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La falta de turistas y los robos ponen en jaque el futuro del Camping de Zaragoza

Las instalaciones continúan abiertas a pesar de que la concesión municipal terminó en enero. Sus gerentes piden ayuda.

La situación por la que pasa el Camping Ciudad de Zaragoza desde la declaración del estado de alarma el pasado mes de marzo es de todo menos buena. El confinamiento y la caída en picado del turismodurante la época estival han llevado a la empresa que lo gestiona a una situación económica muy comprometida. A eso se suma que la mitad de la plantilla se encuentra en ERTEy que desde el comienzo de la pandemia han sufrido ya cinco robos en el recinto.

Según Óscar Andrés, gerente de la UTE del centro, la facturación de la empresa en lo que va de año se ha reducido a la tercera parte del mismo periodo de 2019. En marzo ya pronosticó que sería una primavera complicada, pero los meses de temporada alta tampoco han servido para aliviar los problemas por los que atraviesan.

Su principal fuente de ingresos son los turistas extranjeros, especialmente procedentes de Reino Unido, pero los rebrotes en la comunidad autónoma han frenado casi todas las reservas. “Desde que Zaragoza se convirtió en el epicentro de la expansión del virus, todos los países vecinos están desaconsejando a sus ciudadanos que vengan a Aragón a hacer turismo, y eso se traduce en que nuestras pernoctaciones de turistas extranjeros sean prácticamente cero”, explica Andrés.

Las instalaciones del campin semidesierto, ubicado entre los barrios de Valdefierro, Montecanal y Rosales del Canal, no han cerrado ni en los momentos más crudos de la epidemia a pesar de que la concesión municipal finalizó en enero. "Seguimos esperando que se nos aclare la relación jurídica que nos vincula con el Ayuntamiento", lamenta el gerente. Fuentes del consistorio han asegurado que, en este sentido, la situación no ha cambiado en los últimos meses: en este momento se están redactando los pliegos para sacar de nuevo a licitación la gestión de la instalación pero todavía no hay una fecha estimada de publicación.

Aunque la mitad de su plantilla está en ERTE, continúan prestando sus servicios. De forma limitada, eso sí. "Continuamos al frente por una cuestión de ética ya que en estos momentos hay 35 bungalows con familias y trabajadores desplazados que no residen en Zaragoza y nuestra plantilla suma 15 trabajadores fijos, más los eventuales, a los que no podemos abandonar", señala el gerente.

Cinco robos en lo que va de pandemia

La falta de personal ha llevado a la empresa a establecer servicios mínimos. Las áreas que no son imprescindibles, como el restaurante, la piscina, las pistas deportivas, parques infantiles y dos de las tres zonas comunes permanecen cerradas. "Se siguen atendiendo como se puede, pero son 8 hectáreas a vigilar y sobre las que hacer mantenimiento", explica Andrés.

Pero más allá de su conservación, el Camping de Zaragoza también ha sufrido varias visitas indeseadas en los últimos meses. "Desde el comienzo de la pandemia, llevamos acumulados cinco robos", asegura.

Esta delicada situación ha llevado al borde de la desesperación a los responsables, que ven impotentes cómo todo el entorno se degrada, el teléfono de reservas no suena y los visitantes desaparecen. "No entendemos que hacemos aquí ni por qué no se nos está ayudando", lamenta el gerente. "Es nuestra voluntad seguir contribuyendo al turismo de Zaragoza como en estos diez últimos años lo hemos hecho, pero las circunstancias que estamos viviendo nos hacen extraordinariamente difícil poder seguir atendiendo el campin en estas condiciones", concluye.

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