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Consultoría de camisas remangadas

Invinia lleva dos años ayudando a empresas del sector agroalimentario a adaptarse a los retos de los nuevos tiempos.

Miguel Ángel Ferrer (sentado) y Pedro Fatás son los creadores de Invinia.
Miguel Ángel Ferrer (sentado) y Pedro Fatás son los creadores de Invinia.
Alejandro Royo

La experiencia acumulada durante casi 25 años de experiencia laboral, el consenso en la percepción de problemáticas comunes en el sector primario y su inquietud personal por tratar de aportar todo su conocimiento para paliarlas, llevó hace dos años a Pedro Fatás y Miguel Ángel Ferrer a crear Invinia, una empresa de consultoría que asesora a empresas, instituciones y organizaciones del sector primario y el medio rural.

«Aunque los problemas de cada empresa son específicos, sí que detectamos que al sector, en general, le falta orientación al cliente, orientación al mercado exterior, y que tiene ciertas dificultades en lo que podríamos llamar la ‘parte de atrás’, es decir la logística, calidad, puesta en valor de sus productos», señala Miguel Ángel Ferrer.

«No es lo mismo vender un producto en una tienda gourmet en Zaragoza que en una gran cadena de supermercados en Holanda. No supone lo mismo exportar que no… Hay distintos grados de madurez y distintas complejidades en las empresas. Nosotros tratamos de hacerles comprender este tipo de cuestiones», añade Pedro Fatás.

Ahora bien, ¿cómo consiguen llevar a cabo estos objetivos? En Invinia aplican una técnica denominada ‘interim management’, lo que implica un proceso de total inmersión en la dinámica de cada organización. «Lo primero que buscamos es entender la empresa y pintar sus procesos. Para ello, hacemos entrevistas a todo el personal para comprender las dinámicas internas y externas, los pedidos, los traslados… cualquier detalle, pero no lo hacemos desde la oficina, sino a pie de tolva. Nos remangamos la camisa y nos bajamos a las descargas de los camiones o revisamos las fincas y los cultivos de manera regular», explica Ferrer. Posteriormente, estos emprendedores trazan la visión que creen que debe tener cada empresa e implementan, con datos, las herramientas y los cambios que consideramos más adecuados para resolver problemas de todo tipo. «No solo elaboramos la receta, sino que la cocinamos nosotros mismos y ayudamos a que dé resultados”, apunta Fatás.

"Nos remangamos la camisa y nos bajamos a las descargas de los camiones o revisamos las fincas y los cultivos de manera regular"

Gente dura y trabajadora

Las trayectorias profesionales de Pedro Fatás y Miguel Ángel Ferrer han estado estrechamente vinculadas al sector primario. Pero esta no es la única razón por la que de decantaron por este sector. «Existe un componente romántico, porque creemos que nuestras intervenciones suponen un motor de cambio no solo en las empresas donde actuamos, sino también en el medio rural en el que se encuentran», afirma Pedro Fatás.

«Además trabajamos con una gente que se caracteriza por ser dura y trabajadora como es la del mundo agroalimentario y es algo que nos gusta mucho, aunque esto suponga que implementar algunos cambios suponga algo más de esfuerzo», destaca Miguel Ángel Ferrer. Por ello, los proyectos de Invinia son «para una legislatura» y están «llenos de sentido común», según describen. «No vendemos ninguna fórmula mágica ni Bálsamo de Fierabrás. Ofrecemos un trabajo que da resultados en el largo plazo», recalcan.

Y es que «cambiar los hábitos es la parte más difícil», a juicio de los dos consultores. «Querer cambiar la cultura de una empresa es algo que no se puede hacer de manera drástica. Tiene que ser como una lluvia fina que va calando poco a poco y que va generando un entorno de confianza que permite implementar cambios más funcionales como los de tecnologías o de procesos», subrayan desde Invinia.

Aplican diversas metodologías contrastadas por escuelas de negocio y las adaptan a la pyme agroindustrial incluyendo cierta terminología que a veces genera rechazo, el estudio de las teorías de mejores prácticas con su experiencia sobre el terreno les confiere ese carácter práctico que genera mejoras que se sostienen en el tiempo.

«Por ejemplo orientar las ventas a las cadenas de supermercados no es solo un cambio de política comercial, supone un esfuerzo en procedimientos de calidad, de logística, administrativos y financieros que deben tenerse en consideración y muchas empresas no son conscientes de sus necesidades para dar ese salto», explica Ferrer.

«En Aragón tenemos una industria agroalimentaria asimétrica con grandes industrias ganando tamaño para competir y un tejido de pymes que está muy cerca de lograr dar un paso importante, pero que les falta experiencia o no dan con profesionales adecuados, ahí podemos ayudar mucho» añade Fatás.

El proceso de digitalización y modernización que está atravesando el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, el asesoramiento a la Cooperativa del Niño Jesús de Aniñón, que está llevando a cabo un proceso de modernización o la puesta en marcha de la futura comunidad de regantes en Fuentes de Ebro, para lo que van a arrancar un profundo proceso de reflexión y debate, son algunos de los proyectos para los que los creadores de Invinia ya se han remangado la camisa.

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