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Aragón

investigación

La 'vaca marina' que vivió en el Sobrarbe, un sirenio del Eoceno medio

Ester Díaz Berenguer, investigadora de la Universidad de Zaragoza, es una de las dos especialistas de sirenios que hay en España y hace unos días presentó su tesis sobre estos animales.

Hace 42 millones de años las vacas ya pastaban en el Sobrarbe. No tenían pezuñas, sino una especie de aletas. No caminaban, nadaban por las aguas del Golfo de Vizcaya que por aquel entonces llegaban hasta esta zona oscense. De hecho, rozaban la actual Cataluña. Los prados en los que se alimentaban estaban bajo el mar y no eran vacas terrestres, sino marinas. Esas vacas del Eoceno eran los primitivos sirenios (de sirena), mamíferos marinos que hoy se conocen como manatís o dugongos.

"Es el primer sirenio cuadrúpedo que se conoce en toda Eurasia"
Ester Díaz Berenguer, investigadora de la Universidad de Zaragoza.
Ester Díaz Berenguer, investigadora de la Universidad de Zaragoza.
Laura Uranga

La especie que se ha descubierto en este enclave aragonés son los ‘sobrarbesiren cardieli’, unos sirenios que conservaban las cuatro extremidades. "Es el primer sirenio cuadrúpedo que se conoce en toda Eurasia", anuncia Ester Díaz Berenguer, investigadora de la Universidad de Zaragoza. Hace un par de años se publicaron los primeros resultados del estudio, pero este mismo mes ha defendido su tesis sobre esta nueva especie.

Férmur de un sirenio adulto y una cría encontrados en el Sobrarbe.
Férmur de un sirenio adulto y una cría encontrados en el Sobrarbe.
Laura Uranga

Fémures, húmeros, pelvis, costillas o cráneos se han encontrado en las proximidades de Castejón de Sobrarbe. Estos fósiles revelan la apariencia del animal, que medía unos 2,7 metros, y también su adaptación al medio acuático. La investigadora de la Universidad de Zaragoza considera que este hallazgo coincide con un "fotograma" de la especie, un momento de tránsito entre ser un animal terrestre y convertirse en acuático. En esa adecuación posiblemente perdieron el pelo, las orejas o cambiaron las patas por unas aletas. "Por ejemplo, tienen dedos pero integrados en una especie de remo y la cola se convirtió en una pala", explica esta investigadora. Otra de las modificaciones que experimentaron fue el aumento de la densidad y grosor de sus huesos "para poder aguantar sumergidos con un eje horizontal, era un contrapeso", señala Díaz mientras muestra una costilla de gran tamaño en sus manos.

Gracias a otros restos se puede imaginar cómo serían sus movimientos. El amplio foramen de la pelvis desvela que por allí pasaban los nervios de las patas posteriores, unas extremidades que tal vez utilizaran para nadar, junto a la flexibilidad que les otorgaba el sacro multivertebral.

Pelvis del sirenio encontrada en el Sobrarbe.
Pelvis del sirenio encontrada en el Sobrarbe.
Laura Uranga

Encontrar restos de individuos de diferentes edades también ha permitido que el grupo Aragosaurus analizase cómo fue el crecimiento de las crías y en la actualidad están trabajando en las estructuras de los sentidos: cómo veían, su sentido de olfato o cómo oían. La alimentación también es otro campo que está en vías de estudio. "En el esmalte dental conseguimos isótopos de oxígeno y carbono, lo que nos indica si el animal se alimentaba de plantas fluviales o marinas", detalla Díaz.

Cráneo del sirenio encontrado en el Sobrarbe.
Cráneo del sirenio encontrado en el Sobrarbe.
Laura Uranga 

Conocer el hábitat donde vivían los 'sobrarbesiren cardieli' también es reseñable, ya que se han encontrado marcas de mordiscos en algunos de los vestigios. El estudio en ese enclave oscense, al sur de Aínsa y no lejos del embalse de Mediano, ha descubierto otros animales, como un roedor, un pequeño primate, tres especies diferentes de cocodrilos u otras tantas de condrictios –tiburones o peces raya–. A los hallazgos anteriores se han sumado dos especies distintas de tortugas, de hecho, uno de los caparazones encontrados es el más completo del mundo de ese tipo y está expuesto en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. "Hasta ahora sabíamos que esa tortuga habitaba Francia o Bélgica, pero no se tenía constancia de ella en esta zona", añade Díaz.

