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"Estuve aislado con todos los síntomas del coronavirus"

Mariano Ortega, exjugador y exentrenador del CAI Aragón, estuvo confinado en Guadalajara.

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Mariano Ortega, en un selfi en su domicilio.
Heraldo

El coronavirus no discrimina en su ataque. Se dibujan perfiles: que si obesos, que si fumadores, que si bebedores... La historia que sigue colisiona con la prevalencia vírica. La covid se ha atrevido hasta con un portento físico, el excampeón del mundo de balonmano Mariano Ortega.

El otro día me tenía preocupado con la maldita tos...

Ya estoy perfectamente. Estuve mal unos días, aislado y con todos los síntomas del coronavirus durante el confinamiento en Guadalajara. Ahora estoy en Burgos con mi mujer y mis tres hijos. Gracias a Dios, todos estamos bien.

O sea, cree que ha tenido el bicho dentro...

No he tenido la confirmación, pues no me realizaron el test, pero la fiebre, la tos y el agotamiento físico...

No es sencillo verle agotado a usted, no...

Comencé a sentirme mal a la semana del confinamiento. En el equipo dejamos de entrenar un par de días antes de iniciarse el encierro. Fue en la semana inmediatamente posterior a las manifestaciones del 8-M. Estábamos a solo 50 kilómetros de Madrid, en las puertas de un foco de la epidemia. La competición, la Liga Asobal, quedó detenida para luego ser dada como finalizada.

E inició el confinamiento.

Me encerré en mi casa de Guadalajara yo solo. No salía para nada, ni para ir a comprar. Un directivo del BM Guadalajara me traía la comida a casa. Con el paso de los días, comencé a sentirme mal. Después de estar una semana parado, sin realizar actividad física, comencé a hacer tablas de ejercicios físicos. Me sentía mal, cansado... Me tomé la temperatura y tenía fiebre. Llamé al teléfono del coronavirus en Castilla-La Mancha. Me asesoraron. La fiebre fue a menos y pasó en unos días.

¿Cuánto tiempo estuvo así, en medio de la incertidumbre?

Me recuperé y pasé tres semanas de confinamiento. Cuando ya había pasado el tiempo suficiente, regresé a casa, para estar con los míos. Tenía muchas ganas de ver a mi mujer, Noemí; y a mis hijos, Daniel, Verónica y Álvaro.

¿Cómo divisa la denominada nueva normalidad?

Con preocupación. Se evoluciona progresivamente. La situación ya es mejor, y todos confiamos en que regresaremos a la normalidad. Profesionalmente, tengo firmado un año más en Guadalajara, donde me encuentro muy a gusto.

Después de una magnífica carrera como jugador, se está labrando un sólido prestigio como entrenador.

Este año habíamos ido de menos a más. Estoy muy satisfecho de la evolución del equipo. Estuve entrenando en Arabia Saudí, Burgos y el Benfica de Portugal. Y antes, en Zaragoza, de donde guardo un recuerdo maravilloso.

Zaragoza también guarda un gran recuerdo de usted.

Fueron nueve años muy fructíferos. Igual como jugador que como entrenador. Como jugador había jugado en Valladolid, Teka de Santander y Ciudad Real. Y en la selección española. Vine a Zaragoza con Ricardo Arregui como presidente. En nuestra primera participación europea, nos metimos en una final.

Con el Magdeburgo. Inolvidable.

Después, con Domingo Aguerri como presidente, pasé a ser el entrenador. Óscar Mainer siempre estuvo a mi lado. Mainer... ¡Qué pena su pérdida! Una de las personas más íntegras que he conocido en mi vida.

La persona más íntegra que he conocido yo...

Se hizo una gran labor. El BM Aragón era respetado en España. Puntales de la selección española actual, como Maqueda o Álex Dujshebáev, vinieron a Zaragoza siendo unos chavales.

Álex no jugaba en Logroño...

Fue una apuesta de Óscar Mainer. Y ya lo ve ahora, lanzando las bolas decisivas que ganan títulos para España... Un jugador sensacional. Fue una lástima la desaparición del equipo. Zaragoza merece estar en la élite. Confío en que regrese pronto.

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