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Magdalenas, rosquillas y polvorones salidos de los conventos de Zaragoza

Las hermanas del Monasterio de Santa Catalina de Zaragoza y del Convento de las Carmelitas Descalzas de San José de Maluenda elaboran dulces artesanos. Pronto se sumarán a estas 'Las Mónicas', que tienen previsto abrir un obrador en junio.

Algunos de los dulces que se elaboran en el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José en Maluenda.
Algunos de los dulces que se elaboran en el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José en Maluenda.
Heraldo.es

Cuidadosos bordados, escapularios, formas para las misas (las hostias)... Son algunas de las salidas 'laborales' que se han buscado las monjas de clausura para poder mantenerse económicamente. A estas hay que sumar la elaboración de dulces artesanos, que tienen gran aceptación entre el público más goloso en nuestro país. En Zaragoza y provincia hay actualmente dos conventos que los elaboran y pronto se sumarán 'Las Mónicas', que tienen previsto abrir en junio un obrador de pastas en la capital. Por las circunstancias actuales, se han dejado de elaborar estas últimas semanas.

Las hermanas clarisas franciscanas del Monasterio de Santa Catalina de Zaragoza hacen cada semana unas magdalenas tradicionales que gustan mucho, cuyos ingredientes son azúcar, harina, aceite y un poco de limón. El monasterio, en el que viven 16 hermanas, cuenta con obrador desde el año 2017. Asimismo, hacen otros dulces bajo petición como son pastas de té, mantecados de anís y coquitos (con el coco como elemento principal)  y no descartan (también a demanda) hacer turrón de guirlache las próximas Navidades.

Por su parte,  las hermanas del Convento de las Carmelitas Descalzas de San José de Maluenda, cerca de Calatayud, elaboran una gran variedad de dulces a lo largo de todo el año. Lo llevan haciendo desde 2017, tal y como indica una de las 15 monjas de clausura que viven en el convento. Empanadillas de cabello de ángel, roscos de vino y de anís, rosquillas de almendra, almendradas, feos, galletas de café, sultanas (de coco y clara de huevo), yemas de Santa Teresa, bollitos de almedra, gallegas de la alegría e inteligencia (a base de nuez moscada, espelta y azúcar moreno) y polvores son algunos de sus delicatessen. Se pueden comprar en el propio convento y también en algunos establecimientos de la comarca zaragozana (se los envían a través de una empresa de paquetería). Aunque todos estos dulces se venden bien, las épocas de más salida coinciden con las fiestas de Calatayud y Maluenda y cuando más cantidad se elabora es en vacaciones de verano y en Navidades.

Quien pronto tienen previsto vender pastas artesanales son las monjas del Monasterio de Santa Mónica de Zaragoza, de la Orden Agustina y conocidas popularmente como 'Las Mónicas'. La actual situación les ha hecho retrasar a junio la puesta en marcha de un obrador nuevo del que saldrán rosquillas (que ya hacían para las visitas en fechas muy concretas)  y 5 o 6 variedades de pastas de té como medio de subsistencia. Estos dos meses han estado de pruebas para ajustar el producto al paladar de la zona. En un principio, comenzarán con venta directa en el propio monasterio -donde residen seis hermanas- de lunes a sábado en horario de 10.00 a 12.00 y de 16.00 a 18.00 y confían que en un futuro también lo puedan hacer 'online'.

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