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La crisis económica llena las casas de empeños y los Montes de Piedad

Las visitas y consultas se han incrementado y el perfil de los usuarios ha variado respecto a los meses previos al estado de alarma por el covid-19.

Dos ciudadanos con mascarillas observan el escaparate de una tienda de empeños.
Dos ciudadanos con mascarillas observan el escaparate de una tienda de empeños.
Efe

Igual que ocurriese hace unos años al calor del estallido de la burbuja inmobiliaria, los primeros compases de la desescalada tras la cuarentena y los primeros efectos de la crisis económica postcovid están llevando a un notable volumen de clientes a las tiendas de ‘compro oro’, así como a otras casas de empeño con un catálogo más variado y a los Montes de Piedad dependientes de las cajas de ahorros. El origen de esta actividad radica en las perspectivas económicas poco halagüeñas, sobre todo para algunos sectores, lo que unido a la tardanza en el pago de la parte de los ERTE que corresponde al SEPE está llevando a muchas familias con escasos ahorros o con unos gastos fijos elevados a una situación límite, lo mismo que a muchos empresarios y autónomos.

“Desde el primer día en que pudimos abrir el local nos encontramos con bastante trabajo, aunque más que un ir y venir de clientes lo que tuvimos fue una avalancha constante de llamadas y consultas, muy por encima de lo habitual. Pensábamos que se trataría de transacciones planteadas antes del estado de alarma, pero por lo que vamos hablando con los clientes, en muchos casos se trata de situaciones sobrevenidas”, indica Joaquín Rodríguez, propietario de un negocio de compro oro ubicado en el barrio zaragozano de Las Delicias.

La misma opinión sostienen en otro negocio, en este caso en el centro de la ciudad: “Tenemos la sensación de que, o mejora rápido el mercado laboral, o el sector va a experimentar un nivel de actividad parecido al que tuvo entre 2010 y 2013, cuando abrieron muchas tiendas de compro oro debido a la fuerte demanda. Aquí, por ahora, no ha habido filas, pero sí están viniendo y llamando más interesados que el año pasado a estas alturas o que, mismamente, el mes de febrero”.

Carlos Villalba, director comercial de Agencia Valoro, con un local en Zaragoza y varios en toda España, se muestra más cauto que otros empresarios del sector: “De nuestras cuatro líneas de negocio, la que está despertando más interés es la apertura de agencias franquiciadas, ya que hay gente que prevé que este ámbito de negocio va a expandirse durante los próximos años”.

A diferencia de otros conocedores del sector, Villalba no ha detectado “una marabunta de personas que deseen vender metales o empeñar bienes, como sí ocurrió en la anterior crisis, cuando la mayor parte de los afectados no contaban con ninguna ayuda gubernamental ni tenían un colchón con el que amortiguar el golpe de quedarse en paro”. Además, Villalba opina que “mucha gente mayor, que es nuestra tipología mayoritaria de cliente, todavía tiene miedo de salir de casa”.

Montes de Piedad

Los Montes de Piedad están experimentando también una actividad extraordinaria. Raquel Sancho, responsable del Monte de Piedad de la Fundación Ibercaja, reconoce que en el caso de la caja “el pico de demanda está siendo importante”. “Abrimos en doble turno con cita previa y acumulamos más de 400 citas esta semana, que es una cifra muy elevada, altísima. Hay un doble efecto, un doble origen. El que nos vino impuesto, pues no somos considerados actividad esencial y no hemos podido abrir hasta hace unos días, y que la alta demanda también de gente que necesitaba regularizar los empeños. En este sentido queremos que haya tranquilidad: se han congelado las subastas y no se están cobrando intereses de demora ni vencimientos. Somos totalmente conscientes de la situación y hemos asegurado la recuperación de las joyas, que tienen un valor sentimental”, cuenta.

Sancho califica la crisis de “muy rápida”, por lo que el efecto sobre los empeños ha sido “inmediato”. “Viene gente que habitualmente no era cliente porque tiene que afrontar gastos muy básicos: para las facturas del mes o para comer. También autónomos, pero la mayoría economías débiles. Ya damos citas para 3 ó 4 semanas vista”, concluye.

En la asociación nacional de Montes Piedad (Presea) se prevé cierta avalancha de usuarios, que ya han formado filas en los territorios donde el confinamiento es más laxo, como Baleares. “En cuanto se reduzcan las actuales restricciones de aforo, la actividad ordinaria se disparará entre un 150% y un 200%, y será entonces cuando se podría generar una afluencia masiva de clientes. Lo que ya se han disparado, hasta el 300 % desde la declaración del estado de alarma en España, son las consultas sobre préstamos concedidos, renovaciones, simulaciones y también cancelaciones, porque también hay quien durante el confinamiento ha podido ahorrar y recuperar el objeto que ha entregado como prenda”, apuntan desde la organización.

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