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Aragoneses en el Reino Unido: "Vivir la pandemia desde el extranjero es una doble ansiedad"

Una investigadora que analiza test covid-19, un hostelero y una trabajadora de una industria esencial hablan del día a día en un país con 40.000 muertos por la pandemia, que ha dejado en segundo plano el 'brexit'.

Paula Esquivias, zaragozana con su familia en Warwick (Reino Unido).
Paula Esquivias, con su marido, Javier Artal, y sus hijos Nacho, Macarena y la pequeña María, en su casa de Warwick (Reino Unido).
Heraldo.es

Paula Esquivias es una bioquímica zaragozana de 40 años que vive con su familia desde hace casi tres años en el Reino Unido. La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha cambiado su vida diaria en los últimos dos meses, principalmente porque ha pasado de trabajar como investigadora en la universidad a analizar test para detectar infectados por la enfermedad. La pandemia ha alterado las prioridades del país e incluso la cercana salida de la Unión Europea (UE) ha quedado fuera de las conversaciones diarias. 

Las medidas adoptadas por el Gobierno de Boris Johnson han sido menos restrictivas que en España, aunque el número de fallecidos ahora es mayor, con más de 40.000 muertes frente a 27.000. Las tiendas que no son esenciales y los bares están cerrados y empiezan a abrir los mercados. En Warwick, el pequeño municipio inglés en el que reside y trabaja Paula, a media hora de Birmingham y unas dos de Londres, afirma que es fácil guardar la distancia social. Un pueblo medieval, con unos 25.000 habitantes, con universidad, castillo e incluso catedral, que ha servido de escenario a series de época.

"Nosotros no hemos estado confinados en ningún momento. Hemos podido salir. Al principio solo podíamos salir una vez al día con miembros de la familia o con los que se conviviera, que para nosotros con tres hijos ha sido un desahogo", reconoce. Junto al jardín que tienen en casa. Allí juegan sus dos mellizos, Nacho y Macarena, de 7 años y María, de dos. Su marido, también zaragozano, teletrabaja desde que a finales de marzo se limitaran los desplazamientos. 

Precauciones en casa

A lo que sí le obliga su trabajo es a extremar las precauciones para evitar contagios. Trabaja en el laboratorio del hospital analizando las muestras y cuando llega a casa mantiene a los niños lejos hasta que se ducha y echa la ropa a lavar.

Reconoce que lo que peor han llevado es no poder estar cerca de su familia en Zaragoza, sobre todo, sus padres y sus suegros, que por edad están entre el colectivo de más riesgo. "Vivir la pandemia desde el extranjero es una doble ansiedad. Tienes más miedo por lo que pasa allí y no estás", confiesa.

"Ver las imágenes de la plaza del Pilar y del paseo de la Independencia vacíos nos impactó mucho"

Desde que el 14 de marzo se declarara el estado de alarma en España han vivido pendientes de las noticias. "Te lees el periódico de aquí y de allí. Siempre he tenido más miedo por España", confiesa. Y recuerda algunas fotografías de las primeras semanas de confinamiento."Ver las imágenes de la plaza del Pilar y del paseo de la Independencia vacíos nos impactó mucho", asegura.

Sus hijos se han ido adaptando a la nueva normalidad. El pasado lunes ya volvieron al colegio. "Aquí nos permiten llevar a los niños al colegio a trabajadores esenciales como yo", explica. Desde el 1 de junio abrieron las guarderías y los colegios para infantil y algunos cursos de primaria. Cada clase se divide en dos aulas y mantienen la distancia social. No pueden jugar con pelotas ni juegos de contacto. "Juegan al escondite", pone como ejemplo. No es obligatorio llevar mascarilla. "Al principio les chocaba no poder estar cerca de otros compañeros pero se han adaptado muy bien porque después de dos meses solo con sus padres tenían ganas de volver".

La pandemia no les ha quitado las ganas de volar a España. "Estamos deseando. A la espera de que abran", dice. "Queremos ir antes de que llegue el segundo pico. Intentaremos ir este verano", calcula, ante el temor a un rebrote de la enfermedad en otoño. 

