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Aragón

Acoso escolar en tiempos de pandemia: entre la tranquilidad del hogar y el 'ciberbullying'

Mientras los niños más pequeños encuentran durante estos días un refugio en el oasis familiar, los adolescentes se enfrentan a los insultos en las redes sociales y la soledad.

Dos adolescentes usando el móvil.
Sin colegios abiertos, el acoso escolar ha pasado del aula al móvil o al ordenador.
Heraldo

Ese drama a veces tan silenciado e invisible que es el acoso escolar está teniendo dos caras opuestas durante esta pandemia. Los niños más pequeños, con los colegios cerrados desde hace ya más de dos meses, han encontrado en la tranquilidad del hogar un oasis de paz alejados de esas agresiones físicas y exclusiones del grupo que les hacen temer ir a la escuela cada mañana. Por el contrario, algunos de los chavales que ya  están en las redes sociales han visto cómo el menosprecio y los insultos telemáticos se han prodigado e incluso han subido de tono hasta el punto de tener que pedir socorro a sus padres.

Este es el efecto covid en el 'bullying' que coinciden en describir dos de las asociaciones de víctimas que trabajan en Aragón. Víctor Antonio Fernández, delegado en la Comunidad de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (Aepae), explica que durante el coronavirus han recibido unas 25 consultas de familias, de las que 18 están relacionadas con probables casos de ciberacoso. 

En esta misma línea, Carmen Casarejos, psicóloga y presidenta de la Federación de Familias contra la Violencia en el Medio Educativo (Favme), apunta que de un número similar de hogares que a lo largo de este tiempo han pedido ayuda a la agrupación la mayoría implicaba a niños y adolescentes que usan las redes sociales. "La pandemia también ha sacado a la luz problemas de integración escolar, que no son situaciones de acoso, pero sí alumnos que sufren por sentirse excluidos y que ahora se han encontrado con que no tienen amigos y compañeros con los que hablar y están solos", advierte. 

"La próxima vez que te veamos te vamos a rajar"

"La próxima vez que te veamos te vamos a rajar". Es una de las amenazas más graves que durante esta pandemia unos progenitores zaragozanos han descubierto en el móvil de su hijo de 3º de la ESO. "El chico no les había dicho nada, pero ellos estaban preocupados porque sospechaban que algo le ocurría y acabaron encontrando este mensaje", cuenta Fernández. El caso de "manera no oficial" se ha comentado desde la Aepae con la Fiscalía de Menores para que sea valorado y estudiado. 

El hecho de que el ciberacoso haya aumentado estando prácticamente entre las cuatro paredes del domicilio las 24 horas también ha propiciado que "los chicos se han abierto más a sus padres y les cuenten lo que les está pasando"

Desde la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar recomiendan que si el 'ciberbullying' es "muy leve" se continúe estando en la redes sociales, pero sin enfrentarse "ni responder a provocaciones" para ver si desaparecen. Por el contrario, si las intimidaciones van a mayores "lo mejor es salir". A los padres se aconseja, sobre todo, "apoyo incondicional, tranquilidad, que no se pongan nerviosos delante de sus hijos y que trabajen en su autoestima y confianza", resume Fernández.

El estado de alarma también ha tenido en su opinión un efecto positivo en algunos acosadores. Víctor Fernández apunta que algunos de estos niños que parecen disfrutar amedrentando a otros se han dado cuenta de que "necesitan estar con los demás, con sus compañeros de aula, pero sin llamar la atención de una manera violenta". El campamento que organiza cada verano la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar está en el aire a la espera de ver cómo evoluciona la crisis sanitaria y las instrucciones que da Sanidad para que puedan celebrarse actividades de este tipo. 

El año pasado entre los 30 participantes en esta colonia, a la que acuden becados, había dos chicos aragoneses. Fernández está también a la espera de que se concrete cómo se organiza la vuelta al colegio en septiembre para sugerir algunas medidas que se pueden adoptar si, como se está anunciando, se dividen los grupos o se hacen turnos.

"Han salido a la luz problemas de integración escolar"

Durante esta cuarentena se han encerradon en sus cuartos y no han querido salir. Muchos se han preguntado por qué no encajan en su colegio o instituto y por qué estos días no tenían a nadie con quién wasapear o al que contar los sinsabores de vivir empotrados con sus padres todo el día. A la Federación de Familias contra la Violencia en el Medio Educativo han llegado también los lances de estos adolescentes que más que nunca tenían necesidad de reforzar sus lazos fueran del ámbito familiar y se han encontrado aislados socialmente.

"Con la pandemia han salido a la luz problemas de integración escolar, que no son propiamente situaciones de acoso", comenta Carmen Casarejos. Se trata, en su opinión, de chicos que se convierten en "invisibles" en el aula, que "interaccionan lo mínimo imprescindible, muchas veces por un carácter retraído y tímido, y se quedan en la sombra". Una soledad que en el día a día cotidiano puede pasar desapercibida pero que ha aflorado con tintes alarmantes en unos momentos en los que los amigos se convierten en una tabla de salvación. "Algunos se niegan incluso a participar en las videoconferencias de clase", pone como ejemplo. Lo preocupante, añade Castarejos, es que esta necesidad de "arraigo social" puede llevarles a pasar horas y horas jugando 'online' y en las redes sociales. 

Esta asociación, al igual que otras que trabajan en este ámbito, ha seguido atendiendo a distancia a las familias con las que ya venían trabajando y a los progenitores que les han pedido apoyo durante esta pandemia. Castarejos recuerda que el acoso escolar, que se ha convertido en unos de los principales campos de batalla de la política educativa del Gobierno central y las autonomías, deja secuelas en las víctimas durante un largo tiempo.

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