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El epidemiólogo De Blas dice que el brote está controlado pero "puede haber otros este verano"

"Lo que ocurrió en los mataderos ahora se da en el sector hortofrutícola, pero dentro de unas semanas puede ser en el turismo y en septiembre en los colegios mayores", especifica.

El centro de salud de Binéfar, una de las localidades donde se ha producido un rebrote de la covid-19
El centro de salud de Binéfar, una de las localidades donde se ha producido un rebrote de la covid-19
Rafael Gobantes

Las comarcas de La Litera, Cinca Medio, Bajo Cinca y Bajo Aragón-Caspe se convirtieron al inicio de esta semana en las primeras zonas de España en retroceder de fase tras estrenar la nueva normalidad. Una situación que se produjo tras detectarse varios focos de contagio, principalmente ligados a empresas del sector de la fruta, que ya acumulan alrededor de 320 positivos confirmados por PCR. "Es una caso controlado, producido principalmente por la movilidad de los temporeros de la fruta, pero puede haber otros este verano", recuerda Ignacio de Blas, epidemiólogo veterinario y profesor titular de la Universidad de Zaragoza.

El brote comenzó en la zona de Zaidín y posteriormente se fue expandiendo hasta llegar a Caspe. "La movilidad de trabajadores puede provocar que se produzcan focos en otros puntos de la Comunidad o el país", destaca de Blas, al tiempo que detalla que la mayor transmisión del virus no se da en la empresa, sino que se produce por las condiciones habitacionales y, posiblemente, por el uso que se hace del medio de transporte para desplazarse al centro de trabajo. Reconoce, no obstante, que estas compañías en sí mismas suponen un riesgo adicional: "Son espacios reducidos, con humedad y temperaturas bajas".

El epidemiólogo veterinario destaca como "factor positivo" que la mayoría de los contagios de estos días corresponden a temporeros, que suelen tener un menor contacto con la población local, por lo que se evita, en mayor medida, la transmisión comunitaria. Además, recuerda que se ha identificado bastante rápido.

"Lo que ocurrió en los mataderos –al inicio de la crisis sanitaria hubo varias afecciones en Binéfar– ahora se da en el sector hortofrutícola, pero dentro de unas semanas puede ser en el turismo y en septiembre en los colegios mayores", especifica. Atendiendo a esta situación, aboga por la "responsabilidad" social. "La percepción de riesgo ha bajado", reconoce y enfatiza en que "el virus no se ha debilitado".

Respecto a la situación de Aragón, provocada fundamentalmente en los centros de trabajo, como está ocurriendo en otros países, destaca la "valentía" de la Administración autonómica en la gestión de esta nueva crisis sanitaria. "Han sido muy valientes a la hora de determinar el retroceso de fase", especifica. Las cuatro comarcas, en poco más de 24 horas, pasaron de estar en la nueva normalidad a volver a la segunda fase de la desescalada, donde se limitan los aforos de restaurantes, piscinas, velatorios o bodas. A consecuencia de ello, varios municipios de las comarcas afectadas, como Binaced o Alcolea, decidieron no abrir las piscinas.

Ante esta nueva situación, la consejera de Sanidad, Sira Repollés, pidió a la ciudadanía que evitara los desplazamientos con estas comarcas. Es decir, que los residentes no salgan de ellas y que los vecinos de localidades colindantes no accedan a ninguna de ellas. "El mayor riesgo es la movilidad, pero la DGA no tiene fuerza legal para prohibirlo", puntualiza el profesor de la Universidad de Zaragoza.

Este verano, junto a los temporeros, el principal foco podría estar en el turismo. "Para la movilidad con determinadas zonas –como Alemania– se ha establecido una ratio de 50 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 7 días", recuerda de Blas, quién dice que la propuesta está muy bien "sobre el papel", pero considera que quizás no tiene sentido hacerlo con una referencia nacional puesto que no se corresponde con la realidad del territorio.

La migración de turistas será posiblemente otro de los hándicap durante estos meses. "Nadie vamos a renunciar a nuestras vacaciones e iremos a bares, restaurantes o museos e interaccionaremos con la gente de la localidad", expone el epidemiólogo veterinario. En estas situaciones, recuerda, empieza a aumentar el riesgo de contagio: "Cuando te cruzas con alguien en la calle o hablas unos minutos, el riesgo es muy bajo; pero cuando pasas una hora o más, va en aumento".

De Blas especifica que la transmisión del coronavirus a nivel global no está controlada, ni se va a conseguir delimitar este verano: "Vamos a seguir con rebrotes en diferentes puntos geográficos y no se descarta que haya uno importante". Por ello, apeló a que la población sea "sensata": "Las mascarillas no son cómodas, producen irritaciones en la piel y generan otros problemas, pero no tenemos que dejar de usarlas. También hay que evitar juntarse tanto en los bares o espacios de características similares".

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