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Aragón

Infraestructuras

La autovía de Logroño estará desdoblada entre Figueruelas y Gallur a finales de año

Más de cien operarios ultiman el asfaltado y un viaducto pendiente para poder abrir sus 14 kilómetros.
La obra de Gallur a Mallén va más retrasada y su entrada en servicio se prevé para el verano de 2022.

El tráfico se ha desviado por los nuevos carriles de la A-68 para rematar la obra sobre el viejo trazado entre Figueruelas y Gallur.
El tráfico se ha desviado por los nuevos carriles de la A-68 para rematar la obra sobre el viejo trazado entre Figueruelas y Gallur.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Casi dos décadas después de que se constituyera la plataforma por el desdoblamiento de la carretera de Logroño (N-232) en Aragón, el primero de los dos tramos pendientes ha iniciado la cuenta atrás para su apertura. Si no hay contratiempos de última hora, los catorce kilómetros entre Figueruelas y Gallur serán autovía a finales de año y los casi quince restantes hasta Mallén deberán esperar un poco más, hasta el verano de 2022. En total, una inversión que superará los cien millones de euros con la que se finiquitará uno de los puntos negros de la red viaria en Aragón y permitirá circular aproximadamente por 83 kilómetros de autovía desde Zaragoza hasta prácticamente Alfaro.

La autovía de Logroño (A-68) ha sufrido todo tipo de vicisitudes, como lo demuestra el hecho de que la construcción del tramo Figueruelas-Gallur se adjudicara en octubre de 2015 con un plazo de 37 meses y se vaya a poner en servicio más de dos años después de la fecha inicialmente prevista.

Las obras llegaron a estar bloqueadas al principio y acumularon un retraso de 20 meses ante la imposibilidad de ejecutarlas por los defectos del proyecto, cuya subsanación ha disparado su coste. Lo único que apenas le ha afectado es el coronavirus, que solo obligó a parar los tajos en Semana Santa.

Las adjudicatarias, Ferrovial y MLN, llegaron a un acuerdo con el Ministerio de Fomento y pusieron toda la maquinaria en marcha, lo que ha permitido que a estas alturas se haya ejecutado el 85% del contrato. Más de un centenar de operarios repartidos en distintos equipos de trabajo ultiman las labores de asfaltado por tramos sobre la traza de la vieja carretera, que se ha demolido y recrecido hasta tres metros para enmendar una de sus deficiencias: la ausencia de pasos de drenaje transversal para evitar que se inunde. Igualmente, se han corregido radios de curva aprovechando que los vehículos empezaron a circular hace casi un año por los nuevos carriles de la A-68, lo que ha permitido a las máquinas trabajar con relativa rapidez en los últimos meses..

De hecho, tan solo resta por construir un viaducto de 30 metros que salvará el barranco del Bayo, a 300 metros de la estación de servicio La Imperial, en Pedrola. Al mismo tiempo, se trabaja en la señalización, en la instalación de las biondas y en la canalización de la red de telecomunicaciones. Los remates continuarán unas semanas después de que los vehículos empiecen a circular.

Las obras están menos avanzadas entre Gallur y Mallén, que se adjudicó a otra unión temporal de empresas formada por Copisa y Sando dos años después, en el verano de 2017. En su caso, ha sufrido los mismos problemas con el proyecto redactado, que obligó a preparar otro modificado aún pendiente de firmar que ha disparado su coste. E igualmente se repitieron los problemas por el desvío de los servicios afectados por las diferencias con Endesa, lo que demoró todo.

En la colocación de la primera piedra, el exministro de Fomento Íñigo de la Serna llegó a decir que estaría acabada en 2020, antes incluso del plazo estipulado de 51 meses. En teoría debería estar en servicio el próximo verano, pero las vicisitudes sufridas obligará a esperar al siguiente. Hasta el momento, la obra ejecutada supera un tercio del contrato y ha cogido ritmo gracias al desempeño de otros cien técnicos y operarios y aproximadamente medio centenar de máquinas. Así, se han ejecutado siete de las quince estructuras y está muy avanzado el movimiento de tierras.

Los modificados disparan el coste un 9% y supera los 100 millones

El coste superará finalmente los cien millones como consecuencia de los modificados de obra obligados por deficiencias y lagunas detectadas en los proyectos. El problema afectó a los dos tramos y encareció el presupuesto entre un 9% y un 10%, lo que se ha traducido en un desembolso cercano a los ocho millones más IVA. El modificado del segundo tramo, Gallur-Mallén, está pendiente de la preceptiva firma, aunque el ministro de Movilidad, José Luis Ábalos, ya autorizó la orden de continuidad de los trabajos y minimizó así las afecciones sobre los plazos de ejecución.

No obstante, el Gobierno logró ahorrarse 30 millones al adjudicar el tramo Gallur-Mallén a Copisa- Sando, cuya oferta redujo un 40% el precio de licitación en dura competencia con otras 40 empresas. Y algo similar pasó con antelación con el tramo Figueruelas-Gallur, contratado con Ferrovial y MLN por un tercio menos del importe fijado en el concurso, otros 21 millones.

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