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Aragón

aragón es extraordinario

Aliaga, allá donde la tierra se replegó bien

La singular riqueza geológica de este municipio supone un imán de visitantes escolares y familiares durante el año, que se alternan con los expertos en la materia.

Allá por los 80, el personaje de la profesora Lydia encarnado por la actriz Debbie Allen en ‘Fama’ decía aquello de ‘buscáis la fama, pero la fama cuesta, y aquí vais a empezar a pagar... con sudor’. Más de uno diría que ciertas famas ya no requieren de sudor, pero el espíritu de la frase admite la traslación a otro entorno, cambiando emisor y receptores. Por ejemplo, a Aliaga se viene a disfrutar de la geología, pero el disfrute cuesta y si se va en verano, también se paga con sudor. Las visitas al Parque Geológico local, entorno protegido que ningún proyecto empresarial puede mancillar, son un recorrido magnético de dos horas y media a tres horas (en vehículo particular, en autobús escolar... como se tercie) con guía local especializada, Julia Escorihuela (gerente del Parque) y una sucesión de sorpresas, incluyendo vestigios únicos en el mundo de la agitación que viviera en el pasado remoto esta zona de las actuales Cuencas Mineras de Teruel.

En el Centro de Visitantes del Parque, un vídeo (premiado en el sector, por cierto) sirve de antesala al paseo, con profusión de tomas aéreas y detalles sobre lo que se va a ver. Varias maquetas del recorrido que se va a hacer revelan un primer detalle singular: hay formaciones de hace 200 millones de años, y de hace 130 millones... y sí, en Aliaga hubo mar, que inundó y se retiró. El recorrido comienza con un primer desplazamiento en vehículo hasta el Mirador del Alto Camarillas, con sus pliegues superpuestos y el de la Olla, gran singularidad local. Luego se para en La Porra, un monolito a la orilla del río La Val, junto al puente que lo cruza en el acceso principal del pueblo, y luego puede verse muy cerca el yacimiento encontrado en Aliaga; se hallaron unas vértebras datadas en el Barremiense inferior, compatibles con el Iguanodon Bernissartensis.

Otra parte del paseo va jalonada de chopos cabeceros o populus nigra, fundamentales en el mantenimiento de la geomorfología del río. Luego puede verse una falla inversa, de desgarre; sus estrías son pura poesía, lo mismo que las vetas del carbón de lignito con sus algas fosilizadas y restos de azufre. También suele impresionar la belleza de los cristales de yeso.

La visita continúa con los llamados estrechos del Aldehuela, donde se puede admirar la composición de varias formaciones rocosas bautizadas con los nombres de municipios cercanos: Escucha, Utrillas, Mosqueruela... cada cual con sus composiciones diferentes, alternando con las llamadas ‘ripples’ o marcas de olas durante el recorrido. Imponente resulta la observación de la peña del Barbo y sus pliegues disarmónicos, la laminación de algas, las calizas con bioturbación… todo ello sazonado por un poco de luz e información sobre la geoética o relación de los seres humanos con los seres abióticos; una piedra también ‘siente’ el maltrato y las alteraciones del terreno pueden afectar a la vida cotidiana.

La visita acaba viendo los restos de la Central Térmica de Aliaga, una visión algo tétrica a día de hoy (y hermosa, al mismo tiempo, con su balsa colmatada al frente) que supone el reflejo del surgimiento de la minería y la industria en Aliaga, que pasó de 200 habitantes a 3.000 por este motivo.

Julia Escorihuela, pasión por su labor y defensa feroz del entorno

Julia Escorihuela es un volcán; apasionada, didáctica, detallista. Se ha preparado para hablar con los entendidos y sabe transmitir el mensaje a los simples curiosos; la gerente y guía del Parque Geológico de Aliaga no se cansa de admirar sus piedras, ni de analizar todo lo que ocurrió en el entorno del pueblo hace millones de años; sostiene que le geología es aprendizaje de vida, un libro de claves sobre cuestiones variopintas que ayuda a entender la historia posterior.

Aliaga cuenta con un tesoro geológico para el disfrute senderista
Laura Uranga

Este verano, a pesar de las dificultades derivadas de todo lo que ha vivido el planeta en los últimos meses, volverá a explicar a los peques (con todo el cuidado y la distancia social requerida) todo lo que vivió el planeta hace millones y millones de años, siempre en busca de renovar conciencias y despertar inquietudes derivadas de esa curiosidad que a veces soterran demasiado las consolas y los móviles. “Los estudiantes de la universidad holandesa de Utrecht vienen con frecuencia, también los de Plymouth (Gran Bretaña), centros catalanes y valencianos y gente de la Universidad de Zaragoza, naturalmente. Yo he pisado bastante todo esto –ríe– y también me ha tocado defenderlo a capa y espada contra diversas agresiones; por suerte, el Ayuntamiento ha estado al quite. Sigo en formación continua para que las visitas rindan a quienes vienen, para hacerles saltar con conocimiento de causa del Cretácico Inferior al Triásico Superior y sus Facies de Keuper de arcillas jaspeadas y coloración por óxido de hierro, rojiza y hermosa. Y sí, insisto en la geoética, en cuidar este entorno; es para verlo y fotografiarlo, no para llevarse rocas. Los visitantes rellenan una encuesta al principio y otra al final de la visita; después de lo que ven y escuchan suelen cambiar mucho sus respuestas”.

La Olla, un pliegue pétreo de forma y longitud sin igual en el mundo

Sin salir de Aliaga, desde el paseo que hay junto al cuartel de La Guardia Civil, se halla la Olla en dirección sur. Con este nombre se conoce la cresta de roca caliza recortada contra el cielo y doblada sobre sí misma en un espectacular pliegue. Su silueta da forma al logo del Parque Geológico de Aliaga. La estructura de capas de caliza es producto de un doble plegamiento, producido por el empuje del continente africano sobre el europeo. Su expresión serpenteante en el relieve es consecuencia de la erosión posterior, más intensa en unas capas que en otras.

Hay que destacar que la parte norte del pliegue de la Olla se recoge sobre un kilómetro, algo que es único mundial, una arruga gigante; Aliaga está en el centro del anticlinal que va de Campos (junto a Aliaga) hasta Villarroya de los Pinares; son 20 kilómetros, longitud también inhabitual.

Cómo llegar a Aliaga y curiosidades

Comarca. Cuencas Mineras.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 70 kilómetros por la N-420, y desvío en Mezquita de Jarque por la A-1403.

El Parque Geológico. La página web oficial del municipio (aytoaliaga.com) ofrece detalles sobre el parque y dos referencias para la reserva de visitas: el teléfono 620 598 865 y el correo electrónico jumidosiv@gmail.com.

Para comer y dormir. El Hotel La Parra asoma en una pequeña cuesta justo en la entrada principal del pueblo. Se trata de un establecimiento coqueto, con un porte romántico, y tiene restaurante. En la web hotellaparraaliaga.es y en los teléfonos 978 771 008 y 646 790 058 se puede reservar para hospedaje y restauración. Excelente relación entre calidad y precio.

Más referencias. Casa Rural El Horno de Aliaga, Casa Rural La Valenciana, Hotel Molino Alto, Camping de Aliaga y Albergue de Aliaga. Los contactos de todos los establecimientos, en aytoaliaga.com 

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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