Lo que ha desaparecido durante estos dos meses ha sido el 'brexit'. La salida del Reino Unido ha dejado de ser el principal tema de las conversaciones del día a día, ante el drama del coronavirus. "Los europeos teníamos la esperanza de que se dieran cuenta de que el apoyo de la UE era importante en esta crisis, pero con la desescalada también han vuelto las negociaciones", lamenta. La UE pide que haya un acuerdo el próximo 31 de octubre, sin nada concretado aún.

De bar de tapas a tienda 'delicatessen' en Londres

Chusé Valero, en el Bar Tozino de Londres.
Chusé Valero, en el Bar Tozino de Londres.
Pedro Branco

"Algo como esto lo supera a todo. Ves noticias como que la UE está metiendo prisa a Reino Unido para negociar, pero no se oye prácticamente nada". Chusé Valero, de 45 años, regenta en Londres con otro socio un bar especializado en productos españoles como el Jamón de Teruel.En febrero sus preocupaciones se centraban en los efectos del anunciado 'brexit' en su negocio, en cómo afectaría a los contratos del personal, que es de varias nacionalidades, o a la importación de productos. Ahora sus ocho empleados están en casa tras solicitar un ERTE, con el que el 80% del salario lo paga el Estado, y se reinventa en este tiempo con una vuelta a los orígenes vendiendo el aceite, queso, jamón y vino que antes servía en las mesas de su bar en Maltby Street.

No ha hecho cálculos de las pérdidas que está suponiendo esta crisis, porque de momento, está con la vista puesta en el próximo 4 de julio en el que está previsto que puedan abrir los bares. "El bar lo cerramos en marzo. Hubo gente que empezó a servir comida para llevar, pero no lo vi factible. No vi demasiado mercado". Cree que ahora la gente tiene más tiempo para cocinar y "busca más productos".

En contacto diario con la familia

El Bar Tozino ha reabierto pero como tienda y sin empleados aún. Una vuelta a a sus inicios en la capital británica cuando llegó hace unos 16 años. Y ese es también el negocio de su familia en Calamocha. Al municipio turolense pensaba volver en agosto a las fiestas, que se han suspendido por la pandemia. Su familia está bien, pero confiesa que "he llamado prácticamente todos los días, algo que antes no hacía".

"Echan mucho de menos el contacto social.  Mucha gente viene a comprar solo una cosa para hablar, como en las tiendas de toda la vida"

Aunque el carácter abierto español y la 'flema' británica pueden parecer muy alejados, Chusé asegura que los británicos "echan mucho de menos el contacto social". En ello encuentra otra semejanza con sus raíces. "Me recuerda mucho a la tienda de mis padres de hace 20 años". Y asegura que "mucha gente  viene a comprar solo una cosa para hablar, como en las tiendas de toda la vida".

Ahora solo abre de viernes a domingo y con horario reducido  y ha recuperado otra tradición de siempre, la venta a granel. "Está funcionando muy bien y creo que va a seguir. La gente viene con la botella vacía y se rellena como antiguamente de vino, aceite o sangría. Esta semana voy a empezar con las aceitunas y frutos secos". 

El bar está situado en una calle peatonal bajo os arcos de las vías del tren, cerca del puente de la Torre, el más emblemático de la ciudad. Una zona de bares para cenar reconvertida ahora en mercado de alimentación que ha reabierto este sábado. "La gente no va a poder comer nada aquí y hayá entrada y salida para que haya movimiento y la gente no se quede parada". 

La hostelería inglesa se fija en Italia y España para tratar de saber cómo será su desescalada dentro de un mes. "Si es como en España y solo es el 50% de aforo, no se puede abrir", confiesa. En su caso, aunque el local es pequeño, cuenta con terraza. "Hay dueños de pubs que querían que recortaran la distancia de seguridad a un metro en vez de dos, pero, de momento, no se tiene nada claro". Tampoco es obligatorio llevar mascarilla, aunque desde el 15 de junio lo será cubrirse la boca en el transporte público, para lo que sirve un pañuelo cualquiera.

