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Los primeros pasos de Lambán en su Ejea confinada

El presidente del Gobierno de Aragón reside en la capital cincovillesa, ciudad donde nació y que la incidencia de covid-19 ha llevado a confinar.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, sube al vehículo oficial.
El presidente de Aragón, Javier Lambán, sube al vehículo oficial.
Guillermo Mestre

Ejea de los Caballeros se despereza. Los ejeanos más madrugadores colonizan poco a poco las calles de la localidad, ya sea para caminar por los alrededores o para pasear al perro. A pesar de que hace unas horas que se encuentra confinada perimetralmente y en fase 2 del plan de desescalada, reina una "normalidad", tal y como la definen sus vecinos.

En medio del silencio, que solo rompían los pocos coches que circulaban, se escucha el chirrido de una puerta. Unos zapatos marcan los pasos en la acera de una avenida ejeana. Un bloque de libros en la mano, cuatro o cinco y no de grandes dimensiones. Con camisa blanca, corbata roja y cubre su rostro con una mascarilla quirúrgica, aparece un ejeano, orgulloso de serlo, que guardo entre sus grandes tesoros su título de Hijo Predilecto. “Buenos días, presidente”. “Buenos días”, responde. Javier Lambán, presidente de Aragón, sale de su domicilio. Su Ejea natal no vive los mejores momentos, con una incidencia de coronavirus superior a la del resto de la Comunidad, lo que ha conducido a que el Gobierno que encabeza decrete el confinamiento. Son días difícil, en los que las ‘no fiestas’ han disparado a 800 casos cada 100.000 habitantes el impacto del confinamiento.

Como cualquier otro día, sale del edificio donde reside, cruza el paso de peatones y camina hasta el coche oficial. Es un ‘opel’ de alta gama, por eso de hacer Comunidad y apoyar a una empresa radicada en el tierra. Está cerca del Ayuntamiento, donde se curtió en el municipalismo de 2007 hasta 2014, asumiendo la vara de alcalde. "Es siempre muy puntual", aseguran personas de confianza antes de que él llegue al vehículo. Estará muy pendiente durante toda la mañana de la junta de seguridad que se celebrará en esa casa consistorial, donde se diseñará el dispositivo para aplicar el confinamiento.

La puntualidad no deja tiempo ni para tomar un café y las tempranas horas le privan de 'enganchar' cualquier capazo con algún paisano. A los pocos minutos ya emprende camino a Albarracín y Tramacastilla para cumplir con sus compromisos institucionales.

Javier Lambán pasea por Ejea de los Caballeros, el primer día de confinamiento
Javier Lambán pasea por Ejea de los Caballeros, el primer día de confinamiento
Guillermo Mestre

Al salir de Ejea comprueba que no se han instalado aún los controles informativos, y no habían llegado aún las patrullas de la Guardia Civil. Las únicas luces azules que teñían la carretera eran las de los coches de la Policía Local de Ejea para escoltar a las maquinarias de la operación asfalto. Como presidente, el motivo de su salida de la localidad tenía un motivo acreditado.

Actuó como tal en Teruel, donde visitó Tramacasilla y Albarracín para respaldar la gestión de los alcaldes en el control sanitario de la pandemia. Esquivaron, gracia a ello, la situación que ha vivido esta Comunidad y que le ha dejado sin verano. De lunes a viernes ha acudido todo el mes de agosto al edificio Pignatelli, por la preocupante situación que se vivió en Zaragoza, Huesca y el Aragón oriental y de la que poco a poco la Comunidad se va recuperando.

Pero es tan preocupante el precedente que figura entre sus objetivos impedir que el virus se desboque, aunque el coste para los irresponsables insolidarios sea cada vez más alto. "A punto" está el Gobierno de Aragón de dar a conocer las nuevas sanciones para comportamientos "incívicos", unas multas que será mucho más "severas" de las que se están aplicando ahora. Sin querer concretar cuantías, afirmó que la multa mínima que se aplique por no llevar mascarilla tendrá que ser "muy superior" a los 100 euros que se pagan en la actualidad. Hasta 3.000 euros elevó esta semana la cuantía, y 60.000 euros para quien organice un botellón.

Javier Lambán, en su visita al parque faunístico La Maleza, en Teruel
Javier Lambán, en su visita al parque faunístico La Maleza, en Teruel
Antonio García/Bykofoto

Le preocupa, como vecino de Ejea, el confinamiento, si bien no contempla por el momento suspender el curso escolar a pesar de que lo solicite algún sindicato de educación. Ironiza, incluso, con que por alguno de ellos ni siquiera se hubieran iniciado las clases en el resto. Más inquietud le suscita el dinero que pueda llegar al Estado. Tanto, que recuerda con insistencia el agujero de casi mil millones con el que, si no llegan fondos o un objetivo de déficit más relajado (2,5%), se enfrentará la Comunidad el año pasado.

Retornó en coche a Ejea, esta vez con los controles ya habilitados. Su rutina diaria le lleva a recorrer al día 315 kilómetros; más de 100.000 cada año, acompañado por su chófer de confianza, escuchando noticias en la radio y, por el coronavirus, en el asiento trasero. Como fija el protocolo contra el coronavirus, que como a un ejeano de a pie le mantiene confinado.

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