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Día de la Madre en cuarentena: tan cerca... y a la vez tan lejos

Testimonios de madres que no pueden conocer a sus nietos y de hijas que tendrán que conformarse con verse por videollamada mientras dure la crisis del coronavirus. 

Celebración del Día de la Madre en cuarentena
Celebración del Día de la Madre en cuarentena
Heraldo.es

La pandemia producida por la enfermedad covid-19 ha cambiado muchas cosas en nuestro día a día. Desde nuestra manera de hacer la compra o limpiar la casa hasta actividades antes tan cotidianas como dar un simple paseo o comunicarnos con nuestro entorno… Como no podía ser de otra forma, el coronavirus también ha trastocado todo tipo de eventos y sucesos como nacimientos, funerales o cumpleaños. Y, como no, el Día de la Madre.

Este domingo, 3 de mayo, serán muchas las familias que celebrarán este día en la distancia. Muchos incluso más que nunca a pesar de estar lejos, otros a tan solo un par de kilómetros pero sin poder abrazarse. Este año el día de la Madre nos deja historias de todo tipo, historias como estas de aragoneses que están muy lejos pero a quienes los kilómetros les pesan como nunca mientras otros, estando a tan solo unas manzanas de distancia, no van a poder tocarse.

Día de la madre en cuarentena: Lorena Pascual y su madre.
Día de la madre en cuarentena: Lorena Pascual y su madre.
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“Es el primer año que no voy a poder ir a ver a mi madre en este día y espero que el último” Lorena Pascual 

Es el caso de Lorena Pascual (38), una zaragozana vecina del barrio de Santa Isabel que, a pesar de tener a su madre “muy cerca”, en el barrio de la Jota, este año faltará a este día tan especial para ella. “Es el primer año que no la voy a poder ir a ver en este día y espero que el último”, afirma. Ante una situación como la actual, completamente inimaginable, esta zaragozana asegura que, en ocasiones, siente como si estuviéramos viviendo una película.

Una de las cosas que peor lleva de la pandemia es, precisamente, estar alejada de los suyos. En este día tan especial, sobre todo, de su madre, María Victoria. “Para mí es muy desagradable no poder pasarlo con ella ni darle un abrazo como se merece, aunque, si te soy sincera, le daría muchos más besos y abrazos de lo normal”, asegura. En su opinión, lo ocurrido con la crisis sanitaria le ha servido para reflexionar sobre “lo que verdaderamente importa en la vida”.

Jara Fernández, con su madre y su hermano
Jara Fernández, con su madre y su hermano
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Otra vecina de la capital aragonesa, Jara Fernández (32) también se ha visto obligada a cancelar su tradicional escapada anual con su madre, Ana, como suelen hacer para celebrar sendos cumpleaños y este día tan especial. “Este año hemos vivido ambos cumpleaños en la distancia y nos hemos quedado sin viaje, pero cuando todo esto pase y se pueda haremos algo todavía mejor”, reivindica.

Al ser preguntada por su madre, Fernández no duda: “es una mujer fuerte, valiente, trabajadora, familiar y amiga de sus amigos que me ha enseñado a disfrutar de cada momento”. Por eso, y aunque este año no haya reunión familiar, tanto ella como su hermano, David, han decidido cambiar el formato y hacerle un regalo a domicilio. “Aunque lo estamos viviendo con más nostalgia de lo normal estoy segura de que cuando todo esto termine lo celebraremos como se merece porque todo esto te hace darle más importancia a este tipo de cosas”, reconoce.

Jenifer Platero y su madre
Jenifer Platero y su madre
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Para Jenifer Platero (34), quien a pesar de vivir separada de su madre, Angelines, se veían  cada día pues quedaban para tomar un café y ponerse al día, el día de la Madre es una celebración muy especial. Tanto que asegura que cada año el simple hecho de elegir el regalo perfecto le pone algo nerviosa: “Tan solo el hecho de pensar en lo que se va a emocionar ya me mueve algo porque soy muy sentimental y me encanta superarme cada año”.

