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Aragón

TURISMO

Cómo ir a Salou si Lérida retrasa su desescalada

Dentro de una semana, previsiblemente, se podrá viajar entre provincias y quizá incluso se puedan cruzar comunidades autónomas que estén en la misma fase 3. No obstante, los rebrotes en Lérida amenazan con tener que buscar rutas alternativas para alcanzar la costa mediterránea.

Sistema de sensores para regular aforo en la playa de Salou
Sistema de sensores para regular aforo en la playa de Salou
Sussana Sáez (Efe)

Llega el mes de junio, comienza a hacer buen tiempo (obviemos las tormentas de estos días) y muchos aragoneses hacen planes ya para viajar a sus segundas residencias de la costa mediterránea. Aún habrá que esperar unas semanas, aunque los cálculos más optimistas dicen que a partir del 8 de junio se podrá viajar entre provincias y a finales de mes se podrá cambiar de comunidad autónoma. De hecho, el ministro José Luis Ábalos acaba de plantear que desde el mismo 8 de junio pueda viajarse entre las comunidades autónomas que estén en la fase 3. Pero, ¡ay!, el último rebrote registrado en Lérida puede complicar la habitual escapada a Salou y son muchos los ávidos veraneantes que ya estudian alternativas. Si la citada provincia catalana no progresara adecuadamente y no alcanzara la “nueva normalidad” a la par que el resto, ¿podrían los aragoneses atravesarla para ir a la Costa Dorada? En principio, no. ¿Ni siquiera aunque no se bajaran del coche ni para repostar? En principio, según el actual BOE, no. No obstante, también es cierto que muchas de estas normas cambian de la noche a la mañana y que anuncios como el de Ábalos dejan entrever que el Gobierno va levantando la veda.

¿Qué alternativas caben entonces? Para no pisar la provincia de Lérida, los conductores tendrían que renunciar a la autopista, dirigirse hacia Alcañiz, adentrarse por la provincia turolense con la N-232 y de allí pasar a Tarragona, que sí lleva un ritmo de desescalada en consonancia con el aragonés. Eso sí, habría que armarse de paciencia, pues en esta ruta hay muchísimas curvas y el viaje en coche duraría una hora más. Podría disfrutarse, por otra parte, de los paisajes de la N-420 cuando se alcanzan el puerto de Gandesa, unas zonas donde se libraron cruentos combates en la Guerra Civil y en donde, como en Morella, abundan los centros de interpretación sobre la Batalla del Ebro. Es un recorrido semejante al que ya conocen muchos otros aragoneses que veranean en Peñíscola y que están acostumbrados a las carreteras de Caspe, Betúa y Tortosa, antes de enganchar con la AP7.

La alternativa más factible si hubiera que sortear Lérida.
La alternativa más factible si hubiera que sortear Lérida.
Heraldo.es

El último Boletín Oficial del Estado confirma lo que no se podrá viajar de una provincia a otra hasta que terminen todas las fases de la desescalada, si bien dentro de una semana serán las Comunidades Autónomas las que decidan qué puede hacerse y que no en cada territorio. El Estado, no obstante, es partidario de respetar todo el plan de desescalada que, en origen, tenía un plazo de 8 semanas. Esto significa que, si no hay contratiempos, a partir del 22 de junio ya se podría viajar entre provincias, pero es probable que haya que evitar Lérida para ir a Comarruga, Torredembarra o La Pineda.

¿Y se puede cruzar la provincia sin parar? Es un supuesto que legalmente no está contemplado, pero todo indica que en las próximas semanas podrían relajarse algunas restricciones y que la visita a las segundas residencias pueda convertirse en una causa justificada. De momento, los únicos viajes permitidos son los que se completan por motivos sanitarios, por motivos laborales, por retorno o regreso al lugar de residencia familiar (residencia fija, no casa de veraneo), para la asistencia y cuidado de mayores o dependientes, y por “causa de fuerza mayor”, entre las que no se incluye tomar el sol o descansar en la playa.

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Habrá que tener en cuenta, además, que la estampa de las playas este año no va a ser la de veranos anteriores, y entre hamacas, toallas y sombrillas habrá que respetar el distanciamiento social. Los chiringuitos a pie de playa, a menudo pequeños y sin mucho espacio para desplegar las mesas, también se enfrentan a unos meses atípicos en los que se recrudecerán las batallas por encontrar un sitio libre.

Precisamente este lunes, día 1 de junio, se ha puesto en marcha en Salou el sistema de sensores para controlar la ocupación de sus playas y evitar las aglomeraciones. 

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