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Aragón

crisis del coronavirus

Ocho comarcas superan los veinte casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes

El mapa de positivos de las últimas dos semanas revela que la incidencia es alta en las cuatro áreas que han bajado a la fase 2 (Bajo Cinca, Cinca Medio, La Litera y Bajo Aragón-Caspe) y en otras cuatro zonas de la Comunidad.

La movilidad de los temporeros pudo iniciar el brote detectado en Lérida que afecta a 31 inmigrantes ahora aislados

La incidencia de la evolución epidemiológica del coronavirus en Aragón ha cambiado en las dos últimas semanas, agravándose en ocho comarcas, que superan los 20 casos confirmados de la covid-19 por cada 100.000 habitantes. El mapa de positivos acumulados desde el inicio de la pandemia revela una concentración de casos en unos territorios, que coinciden en general con la aparición de brotes en residencias, como es el caso del Matarraña o del Aranda, o de Alto Gállego, con las infecciones detectadas en Biescas, que precisamente ahora no registra contagios. No obstante, son cuatro las comarcas aragonesas que han retrocedido esta semana a fase 2 para poder controlar los brotes surgidosBajo Cinca, Cinca Medio y La Litera en la provincia de Huesca, y Bajo Aragón-Caspe en Zaragoza.  

En los últimos quince días se aprecia una mayor tasa de contagios en las cuatro comarcas aragonesas que han retrocedido a la fase 2 por la aparición de brotes entre trabajadores temporeros: Bajo Cinca, Cinca Medio, La Litera y Bajo Aragón-Caspe. A ellas se suman, además, otros territorios oscenses, como La Jacetania, Sobrarbe o Somontano de Barbastro, y uno turolense, Cuencas Mineras.

En esta última comarca se han registrado en los últimos diez días dos casos positivos de coronavirus confirmados por prueba PCR y un tercer sospechoso que finalmente resultó negativo, por lo que ayuntamientos y autoridades sanitarias se mantienen alerta. Si bien se trata de casos aislados y no de brotes, el coordinador del centro de salud comarcal de Utrillas, Luis Fernando Marín, pide a la población que cumpla con todas las medidas de precaución recomendadas para evitar que aparezcan nuevos contagios. Marín considera que el colectivo con más riesgo de sufrir la enfermedad y transmitirla a otros grupos son los jóvenes, "porque no observan los cuidados aconsejados y organizan fiestas y botellones sin llevar mascarilla ni guardar la distancia social establecida". "Los jóvenes se sienten inmortales y eso traerá problemas", dijo el coordinador del centro de salud de Utrillas, quien, por el contrario, destacó que las empresas "lo están haciendo muy bien y poniendo todo de su parte para que no haya contagios".

Uno de los dos positivos se registró en los últimos días en la planta de loncheado de jamón de Espuña en Utrillas. Se realizaron pruebas a otras seis personas que mantenían contacto con el trabajador, que permanece aislado en su casa, si bien todas resultaron negativas. Otro empleado de esta industria levantó sospechas, pero finalmente las pruebas dieron un resultado negativo, lo mismo que las realizadas a la treintena de personas que trabajaban con él en el turno de tarde. Asimismo, un usuario de la residencia de mayores de Martín del Río resultó positivo, si bien los estudios a las 12 personas que más contacto tenían con él han dado negativo. El geriátrico ha prohibido las visitas y tampoco permite a los residentes salir del centro.

Respecto a la alta incidencia que reflejan los gráficos sobre las tasas de contagios en las Cuencas Mineras, el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, aclaró: "Cuando vemos esos mapas hay que tener cuidado, porque en las zonas despobladas con muy pocos casos cambia el color".

Por otra parte, las autoridades locales y comarcales del Sobrarbe, el Somontano de Barbastro o la Jacetania, los territorios con mayor incidencia en las dos últimas semanas, sin contar las que han retrocedido a la fase 2, no tienen información de ningún rebrote y lo atribuyen a casos aislados por el aumento de las pruebas diagnósticas. De hecho, ningún responsable sanitario les ha advertido de una situación especialmente delicada, como sí ocurrió en la zona oriental el pasado fin de semana.

Curiosamente, el Alto Gállego está en niveles mínimos. A esta comarca pertenece Biescas, el municipio con la tasa más alta acumulada, ya que la pandemia se cebó con él en las primeras semanas. Sigue acumulando, como ocurre desde el inicio de la crisis sanitaria, una elevada cifra. En concreto, 7.157,65 casos por cada 100.000 habitantes, con 242 contagios acumulados hasta el pasado 22 de junio. Le siguen Binéfar, con una tasa de 3.931,66, y Sabiñánigo, con 3.625,34.

El hospital San Jorge de Huesca, donde hace justo una semana se dio el alta al único paciente ingresado por covid, tenía este miércoles cinco personas hospitalizadas por esta patología. Dos de ellos habían acudido a Urgencias por otros problemas y al hacerles la PCR salieron positivos. En Barbastro, el otro hospital de la provincia, permanecen tres en planta y uno en cuidados intensivos.

Falo: "Era previsible, pero no se puede hablar de una segunda oleada"

El director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, reconoció este miércoles que los rebrotes de nuevos casos de coronavirus que se han producido en los últimos días en la Comunidad eran "previsibles" aunque consideró que "no se puede hablar de una segunda oleada".

Al mismo tiempo, indicó que el Ejecutivo autonómico ya valoraba la posibilidad de que pudiera haber un repunte de casos entre temporeros, dado que las condiciones en las que viven y trabajan los convierten en un colectivo más vulnerable: "La probabilidad de que pasara era muy alta y, de hecho, se ha confirmado".

Tanto es así, además, que al pasar a la fase 1, el Ministerio de Sanidad recomendó a Aragón vigilar no solo las residencias (donde se registraron más del 83% de los fallecimientos durante la pandemia) sino también a los temporeros. En este sentido, Sanidad destacó que se trataba de un colectivo que estaba recibiendo una "especial atención" con canales de comunicación entre los ayuntamientos y las empresas del sector agrícola para facilitar el acceso a los servicios sanitarios y a medidas de prevención. "Era un factor que, en esos procesos de desescalada, insistíamos mucho en el Ministerio. De hecho, es en alguno de los aspectos en los que hemos tenido que demostrar capacidades". En este sentido, añadió Falo, "la realidad nos ha hecho poner en marcha esa teórica capacidad de respuesta", que el Ejecutivo autonómico ha tenido que demostrar ante los rebrotes detectados en cuatro comarcas aragonesas:"Estos días hemos tenido que hacer muchas pruebas PCR de forma masiva en empresas o en determinadas zonas básicas de salud". Un procedimiento que en estos territorios ahora "es casi diario". Para atender esa carga de trabajo, dijo, se han reforzado los equipos: "Todo reconocimiento es poco, son profesionales que están trabajando todos los días con mucha dedicación".

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