida en el sofá del salón. 

Respecto a la relación con la fallecida, Julio Pérez Lapeña ha alegado: “Me llevaba bien con mi madre y con mi hermana, solo me llevaba”. Aun así, ha reconocido que las discusiones con ella eran solo "verbalmente". No se ha explicado mucho sino que se ha manifestado con frases cortas. Ha reconocido que convivían juntos en la vivienda de Fuentes de Ebro, pero ha precisado que él se hacía la cama.

El día de la muerte de la madre, el acusado ha señalado que no le pidió dinero ni para comprar el tabaco. "Tengo mi propio dinero", ha respondido.   

El acusado no había declarado durante todo el proceso. Estuvo ingresado una semana en la unidad de Psiquiatría del hospital Miguel Servet y cuando el juez decretó la apertura del juicio oral, Julio Pérez le dijo entonces al fiscal: “No he sido yo”. La defensa mantiene que el acusado no cometió el homicidio de su madre y sostiene que no hay pruebas contra él.

El fiscal Fernando García Vicente y la acusación particular, que ejerce el letrado Ángel Jiménez, solicitan su ingreso durante quince años en un centro psiquiátrico por su inimputabilidad ya que presentó un cuadro compatible con psicosis esquinofrénico, junto a una indemnización de 60.000 euros para los herederos de la fallecida. 

La hermana y una prima del acusado manifestaron que Julio mantenía discusiones con la madre porque no aceptaba tomar los medicamentos, pero aun así dijeron que no era violento. Explicaron que el acusado «se enfadaba, pero no agredía a la familia». También reconocieron que aunque tenía cuentas a su nombre, «al final no tenía dinero» y lo pedía.

Una médico del Centro de Salud de Fuentes de Ebro explicó que el acusado «no se tomaba las medicinas» contra el síndrome ansiolítico, ni acudía a la consulta. «No me hacía caso», declaró. La mañana del crimen fue al domicilio tras una llamada de un familiar y encontró a la mujer muerta boca abajo en el sofá. Cuando llegó el acusado allí, le dijo a la médico: «Vete, vete. Que te doy con un tarugo». Y se fue.

Varios guardias civiles de la Policía Judicial explicaron que necesitaron la llegada de los GRS (Grupos Rurales de Seguridad) para abrir la puerta, porque no respondió a 86 llamadas. Cuando entraron estaba «ausente» y avisaron a una ambulancia para atenderlo. «Su estado no era violento», agregaron. Aun así, recordaron que en 2017 el acusado ya echó a su madre de casa por una discusión por no tratar su depresión ni ir al centro de salud.

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