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Aragón

Sociedad

Tres regalos que harán las delicias de los cafeteros más exigentes

Los sibaritas del café aspiran a controlar todo el proceso, desde el tueste hasta la infusión, pasando por la molienda.

Un molinillo eléctrico, uno de los artículos de moda entre los cafeteros.
Un molinillo eléctrico, uno de los artículos de moda entre los cafeteros.
HERALDO

Del mismo modo que en los últimos años han surgido como setas los panaderos ‘amateur’, los cerveceros artesanales con una destilería en el salón o los pizzeros advenedizos, capaces de montar una ‘trattoria’ en su propia cocina, también el mundo del café se ha subido a la ola hogareña y algunos de los cafeteros más empedernidos ya no solo se reúnen en bares, sino que disfrutan del olor del grano y del sabor del tueste en su propio sofá.

Y las marcas de electrodomésticos se han puesto las pilas, claro, llenando el mercado de alternativas que van mucho más allá de las conocidas cafeteras de cápsulas, denostadas entre los más exquisitos. ¿Tienes un amigo, familiar o pareja que presume de buen paladar y que no se conforma con cualquier marca? Cualquiera de los tres siguientes aparatos será un regalo perfecto para él.

Uno de los aparatos más de moda es el molinillo eléctrico. Dicen quienes entienden de cafés que el grano ha de comprarse entero -es sencillo encontrarlo tanto en tiendas especializadas, online y físicas, como en supermercados- para molerlo en el momento previo a la infusión. El tamaño de la molienda variará en función de la cafetera es de filtro o espressa: a más tiempo de preparación, mayor tendrá que ser grano. Se pueden encontrar molinillos eléctricos más que apañados desde 20 euros.

Otro de los ‘gadget’ que están adquiriendo popularidad es la prensa francesa, una cafetera de émbolo inventada en 1850 y que atraviesa una segunda juventud. Su método es parecido al del té: el agua entra en contacto con el grano molido -ni mucho ni poco- para extraer el sabor y el aroma. Aunque resulta sencilla de usar, conviene practicar con la prensa francesa antes de tener invitados, o corremos el riesgo de servir un café demasiado aguado… o excesivamente amargo. Ronda los 90 euros.

Y si ya queremos controlar el 99% del proceso… no queda otra que hacerse con una tostadora de café casera. Las hay de todos los tamaños -todos ellos con cabida en una cocina estándar- y precios (de 80 a 400 euros). Con un poco de maña, uno puede conseguir configurar el sabor que más le satisfaga.

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