Y, al parecer, siempre lo consigue. Sin ir más lejos el año pasado le regaló un lienzo en el que aparecían sus tres hijos y cinco nietos con el que no pudo dejar de llorar en un buen rato. “La queremos todos los días de año pero es una buena oportunidad de recordárselo”, reconoce.

“Solo tengo palabras buenas para ella. Lo es todo para mí en la vida. A mi padre lo quiero muchísimo pero ella me ha enseñado muchas cosas y significa muchísimo para mí”, asegura, emocionada. Y no es para menos, ya que Platero está embarazada de siete meses y espera la llegada de Naysha en julio. “Ver cómo se pierde dos meses de mi embarazo siendo que de normal la veo a diario está siendo mucho más duro por no poder tenerla a mi lado”, admite.

Madres, ¡y también abuelas!

Y ¿qué piensa la futura abuela, Angelines Gallego (64) de todo esto? Sin duda las abuelas también tienen mucho que decir de este día. “Para mí el día de la madre significa estar todos juntos y celebrarlo con todos”, explica la zaragozana, notablemente emocionada. Tras casi dos meses desde que se declarase el estado de alarma en nuestro país, el peso de tantos días alejados de nuestros seres queridos comienza a pasar factura.

“Llevamos el confinamiento como podemos pero sin duda lo que peor llevo es no estar con mis hijos y mis nietos, los echo mucho en falta”, reconoce. Sobre todo, destaca el hecho de estar lejos de su hija en plena fase final de su embarazo: “solo tengo ganas de darle un achuchón muy fuerte”.

“Mi hija es muy valiente, lo lleva mejor que yo”. Dolores Pereiro, madre de Lorena y abuela de Ainielle, a quien todavía no ha podido conocer  

Dolores Pereiro (58) sabe bien lo que se siente pues hace tan solo una semana nacía su nieta Ainielle… en Soria. Es decir que, según el plan de desescalada anunciado por el Gobierno, la zaragozana no podrá ir a conocer a su nieta hasta finales del mes de junio como pronto, dado que están en diferentes provincias y comunidades. “Mi hija tuvo que dar a luz completamente sola porque en Soria no podía llevar acompañante”, relata. Lorena dio a luz el sábado a las 18.30 y asegura que “salió todo estupendamente”.

“Mi hija es muy valiente, lo lleva mejor que yo”, bromea. Ya desde Pobar, donde residen  Lorena, Jesús y su hijo Manaslu, de año y medio, -“el rey de la casa”, como lo llama Dolores- ha tenido la oportunidad de conocer a la recién llegada a través de videoconferencia. “Dada la situación lo llevo bien. Ya nos juntaremos cuando pase todo esto. Ahora toca tener paciencia y después nos abrazaremos lo que haga falta”, asegura.

Teresa Ibánez y su madre
Teresa Ibánez y su madre
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La distancia pesa más que nunca

En el caso de Teresa Ibañez, aragonesa radicada en Turín desde hace más de 15 años, afirma que a pesar de no ser una situación nueva para ella este año la distancia pesa más que nunca. “Es una situación que de normal para mí es muy dura porque estamos muy unidas, pero por fortuna es muy práctica con las tecnologías y estamos constantemente en contacto por videollamadas y mensajes”, asegura la zaragozana.

Su madre, Maite, tiene 80 años y vive sola, por eso la crisis provocada por el coronavirus y la rápida expansión de esta pandemia que se ha cebado con las personas mayores ha supuesto una preocupación extra para ella. “A la tristeza y preocupación por tenerla lejos se ha añadido el temor a que se contagie y no poder coger un avión para estar con ella. Esta impotencia me angustia muchísimo, aunque por otra parte me tranquiliza saber que es una persona extremadamente responsable y toma todas las medidas necesarias para protegerse”, concluye.

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