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Generación 2020: sin acto de graduación, ni fiesta ni viaje a Salou

Este mes de mayo iban a tener lugar la gran mayoría de los actos de graduación de los alumnos de bachiller que despedían así una de las etapas más importantes de sus vidas.

"¿En qué se diferencian los nacidos en el 2002 y unas gafas? En que las gafas sí que tienen graduación".  El chiste corre de boca en boca entre los alumnos de 2º de Bachillerato. Porque aunque no les haga ninguna gracia, da medida de su mala suerte.

Tradicionalmente, entre los meses de abril y junio tienen lugar en Aragón –y en casi toda España- los actos de graduación de los estudiantes de bachiller que se preparaban así para despedir una de las etapas más importantes de su vida y dar comienzo, de forma oficial, a su vida adulta. Sin embargo, debido a la crisis provocada por el coronavirus, la generación 2020 se ha convertido en la única de los últimos tiempos que no va a disfrutar de este acto, ni de la posterior fiesta, y mucho menos del esperado viaje después de la selectividad… al menos por ahora.

Aunque el sentir generar es de comprensión debido al contexto en el que se han producido los acontecimientos, la mayoría de estos jóvenes aragoneses aseguran sentirse algo abrumados por la situación. “Me supone una tristeza muy grande ya que llevo en el mismo colegio toda la vida, desde 1º de infantil, y este acto era el broche de oro para cerrar esta etapa”, reconoce Lucía Salvador, estudiante de 2º de bachiller en el colegio Santa Ana de la capital aragonesa.

"Llevo en el mismo colegio toda la vida, desde 1º de infantil, y este acto era el broche de oro para cerrar esta etapa”

Su graduación habría tenido lugar el 22 de mayo en el salón de actos del colegio y posteriormente la fiesta se trasladaba al restaurante Torreluna de Zaragoza. “Con esta celebración te despides de quienes han sido tus compañeros toda la vida antes de emprender tu propio camino”, resume, aunque asegura que, cuando sea posible, se reunirán en una despedida simbólica. “Lo importante es que podremos celebrarlo cuando sea, será diferente pero será nuestra graduación”, admite.

Leonardo Muñoz, estudiante de 17 años del IES Pablo Serrano de Zaragoza, tenía previsto asistir a su acto de graduación el 21 de mayo en el centro cívico Teodoro Sánchez Punter de San José para, posteriormente, trasladarse al castillo de Bonavia, en Pedrola. “Estábamos muy ilusionados. Han sido dos años de lucha para sacar adelante el curso y queríamos celebrarlo con compañeros y profesores. Es duro pensar que vamos a ser la única generación que no va a tener graduación”, explica.

Este mismo martes, 26 de mayo, habría tenido lugar la graduación de los estudiantes del IES Medina Albaida. Uno de sus delegados, Eric Lizalde, asegura que ya tenían prácticamente todo preparado. “Habíamos elegido el menú de la cena, teníamos los trajes… la verdad es que nos hacía mucha ilusión que llegara este día”, afirma. Además, en su caso, Lizalde vivió un acto de graduación estadounidense en 1º de bachiller, ya que pasó todo ese curso de intercambio en América donde se celebra ambos años: “No tiene nada que ver pero sigue siendo un hito importante en nuestras vidas”.

Eric, en Estados Unidos celebrando la graduación de primero de bachillerato.
Eric, en Estados Unidos celebrando la graduación de primero de bachillerato.
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“Habíamos elegido el menú de la cena, teníamos los trajes… nos hacía mucha ilusión que llegara este día” 

Asegura que lo más importante para la mayoría era poner fin a la minoría de edad y dar paso a la etapa universitaria, en muchos casos, lejos de sus familias. “Cuando pase la EVAU muchos de nosotros nos iremos fuera, no sabemos cuándo nos podremos volver a juntar todos”, explica.

En esta misma situación se encuentran cientos de jóvenes de Teruel como Isabel Rajadel, que tenía que haber celebrado su graduación este domingo, 24 de mayo, junto con sus compañeros del IES Santa Emerenciana, tras celebrar la tradicional ceremonia en Los Planos pretendían trasladarse al restaurante El Milagro para disfrutar de la cena y posterior fiesta.

“Ya había comprado el vestido y los zapatos, solo me quedaba el bolso”, explica la joven que había gastado unos 100 euros en el atuendo. Del mismo modo, tanto ella como sus compañeros se vieron obligados a cancelar su esperado viaje a Salou de después de la Evau, aunque, como el resto, esperan poder organizar una escapada antes de que acabe el año.

Andrea Royo con compañeras de clase
Andrea Royo con compañeras de clase
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También Andrea Royo, vecina de Calanda que iba a celebrar este mismo lunes su acto de graduación junto al resto de estudiantes del Instituto Bajo Aragón en Alcañiz. Asegura que llevaban todo el año esperando este gran día. “Quién lo iba a decir, pensábamos que nos mandaban 15 días a casa y que todo iba a volver a la normalidad. Hasta el último momento no nos lo creímos del todo”, explica.

El castillo de Bonavia esperaba a más de 4.500 estudiantes entre los meses de abril y junio. “Además de las fotografías y de disfrutar de la celebración, lo que más les gusta es el espacio abierto y la discomóvil al aire libre”

Una noche para el recuerdo

Gracias a la ayuda de las nuevas tecnologías, algunos centros han decidido organizar actos alternativos en formato virtual como en Salesianos donde el día 15 de mayo, en el que tendría que haber tenido lugar el esperado acto, publicaron en sus redes un vídeo homenaje titulado ‘Donde el corazón te lleve’. “Lo habitual es que la celebración, que se hace antes de recibir las notas finales, comience con una eucaristía en la parroquia de Ntra. Sra. de Montserrat. Después pasamos al teatro del colegio donde tiene lugar un entrañable acto con la entrega de orlas e insignias como alumno de salesiano”, explica María Eugenia Martín, encargada de Comunicación Social del centro.

Un día de celebración que finaliza con un vino español en el polideportivo del centro en compañía de profesores, familiares y amigos. Posteriormente tiene lugar la tradicional fiesta de graduación. Este año el restaurante Torreluna iba a albergar dos de estos eventos. “No estamos especializados en graduaciones y ofrecemos una alternativa más familiar para grupos más reducidos”, asegura Pedro Bellido, su gerente, que destaca la ilusión que muestran estos jóvenes desde que llegan al local. “No suelen prestarle mucha atención al menú, que suele ser más básico. Les interesan las fotos en el photocall, la música y pasar un buen rato con sus amigos”, asegura Bellido.

El castillo de Bonavia esperaba a más de 4.500 estudiantes entre los meses de abril y junio. Aseguran que muchos han cancelado las reservas pero que otros grupos han optado por posponerla para dentro de unos meses. “Además de las fotografías y de disfrutar de la celebración, lo que más les gusta es el espacio abierto y la discomóvil al aire libre”, admiten fuentes del restaurante.

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