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covid-19

El rincón de Aragón que esquivó la pandemia se protege ahora de los rebrotes

Las zonas sanitarias de Hecho-Ansó y Berdún, en la Jacetania, son dos de las que menos casos de covid han tenido de Aragón. Ahora tratan de compaginar esta situación con la llegada de turistas.

Es día de mercado en Hecho. Varios puestos de fruta, queso y ropa se reúnen en la plaza de San Miguel, adonde acuden vecinos de la localidad y turistas que pasan el verano-covid en este rincón de Aragón. Unos y otros llevan mascarillas, guardan las distancias y toman precauciones para intentar proteger el pueblo del virus. Cuatro meses y medio después de que la pandemia mundial irrumpiera en todo el país, esta pequeña localidad sigue sin ningún caso. Y quieren que siga siendo así.

María Jesús Coarasa y Enrique Bielsa son quintos. Tienen 85 años y se encuentran en la fila de la fruta. “Aquí nos hemos guardado todos muy bien en casa y, como no venía gente de fuera, no ha habido problemas; ahora será peor”, augura María Jesús. Enrique, que vive en la residencia de ancianos de la localidad -donde tampoco ha habido casos-, coincide en que los vecinos cumplen las normas, pero los turistas… “Sí da un poco de miedo, porque no sabes qué van a hacer, pero también es necesario que vengan”, dice.

Esta zona de la Jacetania pudo esquivar la ola más grande del coronavirus. Entre las zonas sanitarias de Hecho y Berdún, que engloban una veintena de pueblos con casi 2.500 habitantes, sobran dedos en los manos para contar los casos confirmados que se han notificado. Junto con Abiego, Herrera de los Navarros, Sarrión y Luna son las únicas zonas básicas de salud a las que el Gobierno de Aragón atribuye menos de cinco positivos desde que comenzó la pandemia. Ahora, con cientos de turistas visitando los encantos de esta zona del Pirineo, quieren evitar también los rebrotes.

"Los visitantes están más concienciados en sus ciudades que cuando vienen aquí"

Alicia Torres vive en Castellón, pero su pareja es de Hecho, por lo que suben con frecuencia al Pirineo. Asegura que aquí toma “más precauciones” que en su casa. “Te da miedo porque no quieres que a la gente de aquí les pase nada, yo tuve la duda de venir o no, me lo he pensado mucho”, apunta. José García, vecino de Hecho que durante el año vive en Pamplona, cree que la gente que viene de fuera “es responsable”. “Ahora bien, si viene alguno contaminado, ¡qué le vas a hacer!”, comenta.

Los turistas valoran el paisaje y la tranquilidad de esta zona pegada a Navarra, ajena a las masificaciones de otros puntos del Pirineo. Especialmente en un año como este, en el que conviene huir de las aglomeraciones. “Sabíamos que aquí no ha habido casos y eso ha influido en la decisión de venir este verano. Conocíamos la zona, y sabemos que es un sitio más tranquilo y sano que otros lugares de vacaciones”, apuntan Ainhoa Goikoetxea y Axular Olaberria, vecinos de Alsasua (Navarra). Con sus hijos Oier y Aritz, pasan cuatro días en el campin de Hecho “con precaución”, tanto por ellos “como por la gente del pueblo”. “Nadie te mira mal por venir de fuera, en esta historia estamos todos en la misma situación”, señalan.

Ainhoa Goikoetxea y Axular Olaberria, con sus hijos Oier y Aritz, camino del campin de Hecho.
Ainhoa Goikoetxea y Axular Olaberria, con sus hijos Oier y Aritz, camino del campin de Hecho.
Rafael Gobantes

“La sensación es ambivalente. Por un lado estamos deseando que venga el turismo, porque hay mucha gente que lo tiene como actividad complementaria y hay que reactivar la economía; pero por otro lado se ve el riesgo de convivir con personas de otras procedencias”, señala Montse Castán, alcaldesa de Ansó y presidenta de la comarca de la Jacetania.

En esta localidad hubo que lamentar el fallecimiento de un anciano de la residencia con covid, pero afortunadamente el virus no se expandió. Fina Romeo y Esther Gastón toman la fresca en una de las calles del pueblo. “Por suerte, por milagro… No sé, pero es verdad que apenas ha habido casos en toda la zona”, señalan. Admiten que, por “miedo”, al principio miraban “regular” a los visitantes. “Los miras y piensas: ‘¿Estos qué nos traerán?’”, comenta Fina. No obstante, admiten que los turistas cumplen las normas, y más desde que esta semana es obligatorio el uso de la mascarilla. “Al principio es verdad que no se veían”, observan.

Fina Romero y Esther Gastón, con la pequeña Cora (4 años), a las puertas de su casa de Ansó.
Fina Romero y Esther Gastón, con la pequeña Cora (4 años), a las puertas de su casa de Ansó.
Rafael Gobantes

Julio Amado es vecino de Zaragoza, pero pasa los veranos en Ansó desde hace 50 años. Lee tranquilamente en la puerta de su casa, sin mascarilla. “Pero la tengo aquí preparada, ¿eh?”, aclara. “Aquí se respira aire puro, no tiene ni punto de comparación con la ciudad”, dice.

Pese a que se esperaba un año fuerte para el turismo interior, en el bar O’Cubilá de este pueblo ven “menos gente” que otros veranos. Yasmina Brun, camarera, cree que la gente “tira mucho de bocadillo” y gasta menos. Además, considera que los visitantes “están más concienciados cuando están en sus ciudades que cuando vienen aquí”. “Creen que por venir a un sitio con menos gente deben tomar menos precauciones”, apostilla.

Francis Pérez, alcalde de Berdún, sostiene que la “suerte” ha sido fundamental para mantener casi limpia de covid la zona. Ahora, con la llegada de turistas, observa que los vecinos “se van haciendo” a que venga gente de fuera. “No les vas a impedir la entrada al pueblo… Además, hay gente que vive de esto”, destaca.

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