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Los oficios antiguos sobreviven en Sena

Alejandro Campoy ha continuado una afición coleccionista que heredó de su padre, Pedro, y que permite preservar vestigios de otros tiempos para el interés popular.

Capoladora, cazcurria, escople, vacieta,.. estas palabras dan nombre a parte de los enseres y herramientas que forman parte del Museo de Oficios Antiguos Monegros de Sena. Los más mayores todavía incluyen algunas de estas palabras en su vocabulario; además, conocen bien su significado. De hecho, la mayoría ha utilizado la capoladora o la vacieta durante la matacía del cerdo, ha ido a cazar con el hurón en la cazcurria o ha visto al albañil manejando el nivel de madera, los rejuntadores y los escoples. Sin embargo, a los más jóvenes estos términos ni les suenan. Por este motivo, Alejandro Campoy, vecino de Sena, decidió un día convertir su pasión en museo con el fin de preservar para las generaciones futuras aquellos modos de vida, oficios y labores que habían perdurado durante siglos y llegaban a su fin.

"No quería que se perdiesen, ya que hablan de nuestra historia y forma de vida. Además, tenía una colección cada vez más numerosa, que iba restaurando y guardando en cajas, donde las piezas volvían a malmeterse. Había llegado el momento de mostrarlas", explica Campoy, recordando los motivos que le llevaron a crear este espacio expositivo hace ahora cinco años. A lo largo de este tiempo, la exposición ha ido creciendo y en la actualidad, suma unas 6.000 piezas relacionadas con todo tipo de profesiones: agricultor, pastor, albañil, bodeguero, matachín, herrero, sastre, tornero, relojero o zapatero. También incluye juguetes antiguos, elementos religiosos o vehículos de transporte. Dentro de ellos, destaca una de las primeras bicicletas que rodó por las calles de Sena, una Splendide París del año 1920, que perteneció a su bisabuelo, Salvador Ríos; costó 100 pesetas.

El museo ocupa una antigua vivienda familiar, que fue fonda y herrería, oficios a los que dedica especial atención. También recrea una antigua escuela y una barbería además de la tienda, en la que puede verse una romana, un maletín de muestras de sopas o una amplia colección de latas de pimentón. A los fondos propios, Campoy suma donaciones de familias que desean ver sobrevivir las herramientas de sus antepasados. Entre las últimas están los moldes de la desaparecida cestería Campodarve de Huesca, o el instrumental del tornero fresador Miguel Calafell de Alcañiz.

El carro del afilador de Binéfar

Campoy apunta que la colección fue iniciada por su padre, Pedro Campoy, y continuada después por ambos con el apoyo del resto de la familia. Para hacerla crecer ha visitado anticuarios, rastros y graneros. Su última adquisición ha sido la rueda o carro del afilador de Binéfar, que se movió durante décadas por toda la comarca de La Litera. Su propietario, de origen gallego, se desplazaba andando de localidad en localidad y a su llegada, «emitía ese característico sonido que todos hemos escuchado y que procedía del roce de la piedra con la dalla", explica Campoy, que ha invertido en su limpieza y restauración "más de 200 horas". La rueda conserva las huellas de su continuado uso, incluidos los desgastes provocados por la presión de las manos del afilador. «Para adquirirla, hemos realizado un importante esfuerzo económico, pero merece la pena", dice Campoy, que rezuma el mismo orgullo ante cualquiera de las piezas de su colección.

Josephine Monter, la artista que volvió a casa para compartir su arte

Sena es un pueblo de artistas. Hay músicos, escultores, artesanos y pintores. Josephine Monter forma parte de este amplio elenco. La artista volvió a su localidad natal en el año 2016, después de un largo periplo que le llevó hasta Barcelona, Italia y Nueva York. Allí, en la ciudad de los rascacielos, desarrolló gran parte de su trayectoria vital y profesional durante 37 años. De vuelta a casa, Monter decidió abrir una galería y taller de arte en Sena. Y lo hizo en un lugar lleno de significado, ya que eligió la estancia en la que su padre remataba con hermosos dibujos sus carros y galeras. "Ha vuelto a ser el cuarto de pintar", señala.

La sala, que se abre bajo demanda, se inauguró con una colección de retratos de los propios vecinos de Sena; ahora exhibe varios cuadros dedicados al mundo animal. Antes, mostró varias de las máscaras que creó en su día para la representación de una obra teatral estrenada en el Museo de Historia Natural de Nueva York. De los 37 años que pasó en Estados Unidos, 23 ejerció como profesora de la Schol of Visual Arts y, al mismo tiempo, cultivó diferentes disciplinas, entre ellas, la pintura, la escultura o las artes escénicas.

Monter es una enamorada de Los Monegros, de su paisaje y de sus gentes, y por ello, anima a visitar el entorno de la localidad de Sena, cuya sierra invita al paseo, ya sea a pie o en bicicleta. Precisamente, dos de sus esculturas están en pleno monte, ‘La Mora’, que recuerda una antigua leyenda, y ‘La tía Tonina’, un personaje real, que murió en el año 1969 y que era muy querida en Sena. "Se trataba de una mujer campechana y luchadora, que subsistió sola tras perder a su marido y sus tres hijos, cultivando sus tierras y sin pedir ayuda a nadie. Era la tía de todos, siempre estaba dispuesta a ayudar y siempre te dedicaba amables palabras, especialmente a los niños", concluye.

Sijena, Servet, Jubierre... a tiro de piedra en una misma jornada

El Museo de Oficios Antiguos Monegros de Sena está rodeado de otros recursos turísticos de interés, como la sierra de Jubierre, admirada por su singularidad y belleza, la Laguna de Sariñena o la casa natal de Miguel Servet, que se encuentra en la vecina localidad de Villanueva de Sijena. También está ubicado a tan solo tres kilómetros del monasterio de Sijena, uno de los principales enclaves turísticos de Los Monegros, especialmente tras la recuperación de una parte importante de su tesoro artístico. Por ello, el promotor del museo de Sena, Alejandro Campoy, pide mayor apoyo institucional con el fin de promocionar la zona en su conjunto, es decir, que "se ofrezca al visitante una ruta más amplia, que no empiece y termine en el monasterio de Sijena, que vaya más allá, con el ánimo de que el recién llegado pueda disfrutar de una jornada completa y se vaya con ganas de regresar".

Cómo llegar a Sena y curiosidades

Comarca. Los Monegros.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 62 kilómetros. El acceso es directo a través de la carretera A-131. Aunque la distancia es algo mayor (92 kilómetros), también es muy sencillo el desplazamiento desde Zaragoza, ya que solo hay que seguir la carretera A-129 desde la capital zaragozana hasta Sena.

Visitas a la carta. El Museo de Oficios Antiguos Monegros de Sena ofrece recorridos adaptados para grupos escolares de todos los niveles educativos. También son muy habituales las visitas de asociaciones culturales, así como de colectivos de mayores o mujeres de zonas cercanas. Además de las piezas de la colección permanente, este museo suele ofrecer exposiciones temporales de temática y estética diversas.

Horarios de apertura y contacto. El espacio está abierto durante todo el año. Para visitarlo es imprescindible solicitar cita previa en los siguientes números: 974578423 o 647603861. El precio de la entrada es de 4 euros, y hay reducciones para grupos.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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