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El oro líquido de Bolea, en la cesta de la compra a golpe de clic

Aceite de Bolea, cuyos productos cuentan con varios premios de reconocido prestigio, abrió su tienda ‘online’ en pleno estado de alarma.

Lorenzo Urroz en su finca, donde cuenta con olivos de la variedad arbequina.
Lorenzo Urroz en su finca, donde cuenta con olivos de la variedad arbequina.
A.Bolea

"Somos una empresa familiar que apostamos por lo que mejor sabemos hacer: aceite de oliva virgen extra. Tenemos claro que no podemos competir ni en volumen ni en precio con las grandes instalaciones productoras, pero sí que lo hacemos en calidad y los resultados nos avalan". Lorenzo Urroz, responsable de la empresa Molino de Olivas de Bolea S. L, tiene muy clara la filosofía de trabajo en su almazara, ubicada en la villa oscense de Bolea y que, desde el año 1940, se dedica a la molturación de aceituna.

La calidad es el eje sobre el que gira todo el trabajo de esta empresa y fruto de este esfuerzo son los premios y reconocimientos que ha obtenido a lo largo de los últimos años y entre los que destacan el galardón al ‘Mejor Aceite de Oliva Virgen Extra de Aragón’ o el ‘Mejor Aceite de la Provincia de Huesca’.

"Son reconocimientos que nunca podremos agradecer suficientemente, porque premian el esfuerzo y el trabajo de nuestra almazara. Es muy gratificante recibirlos y nos anima a seguir siendo fieles a nuestra filosofía de trabajo", apunta Lorenzo Urroz, quien en la actualidad elabora alrededor de 50.000 litros de aceite.

Él es el responsable final de la calidad de este oro líquido de Bolea porque dedica todo su tiempo a cultivar sus propias olivas y luego las transforma en aceite que se comercializa en un mercado de proximidad en zonas de Aragón y otros puntos de España.

Además, desde hace unas semanas se puede adquirir en la tienda ‘online’ (www.aceitedebolea.es) que han puesto en marcha coincidiendo con el largo periodo del confinamiento. "Era una idea que teníamos en mente y a raíz de la covid- 19 decidimos arrancar. El resultado está siendo muy satisfactorio, ya que estamos recibiendo pedidos de muchos rincones", matiza Urroz.

Pasión por el aceite

Su pasión por el mundo de la oleicultura arrancó cuando sus padres, Isidro y Ana, decidieron hacerse cargo del molino que había instalado en Bolea, donde molían las olivas de la zona. Con el paso de los años se dieron cuenta que con el molino tradicional no se podía hacer aceite de calidad. Un paso importante que tomaron fue sustituir esta instalación por el sistema de extracción continua de dos fases que permite controlar todo el proceso y mejora la calidad final del producto.

En un segunda etapa decidieron hacer su propia plantación de olivos en superintensivo. "Queríamos completar el ciclo del producto, decidir qué momento es el óptimo para cosechar las olivas, hacer una extracción muy cuidada y, por último, controlar la comercialización", explica Lorenzo Urroz.

Fruto de su evolución continúa han sido los cambios que ha ido introduciendo en la almazara y que fueron posibles gracias a las ayudas del programa Leader, gestionadas por Adesho, y que Urroz considera que son "esenciales" para el medio rural aragonés. "Es muy importante invertir en el proyecto para seguir innovando, creciendo y apostando por la consolidación de un negocio que se asienta en el mundo rural, y que permite dar servicio y fijar población", concluye Lorenzo Urroz.

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