En la península ibérica es escaso el registro del Eoceno, la era de la que datan estos restos, ya que la mayoría se concentra en el Norte de África, en lo que se denomina "el valle de las ballenas". "La cuenca de Aínsa se va a convertir en un referente mundial para el estudio de este tipo de animales", resalta Díaz. La investigadora recuerda que en Huesca están los dinosaurios más modernos que vivieron en Europa: "Es el último registro fósil antes del meteorito, como el Arenysaurus ardevoli, cuyo esqueleto está en el Museo de Ciencias Naturales".

"La cuenca de Aínsa se va a convertir en un referente mundial para el estudio de este tipo de animales"

El aviso de los primeros hallazgos de este yacimiento de Castejón de Sobrarbe lo dio el vecino Jesús Cardiel Lalueza, de ahí que la nueva especie se denomine 'sobrarbesiren cardieli', uniendo la comarca con su apellido. "Hemos hecho cinco campañas de excavaciones, a través de un sistema de cuadrículas", expone la paleontóloga. A las piezas que extraían les asignaron unas coordenadas, la dirección y el buzamiento, así como su tamaño. El siguiente paso fue el dibujo de unos mapas de distribución para conocer la dispersión de los fósiles y comenzar las interpretaciones sobre cómo se formó ese yacimiento, llamado Castejón de Sobrarbe 41. Del campo, al laboratorio. En la Facultad de Geología de la Universidad de Zaragoza, en el campus de San Francisco, se ha analizado la mayoría de los restos de los sirenios.

Trabajo de campo en el yacimiento de Castejón de Sobrarbe.
Trabajo de campo en el yacimiento de Castejón de Sobrarbe.
Aragosaurus

"Después hay que estudiar mucho porque tienes el material, pero no se sabe nada sobre él", determina Díaz. Buscaron bibliografía, visitaron colecciones de otros países que pudieran inspirar la investigación y dieron a conocer los avances en publicaciones y en congresos. Desde que comenzó la investigación de Díaz han avanzado las técnicas, por ejemplo, se ha introducido el uso de microtacs, lo que permite conocer la forma exterior del hueso y también el tejido interior sin necesidad de realizar secciones en los restos.

Ahora Ester Díaz es una de las dos expertas en sirenios en España. "En Europa es un grupo bastante desconocido, más que nada porque en la actualidad no hay representantes, ya que se ubican en las costas de Florida. Tampoco hay especialistas porque llaman menos la atención que, por ejemplo, los dinosaurios".

Los 'grandes reptiles' eran el atractivo de esta paleontóloga vocacional que estudió Geología en la Universidad Complutense de Madrid. Los sirenios llegaron a la vida de Ester "por casualidad" y asegura que hasta que comenzó la tesis no había oído hablar de ellos, porque en la universidad había estudiado los mamíferos en general pero no grupos concretos. "Ainara Badiola, la directora de mi tesis, comenzó a trabajar en la excavación y después me sumé junto al equipo de Aragosaurus, que para mí ha supuesto una oportunidad y un apoyo, son mi familia aragonesa", confiesa.

Continúa la investigación

Al yacimiento de Castejón de Sobrarbe se han sumado más prospecciones en la cuenca geológica de Aínsa, que se formó a la vez que se levantaron los Pirineos.

El punto final de esta tesis no es el desenlace del trabajo: "Han sido los primeros pasos de la investigación en Sobrarbe, pero hay trabajo para muchísimos años y para muchísimos especialistas distintos". Ester Díaz sostiene que ha realizado la tesis en su "tiempo libre". "No conseguí beca, así que lo he tenido que compaginar con otro trabajo en el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza", apunta.

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