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La Morisma de Aínsa, la recreación que une a un pueblo desde hace 500 años

Es una de las representaciones históricas más antiguas y narra cómo el rey Garci Ximénez venció a las tropas moras que dominaban la villa en el siglo VIII.

Representación de La Morisma.
Representación de La Morisma.
Pedro Montaner

Si el rey Garci Ximénez levantara la cabecera, estaría orgulloso de saber que, trece siglos después su épica hazaña contra las tropas moras que dominaban Aínsa se sigue recordando. La Morisma es una de las recreaciones históricas más antiguas ya que, que se sepa, se realiza desde el siglo XVI, con un breve parón entre los años 30 y 70 del siglo pasado.

Pero La Morisma es mucho más que una recreación histórica. Es una tradición que une a un pueblo y que forma parte de su identidad. Así lo explica Isabel Bergua, presidenta de la Asociación La Morisma, entidad que se encarga de la organización de este evento, así como de la promoción de la historia de Aínsa. “La ilusión de los ainsetanos por salir en la representación es un sentimiento, es lo que une al pueblo”, asegura Isabel.

Y es que en la recreación participan alrededor de 500 personas. Todas ellas son vecinos tanto de Aínsa como de las localidades de alrededor, sin ningún tipo de preparación en arte dramático pero con algo mucho más importante, la ilusión de formar parte de una tradición que trasciende de generación en generación. “Los papeles van pasando de padres a hijos, manteniendo la tradición familiar”, explica Isabel.

Los personajes principales de la recreación, que son entre 25 y 30, se suelen mantener año a año pero, después de tanto tiempo, ha habido saltos generacionales. El resto de quienes participan son figurantes que se caracterizan como los habitantes del pueblo, el trono moro y el trono cristiano.

La victoria de Garci Ximénez, entre la historia y la leyenda

Para entender La Morisma hay que regresar al siglo VIII, cuando las tropas árabes con Abderramán al frente, se hacen con el dominio sobre la villa medieval de Aínsa. Con el pueblo dominado por los musulmanes, el rey Garci Ximénez emprende su viaje desde Jaca para recuperar el territorio, recogiendo a quienes se querían sumar a la causa por el camino.

Representación de La Morisma en Aínsa.
Representación de La Morisma en Aínsa.
Pedro Montaner

Labradores, artesanos y otras personas sin preparación para la batalla se unen a la tropa cristiana que, previsiblemente, no tenían las de ganar. Pero, una vez llegaron a la villa y estando de rodillas en la oración previa al combate, una cruz se iluminó sobre la carrasca. Esta aparición se interpretó como un milagro, el milagro que dio fuerzas a las huestes cristianas para ganar la lucha y hacerse de nuevo con el control de Aínsa.

Se cree que el relato tiene parte de historia y parte de leyenda ya que no se dispone de documentación al respecto, excepto varios escritos encontrados a partir de los siglos XV y XVI. En cualquier caso, la reconquista de Aínsa en este episodio marcó el devenir del Reino de Aragón y, no en vano, uno de los cuartos del escudo de la Comunidad lleva una cruz, en honor a esta batalla.

Como símbolo de fortaleza y para no dejar que la milagrosa hazaña se olvidara, desde el siglo XVI y con el apoyo y financiación de las Cortes de Aragón, La Morisma comenzó a representarse en forma de dance. La tradición se ha mantenido desde entonces, con un parón por motivos desconocidos entre los años 1930 y 1970.

Lejos de acabar con la tradición, este paréntesis contribuyó a que resurgiera con fuerza, creciendo desde entonces en popularidad y en participación, tanto de los recreacionistas como del público que acude a la plaza Mayor de Aínsa como espectadores.

Una representación bienal que reúne a 2.000 espectadores

En los años 70, un grupo de jóvenes ainsetanos se aventuraron a recuperar la representación tras el parón que se produjo en los 30. Con el texto íntegro de este dance recuperado, en la recreación aparecen Garci Ximénez, los reyes cristianos y los moros, personajes como el ángel, el diablo, el pastor o el pecado, además de todos los papeles anónimos, que encarnan a soldados de ambos bandos.

Aunque la base de la representación siempre es la misma, La Morisma ha ido sufriendo ciertas modificaciones con el paso de los años. Actualmente se trata de un evento bienal, que se celebra en la plaza Mayor de Aínsa como escenario principal. El espacio se habilita con gradas y con sillas de pista, ofreciendo un aforo de 2.000 espectadores, que prácticamente todos los años se completa.

Antiguamente, se celebraba durante las fiestas de la Exaltación de la Cruz, en torno al 14 de septiembre. Pero hace unos años se decidió desvincular ambas celebraciones para facilitar a los vecinos la participación en la representación. Así, ahora la recreación se suele celebrar el primer fin de semana de septiembre o el último de agosto.

Uno de los cambios más recientes ha sido la celebración de La Morisma el sábado por la noche, en lugar del domingo por la tarde, como se había hecho desde tiempos inmemorables. “Fue una apuesta arriesgada, pero salió bien”, asegura Isabel, bajo cuya presidencia de la Asociación se ha producido esta modificación. “El domingo por la tarde, en la plaza Mayor de Aínsa hacía mucho calor y ahora, con el espectáculo nocturno, se han incorporado luces y otros efectos que hacen la recreación más amena”, añade.

Tan buena fue la aceptación entre el público que, tras una primera edición nocturna en 2016, la siguiente, dos años más tarde, se repitió en el mismo formato.

La celebración especial del 50 aniversario tendrá que esperar

Este 2020 se cumplían 50 años desde la recuperación de La Morisma en Aínsa. Un aniversario que, debido a las circunstancias atípicas, va a tener que esperar al próximo año. Por cuestiones obvias, la representación, que supone la concentración de centenares de personas, se ha pospuesto a septiembre de 2021.

En cualquier caso, desde la asociación, que justo en el mes de febrero celebró una asamblea para hablar de la celebración especial de este año por el 50 aniversario, se está trabajando en una alternativa simbólica.

“El plan era preparar una exposición con fotografías de estos 50 años de Morisma, así como ofrecer actuaciones y algún otro espectáculo previo a la representación, durante el mes de agosto”, explica Isabel.

Como alternativa, se está trabajando en la creación de un vídeo sobre lo que este episodio ha supuesto para Aínsa como pueblo y para sus vecinos, así como para la vida en él y el turismo que atrae. Aunque no se tiene todavía definido cómo, la idea es presentar el vídeo el 14 de septiembre, con motivo de las fiestas, siempre pendientes de cómo avancen los días y si la situación sanitaria lo permite.

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