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Aragón

La talla románica de la Virgen de Iguácel ya luce en el Museo Diocesano de Jaca

Los trabajos de restauración han sido financiados en su totalidad por la Asociación Sancho Ramírez de Jaca y llevados a cabo por la restauradora Inmaculada Piedrafita Puértolas, con la colaboración del restaurador Gerardo Sánchez Mur.

La talla, antes y después de la restauración
La talla, antes y después de la restauración
Museo Diocesano

Los trabajos de restauración de la talla románica de Nuestra Señora de Iguácel, joya de la colección de tallas románicas del Museo Diocesano de Jaca, ya han finalizado. Dichos trabajos han sido financiados en su totalidad por la Asociación Sancho Ramírez de Jaca y llevados a cabo por la restauradora Inmaculada Piedrafita Puértolas, con la colaboración del restaurador Gerardo Sánchez Mur, y bajo la supervisión de Jesús Lizalde Giménez, Delegado Diocesano de Patrimonio, Belén Luque, directora del MDJ, y varios técnicos de la DGA (al estar catalogada esta pieza como BIC del patrimonio cultural aragonés). Tras su restauración, se confía en que el próximo año, en el segundo domingo de julio, esta Virgen pueda volver por unas horas a su templo en el corazón del valle de la Garcipollera y compartir con todos sus fieles devotos su tradicional romería.

Se trata de una talla de madera policromada que se puede datar como de principios del siglo XII, y responde al modelo típico de la Virgen románica como ‘sedes sapientiae’ según el cual María aparece sedente en un trono sosteniendo a Jesús sobre su rodilla izquierda. El estado de conservación del soporte ligneo (la madera de base de la talla) era bastante bueno aunque con algún ataque puntual de organismo xilófagos, siendo más acusado en la parte inferior de la escultura, según explican desde el Museo Diocesano. 

También se observaban algunas grietas estructurales. Una de las alteraciones más importantes que se podía observar en la pieza y que se debía tratar con urgencia, era la descohesión de la preparación con el soporte, que había provocado el arrastre puntual de la capa de policromía. Incluso en algunas zonas pequeñas se había perdido la doble capa de policromía y preparación, dejando a la vista la madera del soporte. La pieza presentaba una repolicromía posterior generalizada como es habitual en este tipo de obras que a lo largo de los siglos son repintadas.

En primer lugar se procedió a la toma de tres micromuestras para realizar una serie de analíticas que permitieran determinar la cantidad de repolicromías que había sufrido la obra, así como si se conservaba algo de la plata corlada original con la que contaba la talla cuando se creó en época románica. Tras la toma de muestras se realizó un estudio pormenorizado del estado de conservación de la pieza y una serie de pruebas con el fin de determinar la metodología de trabajo y los productos a utilizar según las diferentes zonas policromas.

Detalle de la cabeza de la talla
Detalle de la cabeza de la talla
Museo Diocesano

Tomada la decisión de respetar la capa de repolicromía y concluidas las pruebas pertinentes, se procedió a la limpieza con metodología mecánica y química según la zona a tratar, siendo necesaria la ayuda puntual de bisturí para zonas con concreciones mas adheridas como la zona de los zapatos. Algunas zonas presentaban una capa de barniz amarilleado y suciedad que ocultaban la verdadera brillantez y riqueza del color de la pieza.

Una de las intervenciones más necesarias era tapar la grieta del soporte que recorría parte de la base, así como cerrar algunos agujeros producidos por el ataque de xilófagos para evitar la acumulación de suciedad en estas zonas. Una vez sellados los mayores desperfectos, se aplicó un estuco a base de cola animal y yeso, lo mas similar al usado tradicionalmente. 

Una vez finalizado el proceso de estucado, y tras la aplicación de una capa de protección previa se procedió a la reintegración del color mediante la técnica de puntillismo, que consiste en aplicar miles de pequeños puntos hasta conseguir que la laguna quede reintegrada con el color original, permitiendo de lejos no distinguir la reintegración y de cerca poder apreciar la intervención del restaurador.

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