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Aragón

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Fórmulas para dar vida al campo

Las subvenciones para los jóvenes agricultores pretenden garantizar el relevo generacional en el sector. 

Imagen de archivo de un joven agricultor en un campo de la comarca de Monegros.
Imagen de archivo de un joven agricultor en un campo de la comarca de Monegros.
Patricia Puértolas

El campo se queda sin jóvenes y los pueblos se vacían. La situación es tan pesimista como real en el medio rural aragonés. Por eso, la necesidad de relevo generacional en la agricultura es más que necesaria, al igual que la lucha contra la despoblación. Dos cuestiones que, en ocasiones, pueden ir de la mano y a las que tratan de poner freno iniciativas como las subvenciones para jóvenes agricultores del Gobierno de Aragón o el Erasmus Rural, que promueven desde la Universidad de Zaragoza y la Diputación de Zaragoza.

Los datos son clarificadores. Solo uno de cada diez profesionales del campo tiene menos de 40 años y, además, es un sector muy masculinizado, lo cual también genera un grave impacto en la demografía rural a corto plazo. En cuanto a las cifras de población, los censados en municipios rurales de Aragón han descendido un 4,2% entre 2000 y 2018 y casi una tercera parte de los municipios no llegan al centenar de habitantes. Además, más de 60 no tienen ni un solo niño menor de 15 años.

«El apoyo a los jóvenes agricultores es una política esencial del Departamento con el objeto de revertir el envejecimiento del sector, facilitando la aplicación de nuevas tecnologías y nuevas estrategias tanto productivas como comerciales y, finalmente, redundando en una vertebración demográficamente equilibrada de nuestro medio rural por la vía de generación de empleo joven». Fuentes del Departamento de Agricultura de la DGA insisten en que el apoyo a los jóvenes agricultores es una prioridad y recuerdan que desde el 2016 se han invertido 100 millones de euros cofinanciados con los fondos europeos que han permitido la incorporación de 1.500 jóvenes.

La última convocatoria, publicada en diciembre del año pasado, está dotada con 10 millones de euros y permitirá la incorporación de 200 jóvenes más. Las ayudas, sin embargo, no son suficientes para algunos sindicatos agrarios, que critican el recorte que han sufrido las mismas y creen más que necesaria una reforma de la PAC para que se pueda garantizar el relevo generacional.

Por su parte, la Universidad de Zaragoza y la Diputación de Zaragoza han impulsado, un año más, el programa ‘Erasmus Rural’, que esta edición estará abierto hasta el 31 de diciembre. Una de las líneas de trabajo incluida en la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad incluye el programa Desafío, que facilita que estudiantes universitarios hagan prácticas en empresas, instituciones y asociaciones de municipios zaragozanos para que su talento llegue al medio rural. Este año cuenta, además, con la novedad del programa Arraigo, una línea de becas para jóvenes que realizan prácticas en la zona de la provincia donde residen.

Desde su puesta en marcha, en el año 2018, el programa ‘Erasmus Rural’ ha sumado 60 jóvenes. Y, en esta tercera edición, Desafío ha vuelto a triplicar su presupuesto pasando de 30.000 euros a 100.000 euros.

Una política esencial

En la última convocatoria de ayudas para jóvenes agricultores del Departamento de Agricultura se han recibido 254 solicitudes, de las cuales cumplen requisitos 240. Atendiendo a los datos facilitados por el Gobierno de Aragón, según la propuesta provisional, del total de solicitudes se aprobarán 219 -un 91% de las que cumplen requisitos- hasta consumir el presupuesto consignado.

Por provincias, en Zaragoza ha sido donde se han aprobado mayor número de solicitudes para nuevas incorporaciones, 81, un 89% de las presentadas. En Huesca se han aprobado 60 incorporaciones -un 88% de las presentadas- y en Teruel, 78 -un 96% de las solicitadas-.

El importe medio por expediente aprobado asciende a 45.662 euros si se tiene en cuenta toda la Comunidad, pero hay ligeras diferencias por zonas. Huesca, con 47.583 euros, es la provincia con mayores importes por expediente, lo que está ligado a una mayor propuesta inversora de los jóvenes que se incorporan dada la mayor incidencia del regadío. Le sigue la provincia de Zaragoza, con 45.407 euros por expediente aprobado, y Teruel, con 44.448 euros. Aunque hablando en cifras totales, de los 10 millones de euros que incluye la convocatoria, 2,9 millones corresponden a la provincia de Huesca; 3,5 a la de Teruel y 3,6 a la de Zaragoza.

En cuanto a la incorporación de mujeres, la aprobación de expedientes para futuras agricultoras ha aumentado porcentualmente y se ha propuesto aceptar 65 de las solicitudes. Esto supone un porcentaje respecto a las aprobaciones totales del 30%, cifra superior a la media tradicional, que está en torno al 20% en este tipo de convocatorias.

Esta tendencia viene ya de la última convocatoria, cuando el porcentaje de mujeres se situó en el 27%. Y este es un aspecto muy importante, tal y como señalan fuentes del Departamento de Agricultura, «dado que podría conducirnos a un cambio de tendencia más positivo en este aspecto clave para la lucha contra la masculinización del medio rural y su impacto en la demografía rural a corto plazo».

