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coronavirus

Contador de mascarillas en Zaragoza: empate técnico entre quienes las llevan y quienes no

La ampliación de su uso obligatorio llega en un momento de expansión de las mascarillas en la calle. "Tenían que haberlo impuesto antes", dicen algunos.

En Gran Vía, a primera hora de la tarde, este martes había más gente sin mascarilla que con mascarilla.
En Gran Vía, a primera hora de la tarde, este martes había más gente sin mascarilla que con mascarilla.
Laura Uranga

Las mascarillas han pasado a ser un complemento más en la era-Covid. En plena calle, hace varias semanas su uso no era -ni mucho menos- generalizado. Ahora, el panorama ha cambiado. En el momento en el que la obligatoriedad de su uso se amplía, un conteo callejero -y orientativo- en Zaragoza arroja un empate técnico entre los que la usan y los que no en espacios abiertos.

Como se ha publicado este miércoles en el BOE, desde este jueves serán obligatorias para los mayores de 6 años en lugares públicos si no se puede mantener la distancia mínima. Tras varias semanas en las que las autoridades y los expertos han lanzado multitud de mensajes sobre las mascarillas (algunos de ellos contradictorios entre sí), finalmente serán obligatorias también en los espacios cerrados y en los lugares abiertos en los que no se pueda garantizar la distancia mínima de dos metros entre personas.

Estas novedades cogen a la población dividida entre quienes llevan mascarilla en la calle y quienes no la consideran necesaria, al menos en determinados momentos. Este martes, con la obligatoriedad aún sin entrar en vigor, un conteo de las personas que pasaban durante 15 minutos por cuatro puntos de Zaragoza arrojaba que 307 de ellas llevaban mascarilla, mientras que 302 no la portaban.

En el bulevar de Gran Vía, un espacio relativamente abierto en el que por la tarde no había grandes aglomeraciones, los ‘sin-mascarilla’ ganaron por 119 a 94 entre las 16.00 y las 16.15. Pilar Blasco y Víctor Lahuerta caminaban juntos por el paseo y, sin saberlo, representaban ese empate técnico municipal, ya que ella portaba la mascarilla y él no. “Así me siento más segura”, justificaba Pilar. “Yo la llevo en lugares cerrados; pero al aire libre, si hay distancias, considero que no hace falta”, opinaba Víctor. En cualquier caso, ambos apoyaban la extensión de la obligatoriedad de su uso: “Me parece perfecto”, ratificaban ambos.

Heraldo TV ha salido a la calle para preguntar a los ciudadanos si están de acuerdo con la nueva norma de llevar mascarillas obligatoriamente en los espacios públicos cerrados y en la calle, si no se puede respetar la distancia de seguridad. Esto es lo que nos han dicho.

Por el carril bici, ganaron claramente quienes no llevan la mascarilla, aunque de todo había. Incluso entrando o saliendo de los comercios se podía ver fácilmente gente sin protección. Algunos viandantes sí la llevaban, pero descansando debajo de la barbilla, colgada en la muñeca… Acciones como fumar, hablar por teléfono o comer un helado hacía que muchos aparcaran su uso por un rato.

En el paseo de la Independencia, otro espacio bastante abierto y con amplias aceras, el resultado fue el contrario: victoria para los ‘con-mascarilla’ por 73 a 65 entre las 16.30 y las 16.45. Eduardo Cremades señalaba que la decisión de extender el uso obligatorio “se tenía que haber tomado mucho antes”. “Yo la uso en la calle y también en el despacho, porque vienen clientes”, afirmaba. A su juicio, se ve a la gente “cada vez más concienciada”, con la salvedad de los jóvenes, a quienes parece que les cuesta más.

A simple vista, y a riesgo de generalizar, es evidente que los adolescentes y los jóvenes en general las usan menos. De hecho, muchos de los mensajes de concienciación que han lanzado las autoridades sanitarias para evitar la propagación del coronavirus han ido dirigidos a ellos. Entre los más mayores su uso estos días es casi total, mientras que en los niños es más infrecuente, por los problemas que muchos de ellos ponen para llevarlas.

En el Camino del Puente Virrey, en San José, la anchura de las aceras no llega a los dos metros. Por lo tanto, cruzarse con alguien significa invadir su espacio de seguridad sí o sí. Pese a ello, menos de la mitad de los viandantes que pasaron entre las 17.30 y las 17.45 llevaban mascarilla: 58 a 59. “En espacios abiertos no me da la sensación de que sea necesario llevarla, la verdad, no siento que esté desprotegido”, comentaba Raúl Martínez, vecino de la zona.

La calle de Miguel Servet es el último escenario de este conteo orientativo de la realidad de las mascarillas en Zaragoza. Allí, dominan con relativa claridad los viandantes que cubren su rostro con algún modelo de protección: 82 a 59 entre las 18.00 y las 18.15. Juan Pablo y Carmen las llevaban, aunque su pequeño Ismael, de 6 años, no. “La lleva un rato, pero luego se agobia, y como va corriendo, saltando y moviéndose, se la quita”, explicaban. A partir de hoy, será imprescindible llevarla encima al salir de casa. Aunque su uso sea recomendado, solo será obligatorio si se invaden las distancias mínimas, si se entra al transporte público o a algún espacio cerrado.

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