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El deterioro de la ‘Casa de Dios’ de Épila se acentúa

La experta mundial en arte bruto Jo Farb muestra a través de fotografías las necesidades de mantenimiento de la obra de Julio Basanta, fallecido hace dos años

Las estatuas, en apenas un par de años, se han degradado en exceso.
Las estatuas, en apenas un par de años, se han degradado en exceso.
J. FARB

“Julio Basanta fue un artista autodidacta que creó uno de los entornos artísticos más importantes a nivel mundial”. Esta es la tesis de la profesora emérita de Arte de la Universidad Estatal de California, que lleva años luchando por salvar la conocida como ‘Casa de Dios’ de Épila. Hace unos días publicó en la revista ‘Bric A Brac’ un artículo en el que muestra cómo muchas de las esculturas se van deteriorando, por lo que vuelve a pedir a las administraciones aragonesas que intervengan para conservar esta singular obra a orillas del Jalón, actualmente al cuidado de la viuda del autor.

Farb repasa con una serie de fotografías que ha ido haciendo durante sus visitas a España cómo muchas de las estatuas van perdiendo brillo, color o, incluso, parte de su fábrica (piedra y cemento) como consecuencia del paso del tiempo y de la falta de inversión en mantenimiento.

La catedrática estadounidense inició hace unos meses una campaña de recogida de firmas para llamar la atención sobre la pérdida de la ‘Casa de Dios’ e insiste en que “el tiempo es oro” si no se quiere ver cómo se pierde el que considera “uno de los mejores paisajes artísticos del mundo”. “Después de la de Basanta en julio de 2018, su obra se ha empezado a deteriorar gravemente. Por eso pedimos al Ayuntamiento de Épila, a la Diputación Provincial y al gobierno de la Comunidad que dedique los fondos para empezar la conservación de este lugar artístico”, explica Farb.

La autora explica que la obra de Basanta -artista autodidacta que trabajó en esta Casa durante 40 años- ha empezado a degradarse seriamente por las lluvias y el frío del invierno. “Dos esculturas ya han colapsado y el resto sufre daños en su superficie que serán irreparables si se sigue esperando año tras año”. Explica Farb que muchas artes populares menores están protegidas y preservadas en galerías o museos, pero lamenta que no se actúe contra la degradación de estos entornos artísticos más amplios a la intemperie, que no solo sufren la corrosión de sus materiales más frágiles sino también el vandalismo. La ‘Casa de Dios’ la forman docenas de esculturas policromadas, que ilustran la ferviente creencia de Basanta en torno al mandamiento de ‘No matarás’, después de que su hermano e hijo fallecieran prematuramente.

Detalle de otra de las figuras sobre las que la lluvia ha hecho mella.
Detalle de otra de las figuras sobre las que la lluvia ha hecho mella.
J. FARB

La experta cita en su artículos algunos ejemplos del desalentador futuro que le puede esperar al jardín de Basanta si no se toman medidas. Conoce Farb los daños que sufrió el ‘Poblado salvaje’ de Josep Pujiula en Argelaguer, donde la lluvia y los vientos desbarataron la madera, y también cita de ejemplo la catedral de Justo Gallego de Mejorada del Campo, en Madrid, donde flaquea el mortero y compromete la solidez de la obra. En el caso de Basanta, otro problema es que el autor usó de base maniquíes reciclado de superficies comerciales, que a duras penas soportan el pesado hormigón del que fueron revestidos, por lo que varias piezas están comenzando a agrietarse. 

En el otro lado de la balanza, en la parte positiva, Farb señala que cuando hay propósito de preservar las obras también se consiguen sacar adelante. Cita ‘El capricho de Cotrina’, en Badajoz, una suerte de construcción que evoca a las de Gaudí, que tras una intensa campaña para darla a conocer está gozando de la protección y los parabienes de la administración local, que incluso le ha sabido sacar provecho turístico. El citado ‘Poblado salvaje’ de Pujiula, tras una intensa campaña vecinal, también consiguió ser declarado Bien de Interés Local, y salvarse así de una ruina que amenaza ahora a la ‘Casa de Dios’ y para la que los amantes del arte bruto piden más atenciones. 

Farb entiende que el mensaje de Basanta “es fuerte, violento y no para todos los públicos”, pero considera que este arte tan ajeno a la cultura oficial “es un regalo de enorme intensidad”, aunque no se sepa muy bien qué hacer con él.

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