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Aragón

aragón es extraordinario

Una persiana sigue arriba en Daroca a pesar de la covid-19

Ricardo Lázaro y Maribel Lavilla, tras más de 40 años, ceden el testigo de su ferretería en Daroca a Servando Rubio y Susana Muñoz que apuestan por seguir en la ciudad.

Maribel Lavilla y Ricardo Lázaro, tras su mostrador de la ferretería de Daroca
Maribel Lavilla y Ricardo Lázaro, tras su mostrador de la ferretería de Daroca

“Habíamos imaginado nuestra despedida de cientos de maneras diferentes, pero siempre detrás del mostrador”. Así empieza la carta virtual de despedida que publicaron este domingo Ricardo Lázaro y Maribel Lavilla: se jubilan tras más de cuatro décadas al frente de su ferretería de Daroca. “Cumplí los 65 el 25 de marzo y el traspaso estaba ya estudiado, pero después de tener un trato tan cercano con los clientes no pensábamos que fuera a través de Internet”, reconoce Ricardo.

A pesar de contar con 43 años cotizados, el vínculo con el negocio, Ricardo tiene muchas más horas de vuelo: “Mamé el negocio desde pequeño, cuando mis padres (Julio y Adela) se hacían retahílas –anotaciones– con los productos que los vecinos de la ciudad y los pueblos se llevaban, y se liquidaban más tarde”. Entonces la tienda era una mezcla de ultramarinos, acería y ferretería. “Había calzado, chocolate, aceite, jabón; mi padre empezó de cero, tuvo que hacerse un hueco”.

Cuando Ricardo asumió la gerencia tuvo claro que había que especializarse. “Me quedé con los tornillos, que nunca se pasan de moda. Todo ha cambiado mucho; en tiempos de mis padres, si a la gente que venía de los pueblos le iba mal un horario del autobús, se quedaba a comer en casa”. La semilla del negocio actual se puso en 1952, cuando el número de habitantes en la cabecera comarcal y el resto de la demarcación era muy superior al de hoy en día.

Aunque ellos dejan de estar detrás del mostrador, la actividad no cesa. El negocio lo asumen Servando Rubio y Susana Muñoz. “Servando lleva tres años con nosotros, hemos congeniado muy bien y ha interiorizado el espíritu que supone un negocio familiar. La actividad queda en buenas manos”, defiende Lázaro. Por su parte, Servando y Susana ya se encuentran al pie del cañón, en plena calle Mayor darocense.

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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