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Aragón

Tercer Milenio

Gabriel Alfranca, doctor en nanomedicina en Shanghai

"En junio, temo encontrarme atrapado en China sin dinero, sin visado ni vuelo para volver"

El doctor en Nanomedicina Gabriel Alfranca llegó a China en enero, lleva desde febrero sin poder entrar al campus de Shanghai y tuvo que leer su tesis por videoconferencia en marzo. Discriminado por ser extranjero, ahora intenta conseguir un vuelo para regresar. Su visado caduca a final del mes que viene.

Gabriel Alfranca, en la habitación donde vive en Shanghai.
Gabriel Alfranca, en la habitación donde vive en Shanghai.
G. A.

Lleva ya tres vuelos cancelados, uno en abril y dos en mayo, en tres compañías distintas. El cuarto intento del investigador zaragozano Gabriel Alfranca de volver a España desde China es a principios de junio y, "si mi vuelo se retrasase todavía más, como mi visado caduca a finales de ese mes, existe la posibilidad de encontrarme atrapado en China sin dinero, sin visado y sin vuelo para volver a España". Para los dos últimos vuelos ha tenido que pedir a sus padres que le hicieran la reserva, ya que "estoy sin beca –la beca nos la cortan al graduarnos, lo cual hice a finales de marzo–, y sin ahorros, ya que todavía no me han devuelto el dinero de los anteriores billetes, que compré a un precio mucho más alto de lo habitual".

Es bioquímico y biólogo molecular por la Universidad de Zaragoza y, "muy recientemente, por fin, doctor en Nanomedicina por la Shanghai Jiaotong University". Desde el curso 2015-16 ha estado realizando su doctorado por ambas universidades y "pronto espero tener el título reconocido también por Unizar, para lo cual he estado haciendo viajes entre ambas instituciones, trabajando en varios laboratorios". Estudia el uso de nanopartículas de oro para terapia de cáncer y también para el desarrollo de biosensores.

"Cuando la epidemia se controló en China y comenzó su expansión en el resto del mundo: los extranjeros pasamos a ser discriminados por el mero hecho de serlo"

"Desde que vine a Shanghai por primera vez, he sentido que me han acogido con los brazos abiertos –recuerda–. Al principio la barrera cultural y del idioma se me hicieron duras, pero al final logré adaptarme". Pero en este momento, tiene vetado el acceso a la universidad por ser extranjero y porque no le consideran estudiante al haberse doctorado en marzo, leyendo la tesis por videoconferencia. "De momento, parece que los estudiantes extranjeros en la universidad somos estudiantes de segunda", se lamenta. Para él, "lo peor vino cuando la epidemia se controló en China y comenzó su expansión en el resto del mundo: los extranjeros pasamos a ser discriminados por el mero hecho de serlo". A pesar de que él llevaba más de tres meses sin salir de China y el confinamiento ya estaba levantado, "incluso amigos míos chinos se negaban a quedar conmigo y con otros extranjeros".

Cuando la Covid-19 llegó a Shanghai, en febrero, el cierre del campus complicó extraordinariamente la vida de los estudiantes que, como él, viven "en una habitación con baño individual y una mesa donde caliento comida ya preparada mediante una pequeña olla eléctrica". Su conexión a internet es "pésima", por lo que para trabajar "suelo irme a un restaurante donde como y ceno y aprovecho su wifi". Por ahora, sus emails con la universidad y el consulado no le aportan soluciones.

Vuelta a la normalidad en Shanghai

En Shanghai,” academias, escuelas, centros de enseñanza en general y las universidades siguen con acceso limitado y algunas academias ya han anunciado que echan el cierre hasta después de verano”. Por lo demás, la vida cotidiana ha vuelto a la normalidad para la mayoría de la gente. “Evidentemente no es mi caso debido a mi imposibilidad de acceder al campus, pero los centros comerciales están en pleno funcionamiento, el metro vuelve a ser el hervidero de gente que era antes y la gente sale a la calle ya sin miedo. Incluso caminando por la calle se puede llegar a ver algún rostro sin mascarilla”.

En cuanto a trabajo, Alfranca conoce “a muchas personas que han perdido su empleo y otras que han tenido que recurrir a trabajos a tiempo parcial hasta que volviesen a abrir sus centros de trabajo, pero que yo sepa la mayoría han vuelto ya a trabajar”.

Con la perspectiva de haber vivido en persona esta crisis desde China, y aunque advierte que no es virólogo ni epidemiólogo ni sociólogo, cree que “más que poner etiquetas sobre países de forma individual deberíamos contextualizar como continentes y culturas”. Así, “China y los países asiáticos de su entorno han vivido experiencias traumáticas en lo que se refiere a epidemias. Eso hace que hayan estado mucho mejor preparados para afrontar esta, que sus gobiernos hayan respondido de forma más efectiva y que sus gentes hayan tomado las recomendaciones de estos como lo que son: normas que deben cumplirse salvo causa absolutamente justificada –reflexiona-. En aquellos lugares donde se llegó al confinamiento (principalmente Hubei), las medidas tempranas que se tomaron en Shanghai posiblemente no habrían sido suficientes, ya que el brote ya estaba mucho más extendido. Sin embargo, en Shanghai ha sido suficiente con medidas mucho más laxas comparadas con el confinamiento realizado en Hubei o en España”.

“Los peligros de epidemias y pandemias son como los meteoritos: sabes que algún día llegarán, pero no sabes cuándo"

En su opinión, “los peligros de epidemias y pandemias son como los meteoritos: sabes que algún día llegarán, pero no sabes cuándo. Y al no ver el peligro inminente corremos el riesgo de creer, como muchos de nosotros creímos, que ese día nunca llegará. Los humanos siempre tomamos medidas ante una amenaza a posteriori. Por alguna extraña razón, rara vez somos capaces de tomar medidas ante algo que todavía no nos ha afectado directamente, y esto se ve claramente en cómo esta pandemia ha afectado a la inmensa mayoría de países occidentales”.

Está seguro de que “estaremos preparados cuando llegue la próxima. Igual que con los meteoritos, es solo cuestión de tiempo que llegue otra pandemia similar o quizás incluso peor, pero estamos a tiempo de aprender la lección y evitar que se repita”.

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