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La crisis del coronavirus cierra el Campo del Toro

El restaurante asador, centro neurálgico del mundo de la tauromaquia en Zaragoza, no abrirá tras su clausura por la pandemia de la covid. 

Coronavirus
Chema Sanjuán, en el precioso interior del Campo del Toro.
José Miguel Marco

Lágrimas en el albero de La Misericordia. El restaurante asador Campo del Toro, epicentro del mundo taurino en la capital aragonesa, no volverá a abrir después de ser clausurado en el confinamiento de la pandemia de covid. El adiós de este emblemático escenario evidencia la situación del sector de la restauración, íntimamente relacionada con las consecuencias de la crisis del coronavirus. Barbea en tablas la hostelería, camino del desolladero si no se aplican medidas rehabilitadoras, según argumentó el dueño del establecimiento, el empresario Chema Sanjuán. "Es muy complicado abrir todos los días la persiana y tener que cumplir estrictas medidas de aforo y otras restricciones. Si además la propiedad del local no es flexible, con mucho dolor de corazón tengo que decir que no vamos a volver a abrir el Campo del Toro", aseguró Sanjuán.

Mientras Chema Sanjuán, persona muy cercana al mundo del toro y a la primera plantilla del Real Zaragoza (los jugadores y técnicos eran frecuentes comensales en el salón) desde los tiempos de la Recopa, medita la apertura de otro establecimiento con otra orientación, el adiós del Campo del Toro significa la despedida de una referencia obligada en las últimas tres décadas de la tauromaquia en Zaragoza. Ahora el negocio lo gestionaban Chema y su mujer, Ana Belén; pero el paseíllo lo abrieron hace más de 30 años el novillero Jacinto Ramos y Fernando Moreno, novillero, subalterno de una figura máxima del toreo como Raúl Aranda y finalmente picador. Cristina, hija de Jacinto, tomó la alternativa tras el adiós de Jacinto y Moreno, hasta que Chema Sanjuán tomó el capote y saltó al ruedo para lidiar en una plaza de primera, como siempre fue el Campo del Toro.

Por el albero del Campo del Toro han pasado desde presidentes del Gobierno de España y de Aragón hasta primeros espadas del periodismo, la empresa y el arte. Desde José María Aznar a Mariano Rajoy, pasando por Javier Lambán, y últimamente con mucha frecuencia Luis María Beamonte y Jorge Azcón (acompañados en más de una ocasión de Pablo Casado). De camino  a la estación del AVE para regresar a Madrid tras salir de la plaza, exponentes de la cultura fieles a la tauromaquia como el director de cine Agustín Díaz Yanes, el cantante Andrés Calamaro o el escritor y conductor de opinión Rubén Amón.

También el Campo del Toro fue cita de ganaderos. De hierros duros y blandos, sin discusión, los mejores de España: Victorino Martín, Alfonso Guardiola, Bañuelos, Dolores Aguirre, Ricardo Gallardo... Desde luego, fue lugar de reunión de empresarios taurinos. En el estribo de su barra, a la izquierda, se acomodaron Justo Ojeda, ignacio Zorita, José Luis Marca, Arturo Beltrán, Victoriano Valencia, los Chopera, los Lozano, José Ángel Zalba... Y los periodistas que escrutaban la fiesta, las opiniones que educaron nuestra sensibilidad: Alfonso Navalón, Vicente Zabala, Manolo Molés, Fernando Fernández Román, Javier  Valero, Ángel González, Benjamín Bentura, Carmelo Moya, los maestros Alfonso Zapater y Ángel Solís. También, los fotoperiodistas que desnudaron toda la hermosura del toro y el toreo: es ineludible la referencia a Carlos Moncín.

Y en el Campo del Toro por supuesto hubo toreros. Manzanares padre e hijo, Joselito,  Morante de la Puebla, José Tomás, Ortega Cano, Víctor Méndez, Enrique Ponce (de soltero y de casado, no de separado...), el Juli, el Niño de la Capea, Raúl Aranda, el Tato, Roberto Bermejo, el Bayas, Paco Vallejo, el Molinero, Jesús Millán, Serranito, Alberto Álvarez, Paulita, Carlos Gallego, Cuevas... 

Se va el Campo del Toro y quedan los incondicionales que siempre te echan un capote junto a la plaza de toros, a uno y otro lado del burladero de la vida, allí junto al Tauro, La Azarina, la antigua Tertulia Taurina:  Juan Sánchez 'el Catedrático', jesús Gómez 'el Alba', Andrés Maroñas, Cayetano Navarro 'el Tano', Javier Planas (cerebro de los Zaraguayos), los quites con arte de Antoñín Castilla... Hasta el añorado Pau Donés se pasó hace seis meses para sentir ya en las postrimerías el inconfundible aroma junto al coso de Pignatelli. Todo acaba, aunque tú no lo quieras, cuando menos lo esperas, todo acaba... La más bonita flor, el más ardiente amor, todo acaba... Sin la voz inconfundible de Antonio Amaya, pero con toda la esencia que aglutina este sentido adiós, se despide el Campo del Toro.

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