Los sindicatos agrarios consideran que las ayudas a los jóvenes agricultores «son muy necesarias», pero critican la forma y la demora en la que, en muchas ocasiones, llegan los importes. Adrián Tambo, responsable del área de jóvenes agricultores de UAGA, exige que haya «certeza» de que las convocatorias de estas ayudas van a continuar en los próximos años e incluso de que van a aumentar su cuantía. «El sector está muy envejecido y seis de cada diez agricultores van a estar en edad de jubilación en los próximos cinco años. Eso supone que el sector está en peligro -añade Tambo-. La agricultura familiar garantiza la soberanía alimentaria y está sostenido por gente que vive en el medio rural».

Para el secretario general de UAGA, José María Alcubierre, la viabilidad económica de las explotaciones en el tiempo es fundamental para que haya un relevo generacional, pero cree que esta debe venir de la mano de una nueva política agraria común. «Es necesario una nueva PAC que consolide las explotaciones familiares agrarias. Si no hay un cambio radical, no habrá gente que se incorpore. La tierra está secuestrada por estos derechos históricos a agricultores de sofá que no generan absolutamente nada», apunta Alcubierre, quien destaca que si no se toman estas medidas de forma urgente las explotaciones familiares agrarias no podrán subsistir.

Por su parte, Ángel Samper, secretario general de Asaja Aragón, criticó recientemente en declaraciones a este diario las cuantías del programa de subvenciones. «Ya denunciamos el estrangulamiento financiero que ha sufrido el Programa de Desarrollo Rural en estos últimos años, pero la partida que menos afección ha tenido es la de la incorporación de jóvenes al campo. Desde ese punto de vista, nuestra valoración es positiva», indicó Samper.

Necesidades formativas

En este sentido, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han elaborado un estudio de necesidades formativas de la juventud rural, un documento de referencia con el que se pretenden diseñar actuaciones para incentivar la incorporación de jóvenes a la agricultura.

El estudio hace un análisis sobre la introducción de los jóvenes a la actividad agraria en los últimos años y detalla los contenidos más demandados, según las tendencias del sector agroalimentario. El documento también informa de los sistemas de formación agraria que hay en España y plantea estancias en explotaciones agrarias.

La formación y la apuesta por el mundo rural es un punto clave que permitiría luchar, por un lado, para garantizar el relevo generacional y, por otro, para tratar de conseguir frenar la despoblación, un tema que preocupa mucho a instituciones como la Diputación de Zaragoza, que impulsa con la Universidad de Zaragoza, una Cátedra sobre Despoblación y Creatividad.

Además, desde 2018 pusieron en marcha el plan conocido como ‘Erasmus Rural’, que pretende generar en los jóvenes «un sentimiento de pertenencia» a las áreas rurales y que cualquier graduado «tenga ganas de vivir y trabajar en su pueblo», según explica Luis Castellano, geógrafo del departamento del Cuarto Espacio en la DPZ.

El diputado delegado de esta área, Paco Compés, incidió en esto mismo: «La finalidad es que un veterinario, por ejemplo, vea que puede ejercer en el medio rural y nosotros, los alcaldes, nos encargaremos de que dispongan de los mejores servicios posibles para que tengan que ir lo mínimo a la ciudad». Compés destacó que la pandemia ha demostrado a mucha gente que los pueblos son una «muy buena alternativa para vivir» y ha señalado que es «fundamental» que la fibra llegue a todos los puntos, algo en lo que están trabajando algunas compañías de telecomunicaciones.

En 2018, el programa Desafío contó con 9.000 euros de presupuesto y llegó a unos 13 alumnos. Un año más tarde, la cifra llegó a 30.000 euros y alcanzó a casi una treintena de estudiantes. En esta última edición, la cuantía económica se ha elevado hasta 100.000 euros y se ha incluido como novedad el programa ‘Arraigo’, una línea de becas para jóvenes que realizan prácticas en la zona de la provincia en la que residen. El programa ha tenido «una excelente acogida, sumando ya 60 jóvenes que han adquirido una experiencia vital en organizaciones creativas e innovadoras emplazadas en municipios de la provincia de Zaragoza», según explican fuentes de la Universidad de Zaragoza.

Más demanda que oferta

Este año, debido a la pandemia, hay más demanda de alumnos que oferta y, por eso, desde la institución provincial hacen un llamamiento a empresas, instituciones y asociaciones de municipios zaragozanos que quieran participar en esta iniciativa gratuita, ya que las prácticas pueden desarrollarse hasta el 31 de diciembre.

En estas iniciativas pueden participar todo tipo de entidades, tanto públicas como privadas (ayuntamientos, comarcas, todo tipo de empresas, asociaciones...) que quieran contar con jóvenes universitarios en prácticas para el desarrollo de su actividad laboral. Estos universitarios pueden ser de cualquier Grado o Máster Universitario de la Universidad de Zaragoza. Hay inscritos estudiantes de los grados de Administración y Dirección de Empresas, Bellas Artes, Biotecnología, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Ciencias Ambientales, Derecho, Economía, Arquitectura, Filosofía, Finanzas y Contabilidad, Geología, Historia del Arte, Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural, Ingeniería Eléctrica o Magisterio, entre otros.

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