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coronavirus

¿Cómo desenredan la maraña de contactos personales los rastreadores?

Los profesionales buscan a aquellas personas que hayan estado en contacto con un positivo sin mascarilla, durante más de 15 minutos y a menos de dos metros de distancia.

Una de las pruebas que se practican para obtener el PCR.
Una de las pruebas que se practican para obtener el PCR.
EFE

Algunos centros de salud comienzan a no dar abasto. El personal sanitario tiene que desdoblarse porque muchas consultas en Atención Primaria se están duplicando con motivo de la covid. Toca hacer muchos test PCR a posibles contagiados que han detectado los rastreadores. Pero, ¿cómo es este proceso? “Si los rastreadores hacen bien su trabajo, es mejor esperar a que te llamen a llamar tú”, explica José Luis, un posible caso asintomático, que al saber que había estado en contacto con un amigo positivo llamó y llamó a su centro de salud de Zaragoza pero no le llegaron a coger el teléfono. Al día siguiente, este martes, dado que el amigo había facilitado sus datos, el Salud se puso en contacto con él.

El contagiado pasó una lista de una treintena de personas con las que había estado en las últimas horas. Sin embargo, no todas recibieron la llamada de los rastreadores porque se pudieron cribar las distintas situaciones y circunstancias en las que el infectado había compartido tiempo y espacio con los ahora sospechosos.

Los profesionales tratan de identificar si el encuentro ha sido o no estrecho o de riesgo, esto es, si se han respetado las distancias de seguridad, si se llevaba mascarilla, si la reunión ha sido breve… De hecho, se excluyen directamente los contactos que se hayan podido producir en una tienda o supermercado puesto que el uso de la mascarilla es obligatoria en estos casos y porque es difícil coger un ‘capazo’ de más de un cuarto de hora en estos establecimientos. Más preocupante es si este encuentro ha tenido lugar en un tren o un avión, donde se pasan muchas horas sentado y es muy complicado ventilar para regenerar el ambiente.

A José Luis le practicarán la prueba esa misma tarde, apenas unas horas después de haber sido identificado como un posible caso. Los resultados los conocerá telefónicamente dentro de un par de días. De momento y como medida preventiva deberá guardar una suerte de cuarentena, estar lo más aislado posible hasta que le practiquen el PCR y le den el resultado. Esto supone, claro, que los familiares y las personas que viven con él han de estar ya en sobreaviso, porque si su prueba saliera positivo tendrían que hacerse también los test. El problema añadido es que la consulta presencial del sospechoso debe ser impoluta, esto es, que no establezca contacto estrecho con sanitarios ni con otros pacientes en el centro de salud, dado que sería catastrófico que estos se convirtieran en focos de infección.

De cada positivo, según un estudio del Instituto de Salud Carlos IlI, los rastreadores identifican entre 2 y 6 contactos en Aragón, pero esta estimación se queda muy corta a juzgar por el eficiente trabajo que están llevando a cabo en la Comunidad los 105 profesionales dedicados a estas labores. La parte más gratificante de su investigación es cuando permiten identificar un caso asintomático, que al comienzo de la pandemia pasaban desapercibidos y podían contribuir a contagiar a los más débiles. La parte más compleja llega cuando uno de los positivos afirma haber ido a alguna fiesta con poco control en el que ha estado en contacto con decenas de personas muchas de las cuales ni siquiera conoce. Es lo que sucedió, por ejemplo, en Córdoba, donde hubo que hacer un llamamiento generalizado a los 400 participantes de una fiesta de fin de curso en una discoteca, que ha acabado con -al menos- 73 contagiados. De hecho, la forma de transmisión del coronavirus en España más común actualmente son las irresponsabilidades derivadas del ocio nocturno más joven: botellones y fiestas privadas se han convertido en el principal origen de los rebrotes. También preocupan

Mientras las autoridades sanitarias se esfuerzan en reforzar los equipos de rastreadores que comienzan a verse desbordados, algunas voces -como la del alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón- proponen que se implementen aplicaciones móviles que permitan identificar a personas con las que un posible contagiado haya mantenido contactos. Así, dice el primer edil, “las personas afectadas podrán confinarse de forma específica, mientras el resto de la población podrá hacer una vida con normalidad".

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