Se mantiene optimista sobre la reactivación de la economía. "Se está hablando de crisis, pero tengo clientes que me dicen lo contrario, que no habían ahorrado tanto en su vida. Trabajan desde casa y no gastan", asegura y cree que hay ganas de volver a salir y consumir.

"Algunos se han comprado ya billetes para ir a España. La gente tiene unas ganas locas, pero aquí todavía no se sabe". El Gobierno británico se plantea imponer una cuarentena a quienes vuelvan al país tras un viaje, contra la que ya ha protestado las propias aerolíneas.

Confinamiento a la española en suelo británico

Patricia Forcén, zaragozana que vive en el Reino Unido.
Patricia Forcén, teletrabaja desde su casa, cerca de Londres.
Heraldo.es

Patricia Forcén, de momento, no piensa en salir más de lo que lo hace en sus autorrestringidas salidas. "Me empecé a confinar con los españoles y voy a terminar con los ingleses. Voy a ser la que más largo haga el confinamiento", bromea. Ha podido teletrabajar desde su casa y se limita a salir a comprar y a hacer ejercicio. "Puedo hacer todo el trabajo desde casa. Mi empresa ha sido una de las consideradas esenciales y ha estado prácticamente en funcionamiento normal", explica esta zaragozana de 40 años que dirige proyectos de investigación en Londres. El teletrabajo ya era una posibilidad algunos días a la semana en muchas empresas.

"Que tu familia esté bien es una tranquilidad, pero te preocupabas al ver que avanzaban las cifras de fallecidos. (...) Ahora es al revés"

Parte de su prudencia le viene por la preocupación que ha sentido por su familia en Zaragoza. "Te produce más incertidumbre el no saber cuándo vas a poder ir a ver a la familia", reconoce. Tenía previsto hacerlo a finales de marzo para el cumpleaños de su sobrino y en mayo iba a dar una charla. "Obviamente que tu familia esté bien es una tranquilidad, pero te preocupabas al ver que avanzaban las cifras de fallecidos". Y a ello se unían las fotos que llegaban desde España con supermercados desabastecidos o cuando "hablaba con mi hermana y me decía cómo imponía ver el centro de Zaragoza vacío". Reconoce que "ahora es al revés" porque en España "estáis en una situación bastante controlada".

Ve similitudes en los problemas que han tenido los gobiernos. "Aquí también han comprado mascarillas y no estaban homologadas, o test que no funcionaban", afirma. Y ha habido escasez de gel desinfectante o incluso de papel higiénico, que ya se ha resuelto.

El Gobierno británico fue de los pocos que empezó con la polémica estrategia de no confinar a la población para que el avance de contagios permitiera lograr la llamada 'inmunidad del rebaño', durante la que se infectó el propio primer ministro. De ahí pasó a restringir movimientos. Ha habido británicos que se han saltado las restricciones llenando los parques animados por una primavera históricamente calurosa en el país e incluso infractores de primer nivel político como Dominic Cummings, asesor de Johnson, que se saltó la cuarentena para dejar a su hijo con la familia a 400 kilómetros de Londres.

Y hay polémica sobre la desigual desescalda por regiones. La oposición critica que es demasiado rápida en Inglaterra, frente a la más prudente que se está llevando a cabo en Gales, Escocia o Irlanda del Norte, precisamente las regiones británicas menos afectadas por la enfermedad.

Patricia coincide en que lo que ya no aparece en las conversaciones es la salida del país de la UE, aunque los plazos no se hayan detenido. "En la vida diaria no hemos hablado del 'brexit'. Ha desaparecido". La incertidumbre es si dará tiempo antes de final de año a cerrar un acuerdo. "Boris Johnson no ha pedido prórroga. A ver qué pasa".

No hace planes para volver. "Hasta que no den luz verde y se abran las fronteras yo esperaría para ir. No sé qué va a pasar". Y calcula poder ver a la familia en agosto o septiembre.

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