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Aragón

coronavirus

El enorme reto de emprender en mitad de una pandemia mundial

Algunos negocios siguen en fase de esbozo y forja pese al estado de alarma y la cuarentena obligatoria. Otros han echado el freno.

Angela Simonetti y Augusto Alois, delante del horno que han importado desde Nápoles para su futuro restaurante.
Angela Simonetti y Augusto Alois, delante del horno que han importado desde Nápoles para su futuro restaurante.
HERALDO

Sentar las bases de un negocio y conseguir que eche a rodar nunca es sencillo. El reto se complica, y de qué manera, si las reglas del juego cambian a mitad de partido. Eso es lo que les ha ocurrido al puñado de emprendedores que, poco antes de que una pandemia mundial se plantase en sus pueblos y ciudades, trazaban las líneas maestras de una nueva empresa, valoraban sus puntos fuertes y débiles y comenzaban a tachar de la lista un sinfín de tareas, unas burocráticas y otras algo más tangibles.

A algunos, la situación propiciada por el covid-19 les ha llevado a dejar aparcado su nuevo negocio. Otros han decidido seguir para adelante. Es el caso de Angela Simonetti, Augusto Alois y Massimiliano Buganza, tres socios italianos radicados en Zaragoza que ultiman las obras de su futuro restaurante napolitano, La Parthénope, en el número 16 de la calle Verónica, justo tras las tribunas del Teatro Romano. “Al principio estábamos asustados, nos pilló todo de repente. Pero en seguida nos quitamos esos miedos y nos pusimos manos a la obra. Queríamos abrir para Semana Santa, pero evidentemente no fue posible. Así que ahora nos marcamos la mitad de mayo como objetivo. Empezaremos vendiendo a domicilio y, cuando se pueda, abriremos el local a los clientes”, cuenta Angela, que igual que su novio Augusto procede de Caserta, al norte de Nápoles. La tercera pata del proyecto es originaria de Génova.

De esa zona -famosa por ser cuna de la pizza- se han traído “un horno con materiales auténticos” y un obrador para elaborar la pasta fresca en el mismo local. La pareja, encargada de los fogones, pretende “conseguir un sabor auténtico y que el restaurante sea popular por ello”. Para darse a conocer, estos italoaragoneses promoverán en las próximas fechas un sorteo online y ya han comenzado a dar forma a sus redes sociales.

Otros negocios hosteleros, por el tipo de inversión que requieren, se han visto frenados por el coronavirus. En una de las esquina de la plaza de San Francisco con Fernando el Católico se proyectaba un nuevo establecimiento del grupo Tándem, una iniciativa detenida de la noche a la mañana. “Era un nuevo negocio para el grupo. No teníamos todavía trabajadores, pero la obra y las inversiones las hemos tenido que parar. Las entidades financieras, en líneas generales, han echado el freno”, cuenta Kike Júlvez, uno de los promotores. El zaragozano explica que el sector está expectante ante las decisiones que se tomen desde el Ejecutivo: “No es lo mismo poder meter en un local 50 personas que 15. En estos momentos muchos establecimientos están volcándose en el servicio ‘delivery’, pero no es más que una válvula de escape temporal, a la larga no es sostenible porque la facturación es mucho menor”.

Júlvez pondera el peso que la hostelería y el turismo tienen en el empleo: “Ya no solo en cuanto a personal de cocina o camareros, lo que se ve. Detrás hay también muchas empresas y profesionales independientes que estaban trabajando, agencias de marketing, comunicación, abogados, veterinarios, trabajadores de la construcción, decoración, informáticos… se va a perder mucho trabajo en este ámbito, va a haber negocios que echen el cierre y otros que, simplemente, no nazcan”.

Negocios especializados y un giro hacia lo ‘online’

El Registro Mercantil viene registrando estos días una serie de nuevas aperturas de sociedades. Las hay de todo tipo, aunque algunas de ellas están pegadas a la actualidad. Se han dado de alta en la última quincena una empresa de importación de material sanitario y también otra de columbarios funerarios. Otros negocios están relacionados con la venta de material informático, las explotaciones ganaderas o el comercio online.

Precisamente las ventas por internet constituyen el tema estrella en la Cámara de Comercio de Zaragoza, donde si bien han registrado “apenas una docena de consultas durante la cuarentena, cuando lo habitual es que haya bastantes más”, las acciones formativas para digitalizar los negocios casi experimentan un interés inusitado. “Lanzamos un curso gratuito y ha habido más de 350 apuntados, cuando en condiciones normales puede ocurrir que cueste llenar un curso. Está claro que la gente va viendo cuáles pueden ser las opciones de futuro”, comenta Narciso Samaniego, director de Competitividad del ente.

Samaniego considera que “la crisis que se avecina va a ser diferente a la de 2008” y que “en esta ocasión se van a generar oportunidades de negocio para aquellos que sepan ver la oportunidad e innovar en determinados sectores, en vista de que este virus puede ser algo común durante muchos años”. “Va a haber un cambio de hábitos, a nivel de consumo y de necesidades. En conjugado, algunas empresas no aguantarán, pero va a haber hueco para otras nuevas”, concluye.

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