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Aragón

impacto del covid-19

SOS a Bruselas

El sector agroalimentario pide ayuda a la UE para afrontar la crisis del Covid-19. Y la Comisión Europea ha recogido el guante. 

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Una mujer, protegida frente al virus con guantes y mascarilla, habla por teléfono frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas.
o. H./efe

Los representantes de las organizaciones agrarias, los de las cooperativas agroalimentarias y el propio ministro de Agricultura están de acuerdo. Desde que el pasado 14 de marzo se declarara el estado de alarma sanitaria y durante los más de 40 días que la sociedad vive confinada para evitar la propagación del coronavirus, el sector agroalimentario ha demostrado su "vital papel", destacan, garantizando el abastecimiento de los alimentos con los más elevados estándares de seguridad y calidad.

Las organizaciones agrarias, las cooperativas y el Ministerio de Agricultura están también de acuerdo en que, a pesar de que el conjunto de la cadena alimentaria funciona con práctica normalidad, se observan "con preocupación» los impactos que el coronavirus está provocando en no pocos subsectores, especialmente en aquellos con fuerte vinculación con el canal Horeca, aquellos que no disponen de suficiente mano de obra para recoger las cosechas o aquellos que han visto suspendidos sus habituales canales de distribución.

Y por eso, las organizaciones agrarias, las cooperativas y el departamento que dirige Luis Planas están de acuerdo. Todos ellos miran hacia Bruselas y reclaman a la Unión Europea no solo que reconozca el valor estratégico que en estos momentos está demostrando el sector (que también), sino que lo tenga en cuenta para sus políticas futuras.

Pero, sobre todo, exigen al Ejecutivo comunitario que actúe ahora y con diligencia. Desde España, y también en colaboración con los representantes agrarios y políticos de los socios comunitarios, los representantes del sector han lanzado un SOS a la Comisión con el que reclaman "una ayuda urgente" para los sectores afectados por Covid-19. "La Unión Europea puede y debe hacer mucho más para apoyar a uno de sus sectores más estratégicos y esenciales: los agricultores y los ganaderos", coinciden en destacar todos ellos.

La Unión Europa ha respondido. Reconoce "la resiliencia que está mostrando el sector agroalimentario en estos tiempos sin precedentes". Y muestra su preocupación porque "a pesar de ello, la crisis de salud pública ha afectado profundamente a los mercados". Por eso, propone una batería de medidas excepcionales que incluyen ayudas para el almacenamiento de los productos más afectados por la pandemia, pero también una relajación de las normas de competencia para permitir la autoorganización del mercado de distintos sectores.

Bruselas confía en que estas medidas puedan ponerse en marcha a finales de abril, eso sí, después de que pasen el filtro de los estados miembros que deben votar e incluso plantear alguna modificación.

COAG, Asaja y UPA han hablado con una sola voz. Y la han alzado para que se escuche alto y claro en la Comisión Europea, a la que recuerdan que "no hay excusas" para no activar con urgencia medidas que ayuden al sector en estos momentos de dificultad. No es la primera vez desde que comenzó el estado de alarma que los representantes del sector han llamado a la puerta del Ejecutivo comunitario buscando acciones que permitan mitigar la complicada situación que ha provocado el Covid-19 en algunos subsectores agrarios. Lo hicieron ya hace más de un mes cuando la ganadería extensiva sintió en sus propias carnes el cierre de bares y restaurantes que provocó un brutal descenso de las ventas y el desplome de los precios.

Dicen las organizaciones agrarias que las medidas adoptadas hasta ahora por el comisario del ramo se han limitado a cuestiones administrativas -relacionadas con los plazos de la PAC- y, aunque son bien recibidas, «resultan claramente insuficientes». Por eso el sector insiste."Tenemos motivos más que suficientes para que exigir que Bruselas active medidas", señalan las organizaciones agrarias, que advierten de que la UE no puede ponerse de perfil ni fiarlo todo a la PAC porque la pandemia ha terminado por completar "una tormenta perfecta" que comenzó con el veto ruso y que activó EE. UU. con el aumento de aranceles a las exportaciones de producciones tan significativas para Aragón como el vino y el aceite. Por eso reclaman planes de almacenamiento para leche, quesos y carnes; ayudas para el ovino y caprino y destilación de crisis.

