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Aragón

La residencia covid de Casetas se reabre para derivar 14 ancianos ante la proliferación de brotes

Los focos se concentran en centros asistenciales de la capital y desde el día 15 se traslada a los que no requieren hospitalación.

Manos reveladoras
Las residencias se blindan frente al coronavirus
Gervasio Sánchez

El Gobierno de Aragón se ha visto obligado a reactivar la residencia Los Maizales III de Casetas para derivar hasta catorce ancianos afectados por la proliferación de focos de contagio en centros asistenciales. La mayoría de ellos se ubican en la capital y, pese a las medidas de control y blindaje frente al coronavirus, su número no ha parado de crecer en las últimas dos semanas y se acerca ya a la treintena. Esto supone que en menos de dos semanas se han sextuplicado el número de brotes.

La última residencia en verse afectada está en el barrio rural de Garrapinillos, en la que uno de los usuarios dio positivo y obligó a la dirección a tomar medidas, como la de no admitir admisiones. Y a la última hora del domingo también tuvo que acudir personal sanitario a otra situada en la Margen Izquierda.

Salud Pública tomó la decisión de retomar los traslados el pasado día 15 y desde entonces distintas residencias han llevado a ancianos contagiados que no requieren hospitalización para intentar evitar que la propagación del virus se convierta en un severo problema como en el peor momento de la pandemia.

Fuentes oficiales de la Consejería de Derechos Sociales apuntaron que solo ha hecho falta reactivar el operativo en Zaragoza, dado que las residencias covid que se mantenido en las provincias de Huesca (Yéqueda) y Teruel (Gea de Albarracín) siguen sin tener a nadie internado.

La residencia Los Maizales III de Casetas también asumió el pasado fin de semana la atención de un anciano de la residencia La Purísima de Alcorisa (Teruel). Los test PCR realizados a las personas que estuvieron en contacto con el contagiado, que es asintomático, resultaron negativos.

Las citadas fuentes oficiales indicaron que a los catorce traslados de usuarios de geriátricos se suma el ingreso de otro anciano contagiado con "perfil sociosanitario", es decir, que requiere cuidados y carece de cobertura en estos momentos. La decisión de Derechos Sociales de mantener este dispositivo pese a acabar la primera fase de la pandemia ha resultado clave para hacer frente a la situación.

El denominado centro intermedio de Casetas está a un tercio de su capacidad, que llega a las 46 camas, y cuenta con una plantilla de 26 profesionales. Los de Yéqueda y Gea de Albarracín disponen de sus 47 y 50 camas, respectivamente y una veintena de trabajadores están listos si hicieran falta sus servicios.

El director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, intentó acotar el problema el pasado jueves, cuando se hicieron públicos los últimos datos oficiales, al apuntar que solo 8 de los 23 brotes declarados en residencias afectaban realmente a personas mayores. Falo enfatizó que los contagios se centraban más en los trabajadores.

Lo que más llama la atención es que el pasado día 17 solo se habían declarado cinco brotes de contagio, lo que evidencia el crecimiento exponencial en cuestión de días. Más aún cuando hace una semana la Consejería de Derechos Sociales volvió a restringir el contacto social en las residencias con el fin de minimizar la infección. Desde entonces, están prohibidas las salidas y paseos por el exterior en los geriátricos ubicados en las áreas con mayor incidencias: Zaragoza y su entorno, Huesca y Barbastro y las comarcas de La Litera, Bajo Cinca, Cinca Medio y Bajo Aragón-Caspe. También se han limitado las visitas a una hora por parte de un solo familiar o allegado.

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