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Las Murallas de Teruel: siete siglos de historia y varias reconstrucciones

Una nueva publicación desvela claves de esta fortificación, como el nombre de uno de sus artífices.

El Torreón de Ambeles en la actualidad
El Torreón de Ambeles en la actualidad
Javier Ibáñez

La muralla de Teruel condiciona la historia de la ciudad desde el siglo XIII. Ha sido testigo de asedios, enfrentamientos entre reinos y traiciones durante la Edad Media, pero también de la ofensiva republicana para tomar la ciudad durante la Guerra Civil española, más conocida como la Batalla de Teruel. El libro 'La Muralla de Teruel' recoge los orígenes de la fortificación y recupera el nombre de uno de sus artífices, el ingeniero Ramiro López.

La Asociación para la Recuperación de los Castillos Turolenses (Artatur) ha coeditado junto con el Ayuntamiento de Teruel una amplia publicación sobre la evolución de la muralla, un broche final de los actos por el 850 aniversario de la incorporación de la ciudad al Reino de Aragón. Javier Ibáñez, arqueólogo y miembro de Aracatur, forma parte del grupo de arqueólogos, historiadores y arquitectos que han redactado este libro, una «labor de síntesis de información previa», que cuenta con una "gran cantidad de nuevas aportaciones", según apunta Ibáñez.

Quizá el más relevante de estos descubrimientos sea el de haber encontrado al ingeniero supervisor de la construcción de la Torre de Ambeles, una de las piezas más singulares de la fortificación. Su nombre es Ramiro López y poco más se conoce de él, salvo que en 1483 entró al servicio del rey Fernando El Católico. "Se le puede considerar el mejor ingeniero militar de las últimas décadas del siglo XV y de principios del siglo XVI", dice Ibáñez. A Ramiro López se le atribuye no solo la construcción de la Torre de Ambeles, sino también la creación de estructuras pensadas para la artillería en la Torre de la Bombardera. 

"Seguramente el Torreón de Ambeles fue la obra que le catapultó a la fama", sugiere el arqueólogo, ya que durante enero de 1483 el rey de Aragón y la reina de Castilla visitaron Teruel y los investigadores indican que estuvieron alojados en el Alcázar Real, justo detrás del Torreón de Ambeles. "El propio rey Fernando pudo verlo y seguramente fue uno de los motivos por los que quiso contar con Ramiro López". Meses después de la visita de los reyes a Teruel, Ramiro López se marchó a servir a las Guerras de Granada y a partir de entonces diseñó fortificaciones por toda la Península y también fuera de ella.

La muralla de Teruel, en una imagen de archivo.
La muralla de Teruel
Jorge Escudero

Murallas, en plural

La muralla medieval de Teruel abarcaba un perímetro de dos kilómetros, que junto con los sistemas de defensa conocidos como antemurales y barbacanas añadiría unos mil metros más. Sin embargo, estas cifras excluyen las murallas carlistas, las fortificaciones interiores de la ciudad y la muralla del Arrabal. Por ello, Javier Ibáñez recuerda que es un error referirse a "la muralla" de Teruel: "Deberíamos hablar en realidad de murallas, en plural, no solo porque sea una estructura muy larga, sino porque a lo largo del tiempo se han sucedido distintas líneas y ha habido modificaciones sustanciales". Modificaciones que, en parte, han permitido que se conserve un mínimo del 36% de la estructura original, aunque no todo es visible. El proceso de restauración es lento y todavía hay zonas que siguen en mal estado: "El punto que más me preocupa es la llamada Torre de la Unión, con unas grandes grietas", apunta Ibáñez.

El último proyecto de acondicionamiento recuperó 50 metros, además de la Torre de la Bombardera, dos importantes elementos turísticos que todavía no se encuentran abiertos al público. "A nivel turístico la recuperación de este tramo va a ser significativa», explica Rubén Sáez, historiador y otro de los autores del libro. "La posibilidad de recorrer un espacio más amplio, con alguna de la torres más emblemáticas como la de la Bombardera, va a contribuir a que aumente el número de visitantes del Centro de Interpretación de la Muralla".

El año pasado este centro recibió 10.000 turistas. Además, en los tres años que lleva abierta al público, la muralla ha logrado consolidarse como la quinta fortificación más visitada de la provincia y forma parte de los Bienes de Interés Cultural de Aragón. «Todavía es un recurso del que queda mucho por promocionar», asegura Sáez. Por el momento, una parte de la fortificación ha reabierto al público y próximamente los visitantes que quieran conocer más sobre su historia podrán adquirir el libro 'Las Murallas de Teruel' en el Centro de Interpretación.

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