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desescalada

“Hasta para tomarse un café hay que ir partido a partido”

Algunos hosteleros han reabierto hoy sus terrazas con los aforos restringidos. Son conscientes de que “estos días no se gana dinero", pero se congratulan de reencontrarse con sus clientes de siempre

A los servilleteros del bar les ha salido competencia en la barra: decenas de botes de gel hidroalcóholico son casi tan demandados por los primeros clientes como los cortados, las tapas o las propias servilletas. Algunos pocos establecimiento de restauración han vuelto esta mañana a levantar sus persianas y los primeros clientes han ido asomando, aunque guardando las distancias. “Qué ganas tenía de dejarme de capsulitas y tomarme un buen café”, decía María Ángeles Valente, a las puertas del bar Río de la Plata en la plaza de Roma. Ella cogía el café para llevar porque la terraza se había llenado enseguida. “Hay que aprovechar que hace buena mañana y que ya, poco a poco, volvemos a hacer vida normal. Todo va a ir muy despacio, hasta para tomarse un café hay que ir partido a partido, pero al menos ya no estamos encerrados”, decía Antonio Giner en la terraza. A su espalda, hacia la calle de Santander, una pequeña fila de media docena de personas esperaba que algunos de los clientes se levantaran para acechar una de las pocas mesas que el local había habilitado.

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Las terrazas de algunos bares de Zaragoza estaban a rebosar en la primera jornada de la fase 1 en la que han sido reabiertas al 50%.
Las terrazas de bares y restaurantes han reabierto este lunes tras 57 días de cierre por el coronavirus. Muchos zaragozanos se han podido tomar su primer café sentados en un establecimiento desde que comenzó esta crisis sanitaria. Las tiendas de menos de 400 metros cuadrados también han abierto ya sin cita previa.

No han sido muchas las terrazas que han abierto esta mañana, acaso, porque a algunos establecimientos no les sale a cuenta colocarlas. En la fase 1 que hoy se estrena en Aragón se permite estar al aire libre con el 50% del aforo y con una ocupación máxima de diez personas por mesa, pero la norma no está del todo muy clara. ¿Cómo se controla que no se junten mesas? ¿Tiene que haber distancia entre las sillas?

En la plaza de San Francisco la mayoría de los locales aún estaban cerrados esta mañana pero sí se veía trajín en su interior con preparativos para una próxima reapertura. Lo mismo sucedía en Tomás Bretón o la avenida de Goya, si bien en el corazón de Zaragoza sí afloraban tímidamente algunas terrazas.

Preparativos en la plaza de San Francisco, donde esta mañana aún no había bares abiertos.
Preparativos en la plaza de San Francisco, donde esta mañana aún no había bares abiertos.
Heraldo

Hemos vuelto a dar servicio de cafés, desayunos, minis… Abro por la puerta de Don Jaime I para llevar y por la calle Refugio es por donde se entra a la terraza. Allí he puesto doce mesas en seis grupos para que haya dos metros entre unas y otras”, explica Cristina Pemán, de la cafetería Dídola. Esta mañana de lunes la actividad está siendo animada gracias a los trabajadores de la zona y a parejas que ocupan la terraza “con sentido común”.

“Respetamos todas las medidas de seguridad aunque sea un poco complicado. Lo que tiene que hacer la gente es lavarse las manos con cualquier cosa que toque y mantener las distancias con quien no conozca”, explican en este local, que hace pocos meses se mudó de María Zambrano a Don Jaime.

Muchos hosteleros han optado, no obstante, por no abrir aún en la fase 1 porque no les compensa y los números no les salen. Gran parte de los bares de Zaragoza, cuya superficie de terraza es muy limitada, esperará aún un par de semanas a que las autoridades sanitarias permitan consumir dentro de los locales. Pemán reconoce que “estos días no se gana dinero, pero hay que tener en cuenta que esto es una fase”. En nuestro caso tenemos que darnos a conocer y nos alegra dar servicio personas en las oficinas porque la gente echa de menos tomarse un mini, un croasán, una tortilla de patata...”

La terraza de Dídola, que da a la calle Refugio
La terraza de Dídola, que da a la calle Refugio
Heraldo

En B52, en Bretón, lo están preparando todo para poder abrir esta tarde porque cree que tendrán “más tirón con las cervezas”. Explican que han sido días de cierta confusión y que “lo más correoso va a ser tener que limpiar el baño cada vez que lo use alguien”. No obstante, prefieren volver a “activarse” ahora que se ve mucho más movimiento en la calle y creen que las incongruencias y dudas (sobre todo, relativa a los horarios y aforos) se irán solventando conforme pasen los primeros días. “Nos propusieron poner mamparas, entre las mesas, dentro del local, pero además de la inversión creo que serían más estorbo que otra cosa, prefiero llegado el caso quitar mesas”, cuenta el gerente. Los responsables hosteleros señalan que han retirado muchas cartas físicas para que no se toqueteen y que prefieren cobrar con tarjeta antes de recibir monedas.

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