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Aragón

agricultura

Aragón recogerá un 15% menos de fruta en una campaña "muy complicada" por la covid-19

UAGA estima que la producción alcanzará las 530.093 toneladas, pero advierte que los costes de producción aumentarán hasta un 30% por las exigencias sanitarias, aunque, de momento, se mantienen los niveles de contratación de mano del  pasado año.

Trabajadores del campo en una explotación agrícola aragonesa.
Trabajadores del campo en una explotación agrícola aragonesa.
UAGA

"Es la campaña más complicada que he vivido en mi vida de fruticultor". Así ha comenzado Vicente López, productor de La Almunia y veterano representante de UAGA la comparencia en la que esta organización agraria ha presentado este viernes sus estimaciones de cosecha de fruta dulce, en la que también ha participado Óscar Moret, agricultor del Bajo Cinca y responsable del área de fruta, y Toño Romé, secretario provincial del sindicato en Zaragoza.

Complicada por la climatología. El invierno suave, la primavera lluviosa –que generaron problemas de polinización y cuajado–, las lluvias de mayo, que han rajado la cereza en plena recolección, y las tormentas de granizo de los últimos días, que han arrasado varios cientos de hectáreas de melocotón y nectarina, hacen prever una caída de la producción. En estos momentos, según han señalado, las estimaciones apuntan que las más 38.000 hectáreas que ocupa este cultivo en Aragón -Valdejalón, Bajo Cinca, Calatayud, Aranda, Caspe, Bajo Aragón, Matarrana y La Litera- arrojarán una cosecha que alcanzará las 530.093 toneladas, lo que supone un descenso del 15% respecto al año anterior, aunque esta cifra podría elevarse cuando se haya realizado los cálculos definitivos del golpe provocado por el pedrisco.

Este descenso medio no refleja, sin embargo, las importantes pérdidas que suman producciones como la cereza, donde se estima un descenso de cosecha de 30%, o del albaricoque, en el que se recogerá un 20% menos, mientras que en melocotón y nectarina la bajada se cifran en un 15% y un 12%. Solo se ‘salva’ la ciruela, donde la merma estimada se cifra en el 3%. Estos descensos –a los que hay que unir las elevadas pérdidas que se anotarán los principales países productores de Europa, "deberían traducirse en unos mejores precios", han señalado los representantes de UAGA, que aunque han reconocido que así parece suceder en estos inicios de campaña han evidenciado su desconfianza en la lógica del mercado, acostumbrados como están en las últimas campaña a recibir liquidaciones "ruinosas".

Producción dañada por las tormentas de granizo en Osso de Cinca.
Producción dañada por las tormentas de granizo en Osso de Cinca.
UAGA

Pero las principales complicaciones de esta campaña las ha traído la crisis del coronavirus. Las dificultades, y con ellas la preocupación, comenzaron mucho antes de iniciarse la recolección porque el estado de alarma y las restricciones de movimientos hacía temer numerosos problemas para disponer de la mano de obra necesaria. Eso explica, por ejemplo, que durante el mes de abril las contrataciones en el campo se incrementaran un 6,65%, un porcentaje que la organización agraria ha achacado a la incertidumbre porque "los agricultores decidieron contratar antes para asegurarse la disponibilidad de trabajadores". Con todo, y, al menos de momento, este sector que emplea a casi 20.000 trabajadores durante la campaña, prevé que se mantendrá el volumen de mano de obra empleado el pasado año.

Eso sí, según López, no cambiará mucho el perfil de los temporeros, porque a pesar de las restricciones de movimientos que impuso el estado de alarma y la decreto del Gobierno flexibilizando las condiciones de los trabajadores que quisieran acudir a la recolección –se podía compatibilizar el cobro de las prestaciones por desempleo– el 70% de trabajadores son extranjeros. "Hay mayor presencia de españoles, pero no es muy significativa", ha asegurado López.

Medidas "muy duras y restrictivas"

Y aunque con la desescalada, algunas exigencias se han flexibilizado, el sector está obligado a cumplir unas medidas sociales y sanitarias para evitar posibles contagios por coronavirus "muy duras y restrictivas en las que el Gobierno de Aragón no ha contado con la opinión del sector", ha lamentado López. Unas medidas, que además, "incrementarán los costes de producción hasta un 30%", por el sobrecoste que ha supuesto disponer de termómetros, mascarillas, hidrogeles y equipos de seguiridad, pero también, han explicado, por la necesidad de acondicionar los alojamientos y de modificar la operativa de recolección para manterner las distancia social y evitar el contacto.

"Nos interesa hacerlo bien, y lo estamos haciendo bien porque nuestra máxima prioridad es la seguridad de los trabajadores, de nuestras explotaciones y del medio rural en el que vivimos", ha insistido Moret, que ha reconocido que "siempre hay miedo a cualquier contagio". Moret ha asegurado "claro que existe preocupación" de que se produzcan brotes como el detectado en Fraga, donde varios temporeros han sido aislados en un albergue público al dar positivo en coronavirus. "La situación está controlada y se está trabajando bien en esa dirección", ha destacado Moret, que ha insistido en que "podía pasar" porque una estábamos detectando la llegada de inmigrantes que no tenían papeles ni contrato y que era dificil controlar. "No es justo relacionar estos brotes siempre con la agricultura porque es estigmatizar al sector y también a este colectivo", ha recalcado.

López se ha mostrado además muy crítico con las declaraciones de la ministra de Trabajo y de los sindicatos UGT y CC. OO. "que acusan a los agricultores de ser unos esclavizadores". El representante de UAGA ha recordado que las inspecciones realizadas en las explotaciones aragonesas demuestran que no es esa la realidad y que "aunque sinvergüenzas hay en todos los sitios", los fruticultores aragoneses "lo están haciendo muy bien".

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