España, Italia y Francia

A esta última medida ha unido sus reivindicaciones la sección vitivinícola de Cooperativas agroalimentarias de España, que ha sumado fuerzas con sus homólogas de Francia e Italia. Todas ellas se han dirigido a Bruselas para exigir la puesta en marcha de una destilación de crisis que incluya el alcohol para uso sanitario.

Reclaman, además, el almacenamiento privado de vinos de alta calidad y valor añadido y que se flexibilice la aplicación de los planes nacionales del viñedo. «Es necesario adoptar de forma inmediata medidas excepcionales para evitar una mayor caída del mercado y facilitar que agricultores y cooperativas puedan mantener su actividad cuando la crisis vaya remitiendo», explican estas organizaciones. De lo hacerlo, advierten, la capacidad productiva de la UE, el empleo de las zonas rurales y el papel del sector contra el cambio climático "estarían en peligro".

La voz de los 27 ministros

Hacia Europa mira también ministro español de Agricultura, Luis Planas, que ha estampado su firma, junto con los otros 26 titulares del ramo de los Estados miembros, en una declaración destinada a Bruselas en la que reclaman "una respuesta europea continua, fuerte y coordinada", no solo porque el sector lo necesita (que también) sino para demostrar a los ciudadanos de la Unión "el importante papel que juegan los agricultores, los ganaderos y todo el sector agroalimentario frente al Covid-19". Porque para Planas y sus homólogos, que dejan claro que su inmediata prioridad es la protección de la vida y la salud humana, se está demostrando el vital papel del sector, "el encargado de dar tranquilidad a una sociedad confinada desde hace más de un mes asegurando el suministro de los alimentos con calidad y seguridad garantizada". Un papel esencial que no ha evitado que los productores y las industrias estén sufriendo también el impacto de la crisis sanitaria y los efectos económicos derivados del estado de alarma. Un impacto, señala la declaración, que "podría ser grave a medio y largo plazo".

Es por todo eso que, aunque valoran las actuaciones que Bruselas ha llevado a cabo hasta la fecha, los responsables de la política agraria de los Estados miembros reclaman más. Piden "una PAC fuerte en el futuro", pero exigen que, mientras llega ese mañana, se ponga hoy sobre la mesa "una ayuda excepcional" para aquellos sectores más afectados.

La respuesta de Bruselas

El comisario de Agricultura ha recogido el guante. Y su respuesta no se ha hecho esperar. Januzs Wojciechowki es consciente de que "las consecuencias de la crisis del coronavirus se dejan sentir cada vez más en el sector agroalimentario". Por eso, la Comisión Europea ha decidido "actuar con rapidez" y poner en marcha un paquete de medidas complementarias y excepcionales con las que "enviar una señal destinada a estabilizar los mercados, la producción futura y los precios y, con ello, garantizar la estabilidad del suministro de alimentos", dice.

Las medidas responden a las reivindicaciones del sector. Bruselas propone conceder ayudas al almacenamiento privado de una determinada parte de los lácteos (leche desnatada en polvo, mantequillas y quesos) y de las carnes de ovino, caprino y vacuno, que quedarán así fuera del mercado durante un mínimo de 2 a 3 meses y un máximo de 5 a 6 meses.

Propone que el vino, las frutas y hortalizas, el aceite y la apicultura podrán reorientar las prioridades de financiación a medidas de gestión de la crisis. Además, los operadores de los sectores de la leche, la floricultura y la patata están autorizados para planificar la producción o el almacenamiento privado. Y para poder hacerlo Bruselas admitirá una derogación excepcional de las normas de Competencia europeas. "Estoy convencido -dice Wojciechowski- de que estas medidas aliviarán los mercados y aportarán rápidamente resultados concretos".

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