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Coronavirus

Las peluquerías ante la desescalada: "El teléfono no ha parado de sonar desde el martes"

Los establecimientos podrán abrir a partir del próximo lunes con cita previa y horario preferente para mayores de 65 años.

Raquel Alastuey, ayer en su peluquería de la avenida de Anselmo Clavé
Raquel Alastuey, ayer en su peluquería de la avenida de Anselmo Clavé
José Miguel Marco

El teléfono no ha parado de sonar desde el martes en las peluquerías. Estos establecimientos podrán abrir a partir del lunes con cita previa, con horarios de preferencia para los mayores de 65 años y sin apenas tiempo para adaptarse a su particular nueva normalidad. Tener que atender a sus clientes uno a uno hasta la siguiente fase del plan de desescalada, en la que su aforo quedará limitado al 30%, ha hecho que muchas tengan ya lista de espera.

"Les pedimos que tengan un poquito de paciencia. La atención será progresiva, siempre dentro de los márgenes que marque la ley y de la mejor forma que podamos. Estoy convencida de que la gente lo entenderá perfectamente", aseguró ayer Raquel Alastuey, presidenta de la Asociación Profesional de Peluquerías y Salones de Belleza de Zaragoza y propietaria de Rachel Estilistas.

Los establecimientos exigen al Gobierno central que marque las pautas y aclare cuanto antes cuál será el protocolo en el inicio de la desescalada, ya que todavía quedan "lagunas por concretar". Hay negocios que no descartan instalar mamparas en la zona de pago. El principal problema es que todavía no hay un "comunicado oficial" y que apenas quedan cinco días para reabrir.

La mayoría, no obstante, están haciendo acopio ya de material de protección –desde pantallas hasta guantes y mascarillas– o han venido haciéndolo en las últimas semanas. "La seguridad se garantizará por descontado. 

Mi local, por ejemplo, está ya desinfectado de arriba a abajo", afirmó Alastuey. Su teléfono, como el de muchos otros profesionales del sector, seguía ayer "echando humo". "Esto es un sinvivir. Nunca antes un peluquero había significado tanto en la vida de nadie", aseveró.

La imagen de las peluquerías tendrá, en cualquier caso, poco que ver a la de principios de enero. "Yo, por ejemplo, tengo cuatro tocadores y solo utilizaré dos para garantizar la distancia de seguridad", explicó Alastuey pensando ya en la siguiente fase. 

Tampoco se podrá ya compartir revista, habrá que extremar la seguridad a la hora de guardar los abrigos de los clientes e incluso, en según qué casos, los horarios podrían verse reducidos.

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