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Aragón

La mala salud de los ríos y el confinamiento favorece la plaga de mosca negra

La excesiva contaminación de los tramos fluviales, pese a la mejora en su tratamiento durante los últimos años, ha permitido que este insecto pueda adaptarse y proliferar mejor en su entorno a diferencia de otras especies

Ribera del Ebro donde otros años había mosca negra.
Ribera del Ebro donde otros años había mosca negra.
José Miguel Marco

La mala salud de los ríos españoles sumada a su falta de mantenimiento por culpa del estado de alarma impuesto a raíz de la cuarentena sanitaria han favorecido este año la plaga de la mosca negra, tanto en cantidad de ejemplares como en extensión de su territorio, han reconocido varios expertos.

Así, la excesiva contaminación de los tramos fluviales, pese a la mejora en su tratamiento durante los últimos años, ha permitido que este insecto pueda adaptarse y proliferar mejor en su entorno a diferencia de otras especies "gracias a unas condiciones particulares que le permiten sobrevivir”, ha apuntado el investigador del departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del MNCN-CSIC, Óscar Soriano.

Así, durante sus estudios en las zonas de río, Soriano y otros investigadores detectaron la "importante" correlación entre la presencia del amoníaco que contamina el agua y la presencia de mosca negra, ya que ésta es capaz de soportar ciertos niveles de este compuesto químico “a diferencia de otras especies que compiten por el alimento o por el espacio y para las cuales resulta tóxico”.

Este insecto díptero es en realidad un mosquito de la familia de los simúlidos, "pero le llamamos mosca porque se parece a la mosca del vinagre o de la fruta" y empezó a expandirse desde zonas del Ebro a toda Cataluña, Aragón, Levante, Madrid y La Rioja, ha indicado el biólogo.

La forma actual de combatirla "sin perjudicar el ecosistema" pasa por utilizar "tratamientos selectivos mediante bacterias que afectan directamente a la especie", aunque la mejor manera de frenarla sería a través de "una mejora de la calidad del río" que llevaría consigo que "surgieran sus depredadores" para controlar la población de forma natural.

Sus larvas "residen fijas a un sustrato y, en el que pueden desarrollarse mejor, es en la espiga de agua" o 'Potamogeton pectinatus', una planta acuática que se corta periódicamente desde la primavera al verano utilizando unas embarcaciones anfibias para disminuir su superficie de implantación, de manera que “no tengan donde sujetarse”.

El confinamiento impuesto por el estado de alarma redujo esta medida, así como otras relacionadas con el mantenimiento de los ríos, y ello ha favorecido que un mayor número de larvas, y por tanto de individuos adultos, salgan adelante y se incremente así su presencia.

Como buen mosquito, chupa sangre de humanos y animales pero "el problema fundamental es que este insecto no pica, sino que muerde en forma de sierra", ha explicado Milagros Fernández de Lezeta, directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla).

Los mosquitos comunes utilizan las agujas contenidas en su probóscide o trompa para perforar con un pinchazo limpio la piel pero las moscas negras usan las piezas cortantes de su aparato bucal para provocar "heridas de consideración que pueden dar lugar a infecciones y reacciones alérgicas muy alarmantes e incluso requerir hospitalización".

Fernández de Lezeta ha alertado de que este año la plaga de mosca negra será "más agresiva" y "especialmente intensa" en las riberas de los ríos.

También la responsable de enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), Esther Gorjón, ha alertado sobre la manera de actuar de este insecto que, mientras muerde, inyecta un anestésico que evita que su víctima se dé cuenta, a veces "hasta pasadas varias horas”, de lo que ha ocurrido aunque eso no evitará que la herida cause una inflamación dolorosa.

Esta mordedura puede causar “reacciones alérgicas en personas susceptibles” y la herida “suele durar una semana”.

Todos los especialistas consultados recomiendan vestir con ropa clara y larga, evitar pasear cerca de ríos y embalses, instalar mosquiteras en zonas de riesgo, evitar acumulaciones de agua y, sobre todo, usar repelentes con certificados, especialmente aquéllos que contienen citronela. 

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