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Aragón

Calores, mascarillas y otros agobios veraniegos

La Aemet anuncia para estos días temperaturas que pasarán de los 40 grados en amplias zonas de Aragón. No es que sea algo raro o inusual, pero no está de más repasar las nociones básicas para hacer frente a la canícula

Calor en Zaragoza
Calor en Zaragoza
José Miguel Marco

Alerta de spoiler: estamos en pleno verano y hace calor. De hecho, la Agencia Estatal de Meteorología mantiene activada para este miércoles la alerta amarilla por altas temperaturas, que pueden llegar a 36 grados en los ámbitos geográficos de la ribera del Ebro, las Cinco Villas de Zaragoza y el sur de Huesca. E irán a peor, no crean, porque para el jueves la alerta muta a naranja para advertirnos de la posibilidad de alcanzar los 41 grados en la capital aragonesa y otros mercurios igual de disparados en casi toda la comunidad, salvo en Gúdar y el Maestrazgo. Y el viernes, al parecer, esta suerte de tortura calorífica se mantiene.

Todos vamos a sufrirla, en esto no hay distinciones, pero las personas mayores, los discapacitados y los niños menores de 5 años, así como las personas con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, cardiopatía, obesidad, alcoholismo) o quienes tomen alguna medicación habitualmente deben estar más protegidos del calor.

No siempre es fácil realizar las actividades de nuestra vida cotidiana cuando las temperaturas son tan extremas, y menos este verano, con la mascarilla puesta a todas horas. El calor afecta a la salud alterando el termostato interno de nuestro organismo, según explica Cruz Roja. En condiciones normales, cuando hace calor nuestro sistema de control de temperatura produce sudor, que al evaporarse refresca el cuerpo. Pero los días de calor intenso obligan a que nuestro cuerpo haga un mayor esfuerzo para mantener la temperatura corporal.

Por ello, no está de más recordar las recomendaciones de los expertos, de sobra conocidas pero siempre útiles y de sentido común. A saber: hidratarse bien, utilizar protección solar (se debe aplicar media hora antes de ponerse la mascarilla, también en la zona que esta va a cubrir porque, aunque pudiera parecerlo, no protege del sol), no hacer esfuerzos físicos en las horas de más radiación solar, buscar zonas de sombra y usar ropa ligera y de colores claros. También en los tapabocas, ya que utilizarlas negras o de tonos oscuros puede incrementar la sensación de ahogo de quien la lleva.

Y ya que este artículo de uso personal va a estar con nosotros mucho tiempo, qué menos que usarlo en condiciones. Por el momento, no hay estudios científicos que desaconsejen su uso con altas temperaturas, si bien la edad marcada por el Gobierno para llevarlas obligatoriamente es a partir de los seis años. Desde el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza se aconseja, por ejemplo, “secar el sudor regularmente para evitar que la mascarilla se humedezca muy rápido”. Y si vemos que está muy deteriorada por este motivo, “cambiarla por otra”.

Y por si fuera poco, el uso frecuente de mascarillas, guantes o geles hidroalcohólicos ha generado un aumento de las consultas dermatológicas por el empeoramiento de algunas afecciones cutáneas como la dermatitis irritativa de contacto, el acné, rosácea, dermatitis seborréica o dermatitis atópica. Y con el calor, la piel sufre más porque transpira peor y puede provocar un exceso de sudoración; por tanto, aumenta el riesgo de sufrir una deshidratación. De ahí que haya que cuidar la ingesta de líquidos, incluso aunque no se tenga sensación de sed, para evitar golpes de calor, que se vinculan con mareos, calambres, aturdimiento, confusión, aumento de la temperatura corporal, desmayos e incluso pérdida de conciencia.

Si sufre alguno de estos síntomas, o alguien a su alrededor los tiene, llame a emergencias sanitarias al 112, coloque a esta persona en un lugar a la sombra, aflójele ropa. Si está consciente, recuéstele con la cabeza ligeramente elevada y asegúrese de que beba abundante agua. Refrésquele con agua fría o hielo, sobre todo la cara y axilas, pero no le meta en la bañera para enfriarle. Si está inconsciente, colóquele tumbado de lado, con las piernas flexionadas. Y nunca dé líquidos a una persona inconsciente.

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